Ellos odian, nosotros unimos, y brillamos
Si eres latino en Estados Unidos —o Latinx, el nombre de género neutro que la generación más joven prefiere— el panorama nacional fue particularmente brutal este año, con las divisivas palabras del presidente Donald Trump sonándonos en los oídos.
Sin importar la inclinación política, hubo días en que muchos nos preguntamos si habíamos perdido para siempre nuestro querido país al discurso de odio y a corazones endurecidos ante el temor.
Es posible que el bla, bla, bla cotidiano lo haga parecer así. Pero en el 2017 se abrieron puertas para los hispanos donde el presidente Trump trató de levantar un muro, y en el proceso la cultura hispana hizo el papel de puente y factor de unidad.
El país cantó en español con el contagioso ritmo de Despacito, de los puertorriqueños Luis Fonsi y Daddy Yankee, “el Rey del Reguetón”. En Coco, la película animada de Disney Pixar, actores Latinx le dieron voz a adorables personajes y a un niño mexicano, quien con su guitarra mágica se ha convertido en un éxito de taquilla en las últimas tres semanas.
Y en política las hispanas hicieron historia en las elecciones.
“Estamos rompiendo barreras”, declaró Fonsi a E-News hace unos meses cuando acumulaba aplausos y honores por una canción que estuvo 16 semanas en el número de la lista Hot 100 de Billboard. “Creo que ese es el mayor triunfo de todo esto”.
De hecho, el trabajo inspirador de los hispanos en las artes —y su reconocimiento por la cultura dominante en Estados Unidos— fue un bálsamo ante la demonización de los inmigrantes por parte de Trump, que busca convertirnos en los chivos expiatorios de todo lo que abruma a la nación.
PolitiFact consideró la “Mentira del Año” del 2017 la alegación de Trump de que la interferencia rusa en las elecciones en Estados Unidos es “una historia inventada”, pero su cruzada contra los inmigrantes estuvo igualmente llena de falsedades y generalizaciones que trataron de subestimar a los inmigrantes para imponer sus políticas draconianas, engañando a comunidades que sufren y son vulnerables a su demagogia populista. Y esas mentiras encontraron eco en el secretario de Justicia, Jeff Sessions.
Pero a pesar de la retórica irrespetuosa en Washington, los hispanos contribuyeron mucho, y en la política también ganaron.
En Virginia, dos demócratas, Elizabeth Guzmán y Hala Ayala, derrotaron a los titulares republicanos para convertirse en las primeras hispanas elegidas a la Cámara de Delegados.
En California, Cathy Murillo fue elegida la primera alcaldesa hispana de Santa Bárbara.
En Miami-Dade, la colombianoamericana Annette Taddeo se convirtió en la primera hispana demócrata en ser elegida al Senado de la Florida. Que eso no haya sucedido antes en el mayor condado, y de mayoría hispana, de la Florida, habla de la llegada de una clase hispana no republicana y subrepresentada a la esfera política, un desarrollo positivo y necesario desde hace mucho tiempo.
Y en materia de lo que los estadounidenses consumen más —cultura popular— Despacito, que ganó varios premios Latin Grammy, está nominada en las categorías de Disco del Año, Canción del Año, y Mejor Actuación de un Dúo Pop en los próximos Grammy. La película animada Coco, que debutó en México con un récord de taquilla, se ha convertido en más que una cinta rentable, tras recaudar $135.5 millones en Estados Unidos y $250 millones internacionalmente, y ganar nominaciones a los premios Golden Globe por la Mejor Película Animada y Mejor Canción por Remember Me, de Robert López y su esposa Kristen Anderson-López.
La hermosa historia, que muestra las tradiciones y valores que los mexicanos atesoran, es una contradicción directa de la visión de Trump, que estereotipa a los inmigrantes mexicanos como delincuentes.
Aunque lo confirman los expertos, yo no necesito leer estudios investigativos para saber que el odio genera odio. Lo veo a diario en los titulares noticiosos sobre niños acosados que se suicidan, mezquitas y sinagogas atacadas, y un Congreso que no decide encontrar una solución legislativa a los indocumentados dreamers en riesgo de deportación, optando por defecto actuar en complicidad con el presidente antiinmigrante.
Aunque todavía quedan muchas barreras que derribar, los hispanos han mostrado que el antídoto del odio es el trabajo duro que prueba la equivocación de los que odian y contribuye a la riqueza cultural y política de éste, nuestro país.
El éxito de los hispanos engrandece a Estados Unido, siempre ha sido así.
Ellos odian, nosotros unimos, y brillamos.
Fabiola Santiago: fsantiago@miamiherald.com, @fabiolasantiago
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de diciembre de 2017, 1:25 p. m. with the headline "Ellos odian, nosotros unimos, y brillamos."