Fabiola Santiago

Plan republicano de salud, una cruel broma

El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer (D-NY) habla flanqueado por demócratas del Senado sosteniendo fotos de personas que perderán su cobertura de salud bajo el plan de los republicanos, durante una conferencia de prensa en el Capitolio en Washington DC, el 27 de junio.
El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer (D-NY) habla flanqueado por demócratas del Senado sosteniendo fotos de personas que perderán su cobertura de salud bajo el plan de los republicanos, durante una conferencia de prensa en el Capitolio en Washington DC, el 27 de junio. Getty Images

En un raro momento en que dijo la verdad, el presidente Donald Trump calificó como “ruin” el plan de reforma de salud de la Cámara, cuya aprobación había celebrado en una ceremonia en el Jardín de las Rosas en compañía de complacidos líderes republicanos.

Habiendo estudiado por meses a este presidente indigno de confianza y vanidoso, no es demasiado arriesgado especular que cuando Trump se dio cuenta de que el American Health Care Act –que según expertos afectará a 23 millones de personas– llevaría su nombre para la posteridad, “Trumpcare”, intentó adelantarse a los acontecimientos. Dado que su posición en la cultura popular es algo que obsesiona de manera extraordinaria a esta ex estrella de la TV y Tuitero en Jefe, Trump instó al Senado a hacerlo mejor, a acercarse más a su promesa de campaña de mejorar el Obamacare.

Pero nada de eso ha pasado. De hecho, la legislación del Senado, conocida como Better Care Reconciliation Act, es una cruel broma para los estadounidenses.

Trump prometió una cobertura de cuidados de salud que sería mejor y más barata que la de Obamacare, con primas y deducibles más bajos. Prometió cobertura a las personas con condiciones preexistentes y no hacer recortes al Medicaid. Pero nada de eso ha sucedido y, sin embargo, Trump continúa pidiendo una aprobación rápida en el Senado, que diseñó su versión en secreto.

Trumpcare nunca ha estado más cerca de la realidad, pero no es lo que él prometió. No me crean a mí sino a las conclusiones de la Oficina de Presupuesto del Congreso, no partidista, de que 22 millones de estadounidenses perdería cobertura bajo el plan del Senado para el 2026, en comparación con lo que pasaría con la actual Affordable Care Act, mejor conocida como Obamacare.

Y peor aún son los bruscos recortes al Medicaid, esenciales para las personas mayores y los pobres, devastadores para 15 millones de personas que no podrían acceder a este beneficio en la próxima década.

Los angustiosos testimonios de personas de todo el país que quedarían devastadas si perdieran su cobertura médica fueron ignorados por los senadores, incluyendo a Marco Rubio de Miami, quien parece tener influencia sobre el presidente respecto a Cuba y América Latina.

Rubio no ha expresado mayores preocupaciones sobre el proyecto de ley del Senado pero está preparando uno de sus clásicos teatros políticos de ir y venir con los republicanos de Florida para estudiar su impacto en el estado, como si no fuera obvio.

A pesar de algunas fallas y los obstáculos que Obamacare enfrentó en Florida –sobre todo con un gobernador republicano y una legislatura dominada por republicanos que se negaron a aceptar fondos federales para la expansión de Medicaid y estaban empeñados en hacer fracasar a Obamacare– 1.7 millones de floridanos elegibles pudieron acceder a la cobertura del Medicaid.

De hecho, Florida es el primer estado en el país en cuanto a suscripción en Obamacare con 1.3 millones de personas aseguradas. Ahí hay 3 millones de personas en Florida que serían afectadas por el plan del Senado. ¿Qué es lo que hay que estudiar, senador?

“¡Rubio, haz tu trabajo!”, exclamaba un grupo mayor de lo usual la semana pasada afuera de la oficina de Rubio, justo enfrente del Trump National Doral.

No se les debe descalificar simplemente como simpatizantes de Obama. Son personas cuyas vidas o las vidas de sus seres queridos dependen de que todos tengan acceso a cuidados de salud, no sólo aquellos bendecidos con el dinero o el subsidio de su empleo para costear un seguro privado.

Y no están solos. El Center for American Progress estimó que la falta de acceso a cuidados de salud representaría 217,000 muertes adicionales en la próxima década. Y el grupo Patriotic Millionaires sacó un comunicado tras darse a conocer las conclusiones de la oficina de presupuesto sobre el plan del Senado titulado Don’t kill for my tax cut (“No maten por mi recorte de impuestos”).

El presidente Trump y los republicanos pueden ofuscar la verdad. Pero si el proyecto del Senado se convierte en ley, Trumpcare será el legado del presidente Trump y del Partido Republicano. No hay manera de separar a los dos.

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