Mira, De Niro, no te dejes embarcar por un represor de artistas
Querido Robert De Niro,
Yo también aplaudí su discurso de “F--k Trump” en los Premios Tony en junio.
Cuando todo Radio City Music Hall se puso de pie para darle una gran ovación al llegar al escenario y llamar los asuntos de la nación por su nombre, salté disparada de mi sofá, empuñando la mano para decir, “¡Sí!”.
Pensé que usted, yo, y todos los demás que sentimos lo mismo por nuestro presidente, elegido democráticamente pero discapacitado en cuanto a la verdad y la integridad, defendíamos los derechos humanos básicos, la libertad y la dignidad.
Pero quizás estaba equivocada.
Porque no hay forma de estar en contra de un autócrata local que surge y desgarra a Estados Unidos, y luego dar la vuelta y acoger en una cálida bienvenida a la ciudad de Nueva York, a la figura de la dictadura más antigua del mundo occidental: la de Cuba.
“Debemos construir puentes”, dijo usted a modo de introducción al recién instalado gobernante Miguel Díaz-Canel en un cóctel lleno de celebridades y millonarios durante su visita a la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Eso está bien.
Yo también soy constructora de puentes, y creo en el acercamiento y la diplomacia que propician un mundo mejor. Pero un mundo inclusivo y libre para todos, no solo uno para los pocos selectos que amparan una dictadura de 60 años y asfixian a una población que clama por la libertad de expresión, la reforma política y una economía más abierta en la que el espíritu empresarial prospere.
Tal vez la óptica política de derecha-izquierda sea confusa para usted, pero no puede denunciar al tirano que surge en casa y, al mismo tiempo, dar la vuelta y acoger al tirano que se encuentra en el extranjero.
Permítame darle un ejemplo de lo que quiero decir con algo que es lo suyo: las artes.
En efecto, los artistas de Cuba necesitan su ayuda.
A partir de diciembre, los que crean de forma independiente en la isla serán tratados como delincuentes, arrestados, acusados y encarcelados, según el Decreto 349, una nueva ley que será promulgada por el gobierno unipartidista de su nuevo amigo, Díaz-Canel.
Esto significa que artistas, cineastas, músicos y escritores que no sigan la línea del gobierno y se sometan a la censura estatal serán tratados como lo fueron durante los días más severos bajo el gobierno de Fidel Castro. Después de que Castro decretó que dentro de la Revolución, todo; fuera de ella, nada, los artistas fueron perseguidos, encarcelados y exiliados. Sus hogares fueron allanados, sus manuscritos destruidos.
Díaz-Canel ha sido grabado en video diciendo que quiere volver a esas prácticas. “Y que se arme el escándalo que se quiera armar,” dijo. “Que diganque censuramos, está bien. Aquí todo el mundo censura.”
Y entonces, cuando el Decreto 349 entre en vigencia, los artistas cubanos perderán la poca independencia que han podido lograr durante las décadas desde que el auge del arte cubano en el mercado internacional atrajo atención y dólares de los turistas a Cuba y el gobierno no tuvo otra opción que darle a la gente un poco de espacio.
¿Por qué la nueva represión?
Aunque tocó a los bongos y bailó con su esposa para ustedes, Díaz-Canel está demostrando ser más de lo mismo que los Castro. Él cree en gobernar el país mediante la intimidación y la represión.
Pero no le crea a esta cubanamericana que detesta a Trump.
Escuche a los cubanos dentro de la isla que han grabado un video para dar testimonio profético de lo que el Decreto 349 significa para el músico de reggaetón y de rap que ha podido sostener a su familia con la música que grabó, o para el artista autodidacta que vende su trabajo a los visitantes, o para uno de los pocos galeristas independientes de la isla.
Sus estudios y galerías serán clausurados y su trabajo será confiscado. Si protestan, serán arrestados. Si persisten, se les condenará a largas penas de prisión. Será ilegal crear arte que no sea aprobada por el gobierno.
Es el fin del arte cubano como lo ha conocido los estadounidenses últimamente.
Por favor, no acoja a dictadores como lo hace Trump.
Levante su voz en nombre del pueblo cubano. Aliente a otras celebridades y a la comunidad artística internacional, que ha ganado tanto dinero gracias a los artistas cubanos, para que también los defiendan.
El gobierno cubano no tiene a nadie a quien culpar sino a sí mismo por su renovado aislamiento. Desaprovecharon la rama de olivo del presidente Barack Obama y volaron el puente que construyó.
Las restricciones del presidente Trump, motivadas por asuntos políticos, con respecto a viajes y al comercio han frenado el entusiasmo que los estadounidenses sienten por su acercamiento con Cuba. Pero los norteamericanos aún pueden viajar a Cuba amparados por las amplias categorías de viajes permitidos a través de todas las agencias de turismo y los cruceros que ofrecen tours en EEUU.
Si no van, es porque la mordaza de los artistas es el tipo de basura represiva que frena a los viajeros. ¿Quién quiere gastar su dinero en apuntalar una dictadura que solo usa el manto del amante de la libertad, Nelson Mandela, para ocultar sus pecados?
“Queremos un diálogo entre los profesionales del arte y el gobierno y una reconsideración de esta medida”, solicitan los artistas en su video.
No se les ha dado tal cortesía.
Una palabra de apoyo de los artistas estadounidenses podría significar una gran diferencia.
Y si eso falla, Señor De Niro, sé que usted tiene el vocabulario preciso para desafiarlos.
Siga a Fabiola Santiago en Twitter, @fabiolasantiago.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de octubre de 2018 a las 2:31 p. m..