El crédito de la rebelión contra Maduro es de los venezolanos, no de Rubio o Trump
Los venezolanos anónimos como Sol Rojas son los agentes del cambio en Venezuela.
“En este momento, mi Caracas se desborda de patriotismo”, escribió en Twitter al mundo exterior junto con un video de 40 segundos sobre las protestas masivas que se estaban gestando en la capital de Venezuela.
“El bravo pueblo cumplió, salió a buscar su libertad”, escribió.
Valientes e implacables, los venezolanos han venido arriesgando sus vidas y confrontando al gobierno en las calles desde que el presidente Nicolás Maduro comenzó a derribar las instituciones democráticas, a encarcelar a los opositores y a convertir a su presidencia en una dictadura con el respaldo de Cuba. La semana pasada, los venezolanos intensificaron su protesta, saliendo en masa para apoyar a un nuevo presidente, incluso cuando las fuerzas de Maduro los combatían a bala.
No conozco a Rojas, pero así se describe a sí misma; ésta es su fortaleza: “Cuando el régimen me amenaza con cárcel, yo solo le respondo: no es más que un cambio de domicilio a una celda más pequeña”.
Los venezolanos como Rojas merecen todo el mérito por poner contra la pared al gobierno ilegítimo de Maduro, y por inspirar el inesperado y audaz movimiento del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, al declararse presidente interino de un gobierno de transición hasta que se puedan celebrar nuevas elecciones.
Los más de 2.3 millones de venezolanos que han huido del país desde 2014 —la mayor crisis migratoria en la historia reciente de América Latina, según Human Rights Watch— también han ejercido presión sobre el régimen de Maduro.
Así que, no se apresuren, Washington y Caracas, a dar todo el crédito por lo que está sucediendo en Venezuela al senador de Florida, Marco Rubio y al presidente Donald Trump.
El presidente de Estados Unidos simplemente actuó como debía, apoyando una iniciativa para restaurar la democracia, como lo hicieron algunos jefes de Estado en América Latina y en todo el mundo.
Los aplausos por la rebelión contra Maduro van para Guaidó y para el pueblo venezolano, ya sea que se hayan quedado en Caracas o hayan huido a Miami y a otros lugares. Sin los venezolanos en la calle muriendo por apoyarlo, no habría un Guaidó.
¿Qué si Rubio ha trabajado durante años para ayudar a la oposición de Maduro y ha puesto astutamente el tema frente al presidente al prometerle su apoyo inquebrantable a cambio de políticas de línea dura con respecto a Cuba y a Venezuela?
Por supuesto. Pero, aunque él ha movido los hilos en Washington, eso no lo convierte en el gurú venezolano.
¿Qué si Trump y su equipo reaccionaron rápidamente para reconocer a Guaidó como el legítimo presidente de Venezuela y acordaron enviar ayuda humanitaria gracias al liderazgo de Rubio en el tema? Por supuesto. Pero la restauración de la democracia en Venezuela tiene respaldo bipartidista generalizado, ya que la mayoría de los líderes demócratas lo demostraron rápidamente con su apoyo público a Guaidó y a los manifestantes venezolanos.
“¡Hambre, la gente tiene hambre!”. Así resumió la lucha un manifestante filmado en video.
Pero si usted vio la rueda de prensa de los líderes del Partido Republicano de la Florida frente a la Casa Blanca informando a los votantes en sus hogares sobre todo lo que han hecho para apoyar a Guaidó, entonces se sentirá inclinado a creer lo que Maduro afirma: que se trata de un golpe orquestado por Estados Unidos.
Esas estrategias partidistas, calculadas para ganar puntos para el Partido Republicano en la Florida, donde hay grandes cantidades de venezolanos exiliados, no hacen más que alimentar la retórica de Maduro y envalentonar a sus partidarios.
El jueves el ejército de Venezuela prometió lealtad a Maduro, una medida decisiva que probablemente prolongará el conflicto en el país, ahora con dos presidentes en pugna.
Escuche cómo el ministro de Defensa de Venezuela y jefe de las fuerzas armadas, Vladimir Padrino López, justificó la reafirmación de su apoyo a Maduro.
Las fuerzas armadas, dijo, “no aceptará jamás... un presidente impuesto bajo la sombra de intereses oscuros ni autoproclamado fuera de la ley. Ni se subordinará a potencia extranjera o a un gobierno no sea elegido democráticamente por el pueblo de Venezuela”.
Es una falsedad, por supuesto, puesto que el gobierno venezolano bajo Hugo Chávez y Maduro sí se “subordinó a una potencia extranjera”: Cuba. Y no es por nada que el régimen ganó el apodo de “narcodictadura” debido a las detenciones de sus asociados cercanos por narcotráfico y lavado de dinero.
Admiro al pueblo venezolano.
Es fácil protestar en una democracia, pero enfrentarse a una dictadura respaldada por el ejército requiere un valor excepcional. La suya es una verdadera resistencia con “R” mayúscula.
En 60 años de opresión, los cubanos no han podido acumular ese tipo de rechazo colectivo y atronador contra el régimen, ni siquiera en la época de Ronald Reagan, un presidente duro en su discurso, cuando el bloque soviético se estaba desmoronando y Fidel Castro estaba ejecutando por “traición” al popular héroe de la guerra en Angola.
Los cubanoamericanos tenían todo el poder en Washington en ese momento también y no tuvo ninguna consecuencia.
No, este levantamiento no es de Rubio ni de Trump.
Es orgánico, hecho en Venezuela. Como debe ser.
Siga a Fabiola Santiago en Twitter: @fabiolasantiago.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de enero de 2019, 2:11 p. m..