Anuncio de legislador floridano azuza el temor a los inmigrantes. Y él nació en Canadá.
Hay un momento en que uno trata de entender qué tipo de hombre se rebaja a impulsar los temores y echar mano al racismo de la forma más vil en un anuncio de campaña política —como ha hecho Richard Corcoran, presidente de la Cámara de Representantes de la Florida— y entonces se tropieza con este hecho: el hombre nació en Canadá.
¿Por qué es relevante?
No es algo que este político quiera que se sepa. Lo oculta en casi todas las biografías que he visto. La historia de su vida comienza en el Condado Pasco, al norte de Tampa, a los 11 años. Su portavoz, quien me envía comunicados de prensa todas las semanas, se niega a responder mi solicitud de información sobre su nacimiento.
Una persona que no se respeta a sí misma y rechaza su naturaleza, es algo digno de contemplar.
Piense en el senador federal Ted Cruz, de Texas, nacido en Canadá de madre estadounidense y padre cubano, durante la campaña presidencial. Piense en el senador federal Marco Rubio, quien ha abandonado cualquier ápice de liderazgo que le quedaba en materia de inmigración a cambio de capital político. Corcoran fue su jefe de despacho cuando Rubio era presidente de la Cámara estatal.
Es muy probable que los electores floridanos no sepan mucho de Corcoran, elegido por primera vez en el 2010. Pero deben conocerlo.
Corcoran ha liderado el ataque de la Legislatura floridana a la educación pública para beneficiar sus intereses privados y los de otros legisladores. Bloqueó la ampliación del Medicaid en la Florida. Y ahora se empeña en una ley contra los inmigrantes indocumentados, aunque eso es un asunto federal. Y muy probablemente lo consiga porque la cobardía política está desenfrenada en este estado. Su proyecto de ley, HB 9, que prohíbe las ciudades santuario —que en la Florida ni siquiera existen como tales— ha sido vergonzosamente aprobado en la Cámara estatal, dominada por los republicanos, con el apoyo de los cubanoamericanos de Miami.
Corcoran, republicano por Land O’Lakes, tiene grandes ambiciones de llegar a la gobernación del estado y no le importa si convierte a la Florida en una cloaca de odio contra los inmigrantes en su camino a la mansión del gobernador.
Corcoran sabe que la retórica antiinmigrante y las tácticas xenófobas dieron poder y voz a una vociferante base electoral y dieron forma a una plataforma para Donald Trump, lo eligieron presidente contra todo pronóstico y, por Dios, por ahí mismo va Corcoran.
No importa lo repugnante, no importa lo hiriente, no importa lo desagradable.
Y el anuncio de campaña que acaba de lanzar es todo eso, y más.
El anuncio explota el caso del 2015 de una mujer californiana, Kate Steinle, que llegó a los titulares nacionales de la mano de Trump después que la mujer murió en San Francisco cuando el arma que tenía un inmigrante indocumentado y sin techo se disparó. El hombre fue exonerado recientemente de cargos de homicidio porque el jurado —sobre la base de la evidencia de que la bala del arma que había encontrado rebotó antes de impactar a Steinle— opinó que el hombre no la mató intencionalmente.
Todo eso es muy doloroso para una familia que no solamente perdió a una hija, sino que después tuvo que soportarla la politización de su muerte.
Y ahora le toca el turno a Corcoran.
En un video de campaña dado a conocer el lunes, Corcoran alega en tono alarmista que a Steinle “la mataron a tiros”.
Eso sencillamente no es cierto.
Pero, de manera despreciable, el anuncio de su grupo de acción política, Watchdog PAC, recrea su versión simplista de la muerte en un suburbio de la Florida, donde un hombre encapuchado de piel oscura acecha a una adolescente pelirroja que hablaba por teléfono.
“Esto le puede pasar a cualquier familia en cualquier parte”, dice Corcoran. “Increíblemente, algunos políticos en Tallahassee quieren hacer de la Florida un estado santuario”.
Que la Florida fue fundada por los españoles, que en nuestro estado está la ciudad más antigua de Estados Unidos y que tiene una larga historia y herencia de multiculturalismo —y que depende del turismo internacional para su salud económica—, eso no le interesa a Corcoran.
Después de todo, Corcoran trata de llegarle a lo peor de la humanidad: a las personas que no le interesan los demás seres humanos, los que culpan de todas sus desilusiones a los demás, al extranjero, al último que llegó.
Y quizás está tratando de convencerse a sí mismo de que el merece su lugar aquí.
Fabiola Santiago: fsantiago@miamiherald.com, @fabiolasantiago
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de febrero de 2018, 8:00 a. m. with the headline "Anuncio de legislador floridano azuza el temor a los inmigrantes. Y él nació en Canadá.."