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Fabiola Santiago

Nos escapamos del comunismo de los Castro y ahora quieren reclutar a nuestros hijos. ¡Indignante!

El gobernante cubano, Raúl Castro.
El gobernante cubano, Raúl Castro.

Después de 59 años de engañar al mundo con falsos discursos de justicia social y sobrevivir varios gobiernos norteamericanos, la dictadura cubana ha refinado el arte de responder a las estrategias que se elaboran en Washington.

En esta ocasión, la respuesta cubana a la política de aislamiento del presidente Donald Trump se lleva el premio en creatividad.

Ahora Cuba está buscando apoyo y aliados entre los cubanoamericanos.

¡Basta con someterse al gobierno cubano y la ciudadanía cubana es suya! Jajajá.

En un esfuerzo para reforzar su obsoleto Partido Comunista, Cuba le está ofreciendo la ciudadanía a los hijos de los cubanoamericanos que hayan nacido en Estados Unidos. Podría parecer increíble, pero el gobierno cubano trabaja con entusiasmo en sus redes sociales y publicaciones la propuesta como una suerte de “apertura” en momentos en que Estados Unidos está “cerrando”.

Hay, sin embargo, algo más que una simple táctica detrás de esta nueva maniobra: los cubanoamericanos tienen que aceptar el compromiso de defender al régimen cubano. Tienen que ser hijos de padres que no se hayan enfrentado al régimen, que no hayan sido disidentes, ni tampoco hayan participado en actos en contra de Cuba. Tienen, además, que hacer un examen (parecido al de la ciudadanía norteamericana) para demostrar que conocen bien la forma de gobierno y la historia de Cuba, por supuesto desde el punto de vista de quienes detentan el poder. Para este propósito, se recomienda leer el periódico Granma.

Resulta algo tan absurdo que mueve a risa.

Cuba, de hecho, está dando un paso atrás en 2018, el año que se suponía seríamos testigos del final pacífico de las seis décadas de dominio absoluto de los hermanos Castro. Raúl Castro, sin embargo, no dejará su cargo en febrero, como prometió, sino quizás hasta que muera, aunque entregue la presidencia del país en abril.

La decisión de Castro ha sido atribuida al huracán Irma y a Trump, aunque cuando los que perdieron todo tras el paso del huracán Matthew hace algunos años todavía siguen pasando trabajo. Raúl Castro rechazó entonces la oferta de ayuda humanitaria que le hizo el presidente Barack Obama.

El mensaje resulta claro: Cuba seguirá siendo una dictadura, una finca privada de los Castro y una Disneylandia comunista, y el mundo lo aceptará porque los cubanos son divertidos, cálidos, y hospitalarios con los visitantes, sobre todo con los cubanoamericanos que escaparon y regresan a la isla con nostalgia, amor en sus corazones y dinero en los bolsillos.

La ciudadanía resulta atractiva, ya que conlleva la posibilidad de comprar y heredar propiedades que solo están disponibles para los ciudadanos cubanos.

¿Por qué cualquier norteamericano en su sano juicio podría interesarle la ciudadanía de un país que no respeta los derechos humanos más básicos y constantemente comete con impunidad violaciones? Ejemplo reciente: Tras condenar a Irán por reprimir violentamente las protestas callejeras esta semana, Federica Mogherini, uno de los líderes de más alto rango de la Unión Europea, visitó Cuba, donde las demostraciones están estrictamente prohibidas.

“Las demostraciones pacíficas y la libertad de expresión son derechos fundamentales que se aplican a cualquier país, e Irán no es una excepción”, señala la declaración que la Unión Europea publicó en Twitter.

No obstante, las declaraciones públicas de Mogherini en Cuba se limitaron a aludir a Trump cuando dijo que “algunas personas pretenden aislar a Cuba” pero la Unión Europea prefiere construir puentes y abrir puertas mediante la cooperación y el diálogo. Es un magnífico concepto en espíritu y discurso, pero una actitud inefectiva cuando no se dice una sola palabra sobre esos “derechos fundamentales que se aplican a cualquier país” y que no tiene el pueblo cubano. Por lo menos, los iraníes están protestando; Cuba ni siquiera tolera la marcha en silencio de las Damas de Blanco rumbo a las iglesias los domingos.

Pocos días antes de la llegada de Mogherini, las fuerzas de seguridad del régimen arrestaron violentamente a disidentes y artistas por atreverse a expresar su punto de vista; ataques habituales antes y durante los dos años de la política de acercamiento del presidente Obama y que han continuado con la enormemente torpe e ignorante política de Trump hacia Cuba.

De modo que en estos momentos, cuando otro gobierno norteamericano se aleja de la única estrategia que pudo haber tenido alguna influencia en los asuntos cubanos, el cavernícola estado cubano encuentra una vía para burlarse de todo el mundo con calculados contrataques.

Aunque atraer a los jóvenes a la ciudadanía cubana podría resultar algo difícil de vender, hay que tomarlo en serio. Vivimos en un país donde una espantosa camiseta del Che Guevara con la consigna “Hasta la victoria siempre” —una oda a un asesino— se compra por $4.99 en las tiendas Walmart.

Fabiola Santiago:, @fabiolasantiago

Esta historia fue publicada originalmente el 5 de enero de 2018, 9:59 a. m. with the headline "Nos escapamos del comunismo de los Castro y ahora quieren reclutar a nuestros hijos. ¡Indignante!."

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