Fabiola Santiago

FABIOLA SANTIAGO: Enfrentando a los urbanizadores

Si uno llega por avión al Aeropuerto Internacional de Miami y observa desde el aire la proporción entre asfalto y áreas verdes, pensaría que queda poquísimo terreno valioso que pavimentar. La vista es de un grueso tapete de techos de terracota y gris dividido por enormes carreteras.

Vivimos, sin embargo, en una era dorada para los urbanizadores.

Dondequiera que uno mira en el Condado de Miami-Dade, no importa cuán abarrotado sea el paisaje, se ven proyectos significativos en construcción y los urbanizadores están solicitando cambios de zona para aumentar aún más la densidad.

Desde Sunny Isles hasta Watson Island en la costa del este, y desde la frontera del noroeste entre Miami-Dade y Broward hasta los confines del suroeste de Miami-Dade, algunas de las propuestas que transitan rápidamente por las juntas de gobierno, consejos y comisiones tendrán seguramente un tremendo impacto en la calidad de vida de comunidades establecidas que han sido estranguladas por el embotellamiento del tráfico en las horas de mayor circulación.

No obstante, juntas designadas y funcionarios electos aprueban los proyectos a la velocidad de un rayo, incitando el crecimiento y convirtiéndose en cómplices del problema.

En comunidades como las de North Beach, South Beach y La Pequeña Habana, la palabra “revitalización” es el nuevo eufemismo para un desarrollo que con mayor frecuencia constituye una oportunidad para que los urbanizadores procuren elevar la designación de la zona que afectaría estas áreas con más tráfico y densidad.

Pero la gente está harta y ha comenzado a luchar contra todo esto.

Cerca de una docena de residentes de Miami están demandando legalmente a la ciudad de Miami bajo el argumento de que ha utilizado tácticas engañosas para lograr la aprobación de proyectos lucrativos de urbanizadores a costa de los residentes. Uno de ellos es el mega-proyecto de desarrollo de Watson Island en terrenos públicos que empeorará aún más la pesadilla de tráfico en MacArthur Causeway.

En La Pequeña Habana residentes que nunca antes han buscado publicidad han organizado un medio social entre otras maneras de lidiar con el problema.

Recientemente asistieron en masa a reuniones de la junta de preservación histórica y lograron obtener designación histórica al menos en el este del enclave. Y más importante aún, se ganaron el respeto de funcionarios de la ciudad que habían subestimado a sus votantes y habían recurrido a tácticas dudosas, como publicar notificaciones sobre reuniones para elevar el nivel de zona solamente en inglés en una comunidad que es en gran parte hispana y que habla fundamentalmente en español.

La semana pasada en Miami Beach, un esfuerzo para aumentar la proporción del área de superficie en la Avenida Washington, desde la Calle Sexta hasta Lincoln Road — un tema de gran debate — se trancó y no logró salir del comité de uso de terrenos y desarrollo.

Los urbanizadores y sus abogados argumentaron que la manera de estimular la revitalización del área es aumentar la proporción de la altura de los edificios y la superficie.

Los residentes, en cambio, argumentaron que incrementar el embotellamiento de tráfico en South Beach es, simplemente, intolerable.

Los residentes ganaron, lo cual prueba que a veces realmente ocurren milagros.

“Cuando el condado necesitaba inversiones de estímulo (durante la recesión), uno podía entender el argumento de que hacía falta desarrollo para elevar la base de impuestos”, me dice el activista comunitario de Miami Beach Frank Del Vecchio. “Pero ya hemos doblado esa esquina. El mismo razonamiento de estímulo y protección debería usarse a favor de ponerle la tapa al desarrollo. Ahora debemos proteger a los urbanizadores y ciudadanos que han invertido en nuestras comunidades. Y los políticos no deben continuar permitiendo el sobre-desarrollo bajo el argumento de que necesitamos empleos. Debemos estar pensando en la sustentabilidad. Debemos proteger lo que tenemos”.

Y lo único que puedo decir a eso es amén.

Por cierto, las áreas verdes que se ven desde el aire son, en fin, los Everglades.

  Comentarios