Digamos no al Museo del Exilio Histórico Cubano —y a cualquier otro museo— en terreno público
En un condado escaso de dinero, donde grandes necesidades como el transporte público no se financian debidamente, uno pensaría que un proyecto personal de varios millones de dólares sería rechazado sin mucho problema.
Pero eso no es así cuando el proyecto se llama el Museo Histórico del Exilio Cubano y seis miembros de la Comisión de Miami Dade están postulados a la reelección.
A este escenario llega un correo electrónico de una publicista diciéndome que “el destino” del museo lo decidirán los comisionados condales en una reunión el jueves 18 de enero a las 9:30 a.m. A la organización sin fines de lucro que organiza el museo se le arrendará un lote de terreno público de alto valor, ubicado frente al mar en el centro de Miami, detrás de la AmericanAirlines Arena.
Pero el altamente controversial asunto no está en la agenda de ese día del Comité de Parques y Asuntos Culturales de la Comisión, presidido por el comisionado Javier Souto, quien apoya al museo. ¿Por qué? ¿Fue falta de cuidado? ¿Fue un malentendido? ¿O acaso un plan para tratar sin mucha publicidad y sin la opinión del público un tema impopular? No me lo quisieron explicar en el despacho de Souto y el viernes uno de los organizadores del museo me dijo que el tema fue pospuesto pues hay desacuerdo con el Miami Heat porque usan el terreno como parqueo adicional.
Los organizadores, sin embargo, aseguran que conseguirán el arrendamiento del terreno para seguir recaudando fondos para llegar a los $77 millones necesarios (anteriormente se había estimado que costaría $99 millones), comenzar la construcción y cumplir la fecha de inauguración en el 2022. Pero eso no fue lo que la Comisión había aprobado. El acuerdo fue: Primero tienen que recaudar el dinero necesario para la construcción, y entonces nosotros estudiamos si otorgamos el arrendamiento. Y no habrá subsidios del condado.
Cualquiera que sea el caso, es un buen momento para revisar públicamente el tema del museo.
La Parcela B, como se conoce el terreno, debe seguir siendo un espacio verde abierto que llega a al Museum Park para que todos los miamenses lo disfruten. Punto. No debe entregarse a este grupo ni a ninguno otro.
Los miamenses necesitan más espacios públicos verdes, no más edificaciones de hormigón en terrenos públicos.
Por otra parte, ¿necesita Miami de verdad otro museo cubano subsidiado por los contribuyentes cuando no hay suficiente apoyo para los que ya existen?
Yo me siento orgullosa de ser cubanoamericana, hija de verdaderos exiliados que lo perdieron todo y nunca se recuperaron de esa pérdida —y soy en lo personal una exiliada porque no puedo regresar libremente a la tierra donde nací—, pero la respuesta es clara para mí: No.
Esta idea de un museo histórico cubano no es nada único. Detrás de ella hay una sensación bien intencionada de orgullo, pero equivocada en la manera que la presenta este grupo, que suena más a promoción que a historia. Un museo histórico serio de “clase mundial” lo curan profesionalmente expertos en historial, cultura, antropología, sociología. No es una oda al éxito de un grupo que consiguió el Sueño Americano.
Para esto último, ¿no es suficiente que la mayoría de la zona metropolitana de Miami-Dade es una muestra viviente de las contribuciones, la cultura y la historia de los cubanos?
Además, permítanme mencionar algunos de los museos de tesoros históricos cubanos que ya existen:
Hay un nuevo museo cubano financiado por los contribuyentes en Miami, el Museo Americano de la Diáspora Cubana —conocido como “El Cubano””, que le costó a los contribuyentes $10 millones y que recibió $550,000 en fondos operativos este año fiscal a pesar de que entre semana en el hermoso edificio no se ven muchos visitantes.
¿Cuál es la lógica? ¿Será que los cubanos no pueden arreglárselas con un museo y los contribuyentes tienen que entregar terrenos valorados conservadoramente en unos $100 millones para construir otro?
Los promotores alegan que este otro museo será una “Ellis Island”.
Pero nuestra Ellis Island ya está al otro lado de la Parcela B. Es la hermosa e histórica Torre de la Libertad, conocida como El Refugio por los 250,000 refugiados cubanos procesados ahí entre 1965 y 1971. Allí se han celebrado con gran éxito exhibiciones históricas y de arte.
Ya hay un Museo de Bahía de Cochinos dedicado a la memoria de los veteranos y objetos de la fallida invasión de 1961, que este museo también dice destacar. Inaugurado hace varias décadas, este museo con una nueva sede en Hialeah Gardens también ha recibido miles de dólares en fondos públicos.
También hay numerosos archivos y colecciones de arte, cultura, música e historia en la Universidad de Miami y la Universidad Internacional de la Florida.
Así que pregunto otra vez: ¿Necesitan los habitantes de Miami-Dade otro museo cubano —en terrenos públicos prometidos a los vecinos del centro de la ciudad como un espacio verde— cuando otros museos no tienen el apoyo de numerosos visitantes ni las donaciones necesarias para mantenerse?
Con toda razón, otros grupos están resentidos por el dominio de los cubanos de las finanzas públicas y el poder político que permiten gastar dinero del contribuyente en lo que deberían ser instituciones privadas financiadas por donaciones de todas esas personas exitosas que el Museo del Exilio Histórico Cubano planea presentar.
Líderes de la comunidad afroamericana, incluidos los que pertenecen a la Comisión, exigen que si se aprueba la construcción del museo cubano, que comparta el espacio con un museo que rinda homenaje también a las contribuciones de su comunidad.
Los fondos del condado deben financiar instituciones que sirvan a toda la población, atraigan los dólares del turismo y tengan un historial de éxito.
¿Quieren construir un nuevo museo que resalte su grandeza?
Entonces que compren el terreno y paguen todos los gastos.
Fabiola Santiago: fsantiago@miamiherald.com, @fabiolasantiago
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de enero de 2018, 2:04 p. m. with the headline "Digamos no al Museo del Exilio Histórico Cubano —y a cualquier otro museo— en terreno público."