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Fabiola Santiago

Esta ley ayudaría a estudiantes inmigrantes a aprender inglés con menos trauma

Pocas cosas son más desafiantes, y también más gratificantes en la educación que ayudar a un estudiante inmigrante a aprender inglés, según algunos maestros.

Los chicos suelen estar muy motivados. Sus padres han hecho grandes sacrificios para llevarlos a un nuevo país. Tienen suerte de estar aquí y, en su mayor parte, lo saben. Todo depende de su excelencia en la escuela.

Las expectativas son altas.

Pero, mientras luchan por aprender un nuevo idioma, se presenta la práctica estadounidense de las pruebas de fórmula para medir su valor (sí, a eso se reduce todo).

En la Florida, todos los niños de los grados K-12 tienen que tomar las Evaluaciones de Estándares de la Florida — FSA para abreviar — en Artes del Lenguaje en inglés y matemáticas, y en los grados 5 y 8, la Evaluación de Ciencias a nivel estatal. Las pruebas miden si los estudiantes han aprendido lo que se espera que sepan, y esos exámenes cronometrados no son cualquier paseo para un estudiante promedio.

¿Se imagina a los niños que no saben una gota de inglés frente a páginas y páginas de preguntas que para ellos son, en esencia, un galimatías?

Es un ejercicio frustrante tanto para los maestros como para los más de 265,000 estudiantes de la Florida en esta situación.

Un maestro me describió la escena del examen así: “Te rompe el corazón porque miran las paredes y no saben qué hacer”.

Agregue a la tarea imposible el hecho de que algunos niños inmigrantes ni siquiera saben leer y escribir en sus idiomas nativos, y hay que preguntarse: ¿Cuál es el objetivo: enseñar inglés o quebrantar el espíritu de los estudiantes?

Obligar a los estudiantes que aún no hablan suficiente inglés a tomar pruebas de evaluación difíciles que aún los hablantes nativos tienen dificultades para aprobar es contraproducente, una iniciativa tonta que la Legislatura de Florida puede solucionar fácilmente.

Los legisladores simplemente no han querido abordar el problema, incluso cuando las pautas federales exigen “características de accesibilidad y adaptaciones” que “deben nivelar las condiciones para que las pruebas reflejen con precisión lo que los estudiantes realmente saben y pueden hacer. “ En la Florida, donde el 80% de los estudiantes recién llegados solamente hablan español y criollo haitiano, eso significa desarrollar exámenes en los idiomas más usados del estado.

En esta sesión en cambio, la idea de permitir que los estudiantes de inglés tomen exámenes en sus idiomas nativos increíblemente tiene cierto apoyo republicano, informa el Tampa Bay Times bajo el titular: “¿2020 es el año en que Florida aprueba el examen en español?”

Ojalá sea así.

La senadora Annette Taddeo quiere ayudar a estudiantes inmigrantes a aprender inglés con menos obstáculos. Su propuesta de ley en la legislatura de Florida pide dar exámenes FSA de ciencia y matemáticas en español.
La senadora Annette Taddeo quiere ayudar a estudiantes inmigrantes a aprender inglés con menos obstáculos. Su propuesta de ley en la legislatura de Florida pide dar exámenes FSA de ciencia y matemáticas en español. Emily Michot Miami Herald File

La senadora Annette Taddeo, demócrata de Miami, presentó un proyecto de ley, SB 678, y los demócratas de Miami, Jason Pizzo y José Javier Rodríguez se unieron a ella como copatrocinadores junto con Víctor Torres Jr. de Kissimmee y Janet Cruz de Tampa. Lo más importante es que la republicana de Miami-Dade, Anitere Flores, vicepresidente de la mayoría, también es una valiosa copatrocinadora. Ella no solo puede trabajar eficazmente con la oposición, sino que, al igual que Taddeo, tiene una comprensión clara del problema.

Uno de cada cinco estudiantes de Miami-Dade es aprendiz del idioma inglés (ELL), y el estado ocupa el tercer lugar en el país en cuanto a población ELL. Aunque el español es el idioma principal que se habla, hay otros 300 lenguajes.

“Yo era uno de esos niños”, me dice Taddeo, que vino de Colombia cuando tenía 17 años. “Tomé el ACT y conservo una copia de mi puntaje. Obtuve un 8 [en la escala del 1 al 36] y supe que 8 no representaba mis habilidades. Claramente; mira dónde estoy hoy”.

Un proyecto de ley complementario, HB 515, se ha presentado a la Cámara, patrocinado por los republicanos Vance Aloupis de Miami y Ana María Rodríguez de Doral y está respaldado por los demócratas Susan Valdés de Tampa y Carlos Guillermo Smith de Orlando.

Todos juntos, forman un equipo formidable.

Este es un año electoral y ambos partidos le están haciendo la corte ávidamente a los votantes latinos.

Taddeo describe el estado de ánimo en Tallahassee: “Estamos hablando de este tema”.

Es un buen comienzo, aunque el proyecto de ley cuenta con la oposición de legisladores poderosos como el republicano Manny Díaz, Jr. de Hialeah, quien preside el Comité de Educación (politiquería por encima del electorado que se beneficiaría).

Los chicos que no hablan inglés están reprobando las pruebas.

Y el proyecto de ley de Taddeo les da a los padres la opción de escoger si quieren que sus hijos sean evaluados en inglés u otro idioma, ya sea para la prueba de preparación escolar en pre-escolar o la prueba estandarizada en la escuela secundaria.

No deben temer aquellos que solo quieren que se hable inglés. El objetivo es que los chicos aprendan inglés, que hagan lo mejor posible, que se conviertan en alguien y contribuyan a sus comunidades.

Para algunos niños, la inmersión en el inglés funciona bien y, en uno a tres años, están listos para hacer la transición del inglés conversacional al inglés académico, que son dos cosas diferentes.

Otros necesitan más tiempo, incluso cuando los maestros pueden darse cuenta de que recibieron una educación sólida en su tierra natal. Otros han vivido el infierno y están más llenos de problemas de lo que un examen en cualquier idioma puede solucionar.

Cualquiera sea el caso, las pruebas constantes de práctica y los exámenes estresantes de estándares en inglés exclusivamente no están logrando el propósito. La idea es cerrar la brecha de logros.

Sin embargo, lo que ha prevalecido es el argumento de que el estado no dará ninguna tregua a estos estudiantes; por ello los maestros deben acostumbrarlos al entorno y a las fórmulas de las pruebas para que tengan mejores oportunidades de aprobar.

Sí, sabemos que no aprobarán el examen, pero... No tiene sentido.

Y me pregunto: ¿cuál es la verdadera razón por la que estamos haciendo pasar a estos niños por esta situación estresante? ¿No tendrían una mejor oportunidad si pudieran entender el material?

Abrir la opción de escoger solo puede ayudar, no entorpecer.

Mi única inquietud es que la opción de “otro idioma” no estaría disponible para el 20% cuyo idioma nativo no es español o haitiano criollo.

Tal vez para los legisladores esta población no es tan visible, pero para los maestros de la Florida sí.

La niña de Bangladesh que habla bengalí y el niño vietnamita que participa en una clase de ESOL (inglés para hablantes de otros idiomas) llena de hispanohablantes en el sur de la Florida, por ejemplo, se sienten más aislados que el resto de los estudiantes de inglés.

Y ellos también merecen acceso y oportunidad.

Pero no hay que permitir que la complejidad de esta tarea se convierta en una excusa para no resolver un gran problema para el 80%.

Si lo que queremos es lo mejor para los niños, entonces la Legislatura de la Florida también debería aprobar los exámenes en otros idiomas.

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de enero de 2020, 4:37 p. m..

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