Fabiola Santiago

Niegan ciudadanía a destacado fotógrafo cubano, y ahora planean deportarlo

En un caso que ilustra lo lejos que el gobierno del presidente Donald Trump está dispuesto a llegar para echar atrás seis decenios de política inmigratoria sobre Cuba, a un destacado fotógrafo de Miami no solamente le han negado la ciudadanía estadounidense, sino que ahora lo han amenazado con la deportación.

Delio Regueral, de 55 años, vive en Miami desde hace 25 años. Como cientos de miles de otros cubanos antes que él, en 1997 obtuvo la residencia legal a través de la Ley de Ajuste Cubano.

Es el dueño del reconocido Delio Photo Studio y alguien a quien le gusta hacer el bien, brinda su tiempo de voluntario en eventos de la comunidad artística y fue vicepresidente de una organización que ayuda a los niños con autismo.

En las paredes de su estudio en Coral Way cuelgan retratos de estrellas del jazz como Arturo Sandoval y Bebo Valdés, políticos locales y numerosas fotos históricas de familias. Pero hace de todo, desde trabajos artísticos hasta comerciales, fotos de pasaporte y retratos de empresarios.

“Mi familia depende de mí”, dice Regueral. “Si me deportaran, sería la destrucción de ellos. Perderíamos la casa en seis meses”.

El resto de la familia —su esposa y los dos hijos que llegaron con él a Miami en un vuelo procedente de España en 1994, que ahora tienen 31 y 25 años— se naturalizó en gobiernos anteriores.

Su hija, de 15 años, nació aquí.

Así las cosas, ¿por qué a Regueral le niegan la ciudadanía y le informan que debe acudir en enero ante un juez de inmigración para una audiencia de deportación?

Un documento del Departamento de Seguridad Nacional con fecha del 4 de septiembre acusa de Regueral de conseguir la entrada a Estados Unidos “de manera fraudulenta o con tergiversación deliberada”.

Pero la práctica que el gobierno de Trump ahora califica de “fraude” —que entró a Estados Unidos con una exención de visado en su pasaporte español y que ajustó ese estatus a la residencia permanente a tenor con la Ley de Ajuste Cubano— ha sido lo normal para decenas de miles de cubanos que llegaron a Estados Unidos a través de España y otros países.

Las personas nacidas en Cuba y con abuelos españoles, particularmente, son elegibles para recibir la ciudadanía y el pasaporte español. Así fue como Regueral pudo salir de Cuba en 1985. Muchos cubanoamericanos tienen doble ciudadanía estadounidense-española.

“Esto es insólito”, dijo el abogado de inmigración Wilfredo Allen de que a una persona como Regueral le inicien el proceso de deportación. “Esto está creando terror y pánico en nuestra comunidad”.

La Ley de Ajuste Cubano permite a los cubanos que están en Estados Unidos y que han sido admitidos en un puerto de entrada solicitar la residencia un año y un día después de su llegada. Las personas sin antecedentes penales en esta situación han sido aprobadas como cosa de rutina durante decenios.

Regueral se hizo residente durante el gobierno de Bill Clinton en 1997 sin ningún problema.

El Servicio de Inmigración y Naturalización como se llamaba entonces el USCIS, no encontró nada mal en el hecho de que en 1988 Regueral había pedido asilo en Miami durante una escala en un vuelo de regreso a Madrid desde Venezuela, y se lo negaron.

Regueral entonces se marchó de Estados Unidos voluntariamente y regresó a España, pero como dice en una corta biografía de su carrera artística, quería “vivir en tierras de libertad”.

Cuando sus intentos por establecerse como fotógrafo en España y Venezuela fracasaron, no vio otra alternativa que probar suerte en Miami. Así que Regueral hizo lo que miles de cubanos estaban haciendo: viajar con su familia con una exención de visa. Y lo admitieron legalmente.

Entonces, ¿a qué se debe esto ahora?

¿Va a rescindir el gobierno de Trump la residencia o a negar la ciudadanía a decenas de miles de cubanos que han venido de España y otros países con una exención de visa? ¿Los mismos cubanos a quienes le autorizaron la entrada en el aeropuerto, lo que los hizo elegibles para ajustar su estado migratorio a tenor con la Ley de Ajuste Cubano?

“Lo que están haciendo con Delio, en el mejor de los casos, es resultado de una decisión extrema de un agente, y en el peor de los casos, una nueva política que viene de arriba para restringir aún más el ajuste de inmigrantes sobre la base de la Ley de Ajuste Cubano”, dijo Allen, quien conoce a Regueral desde hace 20 años.

Si Regueral no hubiera solicitado la ciudadanía hace dos años, lo que llevó a una revisión de su historial de inmigración y viajes, quizás ahora no enfrentara algo tan extremo como el proceso de deportación.

“Me están juzgando por un error”, dijo, refiriéndose a su espontánea e infructuosa solicitud de asilo hace 20 años. “¿Entonces el resto de mi vida no importa? ¿No importa si desbaratan una familia?”

De hecho, el gobierno de Estados Unidos no gana nada quitándole a un padre la capacidad de sostener a su familia, y un artista de la comunidad donde se le ha permitido vivir legalmente desde hace decenios.

Pero la interrogante mayor para el gobierno es esta: ¿Queda la Ley de Ajuste Cubano, aprobada por el Congreso en 1966 y firmada por Lyndon B. Johnson, de pronto a los antojos de Trump, un papel sin valor alguno?

Derogar la Ley de Ajuste Cubano es algo que solo puede hacer el Congreso. No basta el deseo del presidente de eliminar los derechos a un sector de la comunidad cubanoamericana que percibe más liberal que exilio histórico de los años 1960.

Sí, esta es a motivación subyacente de la ofensiva contra los inmigrantes cubanos en estos momentos, y la razón por la cual ustedes no escuchan al establishment republicano cubanoamericano condenar con fuerza ese cambio de política.

A pesar de las sanciones y las fuertes críticas a las violaciones de los derechos humanos del régimen cubano, la administración está iniciando deportaciones masivas, obstaculiza la reunificación familiar legal, deja varados en México y otros países a los solicitantes de asilo, y ahora, como conocidos casos recientes demuestran, niega la naturalización a cubanos.

En una carta al Departamento de Seguridad Nacional tras la reciente deportación de 120 cubanos en un solo vuelo, con la promesa de que habrá más, la representante Debbie Mucarsel-Powell, demócrata por Miami, expresó preocupación y exigió respuestas.

“En contraste con la retórica, su Departamento aparentemente ahora considera a Cuba un destino seguro para los que vienen del comunismo pidiendo asilo… Esas dos posturas no son compatibles”, escribió la legisladora federal. “O el gobierno cubano sigue persiguiendo a sus propios ciudadanos bajo un orden tiránico, o el gobierno cubano ha cambiado lo suficiente para permitir el regreso seguro de los que huyeron a Estados Unidos por miedo a los castigos, pero las dos cosas no pueden ser”.

Durante 60 años, los cubanos han encontrado un refugio seguro en Estados Unidos.

Pero con cada día que pasa salen a relucir nuevas pruebas de que el gobierno de Trump está eliminando esos privilegios.

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