Fabiola Santiago

Politiquería barata en tiempos de Trump. Es lo único que explica esta propuesta antiinmigrante

Senador de la Florida propone ley que prohíbe las ‘ciudades santuario’

Joe Gruters, senador estatal de la Florida, presentó el 12 de marzo del 2019 un proyecto de ley que prohíbe las ‘ciudades santuario’ en el estado.
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Joe Gruters, senador estatal de la Florida, presentó el 12 de marzo del 2019 un proyecto de ley que prohíbe las ‘ciudades santuario’ en el estado.

El presidente del Partido Republicano de la Florida, el senador Joe Gruters de Sarasota, es el patrocinador de un proyecto de ley que prohíbe las “políticas de refugio” en el estado y requiere que todos los gobiernos locales y agencias policiacas apoyen a las autoridades de inmigración.

El año pasado un proyecto de ley similar fracasó, Gruters y sus colegas del Partido Republicano están presionando la aprobación de SB168 a través de los comités del Senado como si se tratara de un tema candente.

Sin embargo, la medida no es más que un fraude para intimidar y acosar a las comunidades de inmigrantes, y una excusa para arrestar y detener a personas que no son delincuentes con el fin alimentar el sistema federal con fines de lucro de detención de inmigrantes, una industria en auge en la Florida.

Y lo más importante para el Partido Republicano, es una manera de que Gruters, quien copresidió la campaña Trump 2016 en el estado, muestre su apoyo a la retórica del presidente Donald Trump con la base de sus electores. La repetición de la fórmula antiinmigrante es una manera de agitar a los votantes en un momento en el que muchos de los asociados del presidente están en la cárcel o han sido acusados y su reputación moral se ve afectada por un escándalo tras otro.

Otro aliado de Trump, el gobernador Ron DeSantis, ha declarado que la prohibición de refugio para inmigrantes indocumentados en la Florida es una de las principales prioridades de su gobierno, incluso estando al lado del presidente Trump para defender a los venezolanos que buscan la libertad, muchos de los cuales están en la Florida con visas vencidas o solicitudes de asilo pendientes.

Según el proyecto de ley de Gruters, cualquier paso en falso, por pequeño que sea, podría costar la detención y deportación de los venezolanos al régimen de Nicolás Maduro. Lo mismo ocurre con los nicaragüenses que han huido de la represión de Daniel Ortega.

Con una elección en el horizonte, si Gruters y compañía pudieran construir un muro alrededor de la Florida y decirles a los floridanos que ellos no lo están costeando, lo harían.

Pero miren lo fácil que es revelar sus intenciones: Florida no tiene ciudades o condados santuarios.

No hay ninguna necesidad de que el estado tome medidas enérgicas contra los gobiernos locales que no cooperan con las autoridades federales de inmigración porque tal valentía a favor de una de las poblaciones más vulnerables del estado es rara o inexistente.

La única región que existió como una especie de santuario, el Condado Miami-Dade, se rindió en el mismo momento en que Trump fue elegido y amenazó con retener fondos federales. A pesar de las sentencias judiciales contra Trump sobre el tema, Miami-Dade ha seguido deteniendo para ICE a cualquier inmigrante indocumentado que haya cumplido condena en la cárcel del condado, sin importar cuán pequeña sea la ofensa.

“Se trata de extranjeros ilegales criminales que están violando la ley”, insiste Gruters. “No se trata de ciudadanos trabajadores”.

Pero su proyecto puede convertirse fácilmente en una ley que acosa y destruye las vidas de las personas que respetan la ley. Ya hemos visto casos de padres que fueron detenidos por ICE cuando llevaban a sus hijos a la escuela; de un chef arrestado e ingresado al proceso de deportación cuando se dirigía al trabajo porque bloqueó una intersección, por nombrar algunos casos de los últimos dos años.

Los legisladores demócratas y los defensores de los derechos de los inmigrantes están contraatacando a la propuesta de ley.

“El hecho es que no tenemos ni una sola ciudad santuario en la Florida”, dijo la senadora demócrata Annette Taddeo de Kendall durante una conferencia de prensa en Tallahassee que Gruters invadió: “Esto no se trata de lograr puntos políticos. Se trata de la vida de las personas”.

Taddeo dijo que el proyecto de ley dañaría las relaciones de la policía con las comunidades inmigrantes y haría que las personas temieran denunciar delitos o abusos domésticos, un argumento que a menudo ha sido señalado por las agencias policiales.

Eso pone en peligro a todo el mundo.

“¿Por qué crear este fantasma de ciudades santuario?” preguntó el senador demócrata José Javier Rodríguez de Miami. “Francamente, es para mantener vivo el tema de la inmigración”. Y agregó que este tema va a terminar el “período de luna de miel” con un DeSantis más moderado.

El representante demócrata Carlos Guillermo Smith de Orlando calificó de hipócrita el proyecto de ley.

“Los republicanos tienen que decidir. Una cosa o la otra ¿Van a estar con la gente de Venezuela que está huyendo del régimen de Maduro o van a deportarlos?

En efecto.

Los republicanos no tienen que esforzarse tanto para complacer a la base de Trump.

Lo han escuchado del personaje mismo, y su permanencia en el cargo, saturada de escándalos, le ha dado la razón: podría cometer un asesinato y sus seguidores todavía lo amarían y lo apoyarían.

Los inmigrantes no necesitan que los conviertan en chivos expiatorios para asegurarle al Presidente Trump otra victoria.

Solo hay una razón por la cual este proyecto de ley sigue reapareciendo en la Florida: politiquería barata.

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