Fabiola Santiago

Sin la rápida victoria que esperaba, ¿se aburrió ya Trump de Venezuela?

Asesora de Trump: El cambio en Venezuela ‘no pasará de la noche a la mañana’

Kellyanne Conway, asesora del presidente estadounidense Donald Trump, afirmó durante una rueda de prensa el 30 de abril de 2019 que el cambio en Venezuela "no pasará de la noche a la mañana", pero que Nicolás Maduro "debe irse".
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Kellyanne Conway, asesora del presidente estadounidense Donald Trump, afirmó durante una rueda de prensa el 30 de abril de 2019 que el cambio en Venezuela "no pasará de la noche a la mañana", pero que Nicolás Maduro "debe irse".

Ah, el Presidente Donald Trump, es como una caja de chocolates, nunca se sabe lo que vas a encontrar.

Dada su demostrada falta de elocuencia en general, es difícil discernir cuáles son realmente los temas serios para el Presidente Trump. Pero parecía claro durante su apresurada visita a Miami-Dade la semana pasada —luego del lanzamiento de su incendiaria campaña estilo culto en Orlando— que Venezuela no estaba en su mente.

Sin la rápida victoria en política exterior que esperaba obtener con vista a las elecciones presidenciales de 2020, ¿habrá perdido Trump el interés en Venezuela?

Por el bien de los venezolanos, espero que su silencio no sea una indicación, como informó The Washington Post, de que el presidente “perdió la paciencia y el interés en Venezuela” a la luz del atrincheramiento del dictador Nicolás Maduro.

Pero es totalmente ajeno a la personalidad de Trump visitar la base de los venezolanos en el exilio —“Doralzuela”, como la llamamos afectuosamente aquí— y al menos no jactarse de su apoyo a Juan Guaidó y a la oposición.

No, Trump no pronunció ni una sola palabra sobre Venezuela durante una presentación en su hotel Doral frente a los medios de comunicación, ni en la recaudación de fondos privada —de $ 250,000 por plato— a la que asistió, según le comentó a The Post una fuente que estuvo allí.

Ni tampoco dijo mucho que fuera relevante sobre Cuba en este momento crucial cuando su administración ha emprendido una revisión radical de la política de Estados Unidos hacia Cuba y que ya está teniendo un gran impacto.

Casi todas las semanas se presentan demandas contra empresas estadounidenses y europeas por beneficiarse de propiedades confiscadas en Cuba, incluyendo el rey de los cruceros de Miami, Carnival. Y, en la isla, como resultado de la pérdida de viajeros de los Estados Unidos debido a la reducción de Trump en el turismo, y el mal manejo habitual del Partido Comunista, los cubanos se enfrentan a escasez de alimentos y soportan interminables esperas para obtener lo que llegue a la bodega.

Lo que sí dijo Trump sobre Cuba, solo después de que un reportero de The Miami Herald lo motivara, fue tan inmaduro que nadie creería que esta es la persona que (supuestamente) está liderando una visión completamente contraria a la esperanzadora política anterior del Presidente Barack Obama.

Aquí está todo lo que se dijo:

P: ¿Cuál cree usted que es el mayor desafío de Miami?

A: “Sólo queremos que continúe siendo fuerte. Queremos que Miami siga fuerte. Y creo que estamos brindando una tremenda ayuda a la gente de Cuba que vive en Miami”.

En ese momento, algunos espectadores cantaron: “¡Sí, Cuba! ¡Cuba!”

Trump continuó: “Tengo un tremendo apoyo de la gente de Cuba. Y estoy haciendo lo correcto. Somos duros con Cuba, porque no están haciendo lo correcto para nuestra gente. Todo saldrá bien.”

¿Nuestra gente? ¿El pueblo de Cuba? ¿La gente de Cuba?

Huh?

¿Alguien que hable Trumpiano nos puede traducir?

Confunde a los cubanos y cubanoamericanos con sus votantes republicanos de línea dura en Miami, para quienes Trump ha invertido la política de acercamiento de Obama que sin duda necesitaba ajustes y una mano más fuerte, pero había traído una influencia estadounidense sin precedentes a Cuba sin disparar un solo tiro.

Tal vez el presidente estaba agorado por todos los ataques a inmigrantes que lanzó en el centro de la Florida para deleite de sus seguidores racistas. Se necesita mucha energía para odiar.

O quizás tenía asuntos más apremiantes en su mente con la creciente crisis de Irán, pero lo más probable es que piensa que tiene el confiable voto cubanoamericano en el bolsillo.

Así que permítame presionar el botón de repetición: solo el 50% de los votantes cubanoamericanos eligieron a Trump en 2016, según los encuestadores más respetados. En cuanto a los resultados de las elecciones, el condado Miami-Dade se fue a favor de Hillary Clinton, al igual que casi dos tercios de los votos de los 2.2 millones de hispanos de la Florida.

Esto incluye a los venezolanos-americanos, cuyos miembros de familia son vulnerables al mandato (o simplemente a la diatriba, es difícil de saber) de Trump instando a ICE a reunir y deportar a los “millones” que han excedido sus visas o han cruzado la frontera.

Cuando se le pregunta sobre el TPS (Estatus de Protección Temporal) para los venezolanos, Trump sigue diciendo que está “estudiando” el problema. Cada vez que hace la promesa —por lo menos tres veces ya este año, aunque tampoco dijo nada de este tema esta semana en Doral— obtiene titulares de primera plana.

Mientras tanto en el Congreso, los demócratas de la Cámara no solo están promoviendo la legislación del TPS para los venezolanos, sino que el jueves lograron aprobar $3 millones en fondos para defender la democracia en Venezuela. El proyecto de ley fue patrocinado por tres demócratas de la Florida: los congresistas Donna Shalala de Miami, y Stephanie Murphy y Darren Soto de Orlando.

El dinero se utilizará para “apoyar a los defensores de los derechos humanos en Venezuela, ayudar a documentar los abusos cometidos por el régimen de Nicolás Maduro, apoyar a los medios de comunicación independientes y mantener viva la esperanza de la democracia en ese país cada vez más autoritario”, según su declaración conjunta.

Los errores de Trump son una oportunidad en los debates de los candidatos presidenciales demócratas en Miami esta semana para conectarse con los votantes.

Los demócratas tienen propuestas políticas concretas y victorias con respecto a Venezuela, y Trump solo tiene retórica y promesas. Esperemos que hayan hecho su tarea en estos temas y no arruinen la oportunidad.

Lo que para nosotros es otra elección, para los pueblos de las Américas —y en particular para Cuba y Venezuela— más sensatez y habilidad y menos ego en la Casa Blanca puede ser la única esperanza que queda.

Siga a Fabiola Santiago en Twitter: @fabiolasantiago. Correo: fsantiago@miamiherald.com.

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