Joe Biden subestimó a los votantes latinos de Miami-Dade y le costó la Florida | Opinión
Para la mayoría de los votantes estadounidenses, la imagen de un hombre vestido de rojo agitando la bandera estadounidense en el estacionamiento de un centro electoral en Hialeah y gritando en español, “Viva Trump” y “Abajo el socialismo”, es fácil de descartar.
Un loco de la Florida burlándose de los votantes, dicen.
¡Loco!
Pero para los votantes hispanos de Miami-Dade, particularmente los cubanos y latinoamericanos que huyeron de las dictaduras, esto recuerda un temor profundamente arraigado, sembrado y repetido por el Partido Republicano del estado de que los demócratas se inclinan hacia los socialistas y comunistas.
Un astuto Donald Trump aprovechó ese miedo, prometiendo y, como presidente, aplicando una política de línea dura con Cuba y Venezuela.
En el campo de batalla de la Florida, la Guerra Fría continúa.
Descarten esta realidad a su propio riesgo.
Los demócratas deberían haber aprendido la lección después de las elecciones de la Florida de mitad de período en 2018, cuando Ron DeSantis y Rick Scott lograron la victoria utilizando la misma estrategia del socialismo como el temible “monstruo” que nos acecha.
Joe Biden ganó la presidencia aunque un desafiante Trump bloquea la transición.
Pero los resultados de esta elección presidencial en la Florida demuestran que la campaña de Biden subestimó el daño que haría ignorar el tema. Es una vil mentira decir que los demócratas acogen el socialismo y el comunismo y presentar a Trump como el salvador que no es.
En efecto, es Trump quien ha demostrado ser una amenaza para nuestra democracia y Constitución.
Error de campaña costoso
Pero Biden y su compañera de fórmula, Kamala Harris, tenían que defender esa tesis con convicción en Miami y respaldar su discurso con detalladas propuestas de políticas para las Américas.
No lo hicieron.
El centrista Biden se limitó a discutir temas generales de la elección en el seno de los fieles votantes exiliados, y aunque ganó el Condado Miami-Dade de tendencia demócrata, fue por un margen demasiado bajo para compensar los resultados de la Florida conservadora.
Al igual que los demócratas fuera de Miami que descartan el tema del socialismo como ridículo, Biden hizo poco por suprimirlo, mientras este cobraba mayor importancia cuando los republicanos, por ejemplo, calificaron a “Black Lives Matter” de inspiración marxista.
No se tomó en serio la acusación del socialismo — y Biden perdió un estado donde la mayoría de los caminos hacia el gobierno estatal pasan por Miami-Dade, el condado más poblado.
Fue un error costoso, un fracaso épico.
El desempeño deslucido de Biden arrastró con él a legisladores estatales y dos congresistas demócratas, Debbie Mucarsel-Powell y Donna Shalala.
Perdieron ante candidatos con nombres reconocidos: el alcalde de Miami-Dade Carlos Giménez y la ex periodista de televisión María Elvira Salazar, quienes brindaron todo su apoyo a un Trump aparentemente impopular.
Ellos también jugaron con la carta socialista en anuncios perturbadores y fueron respaldados por el presidente, un activista siempre presente en la Florida.
La apuesta les salió bien.
Biden y demócratas en Miami
Los operativos demócratas locales trabajaron fuertemente, pero la campaña de Biden no los respaldó debidamente en Miami.
“No hay sustituto para mantener una presencia constante en un estado clave y construir relaciones sólidas con comunidades decisivas”, tuiteó el miércoles Carlos Curbelo, un ex congresista republicano por dos períodos que perdió su escaño ante Mucarsel-Powell.
La campaña de Biden, dijo Curbelo, subcontrató la Florida a Michael Bloomberg, y no funcionó.
Hubo un pobre retorno de la inversión, dijo.
Tiene razón.
La presencia del partido republicano en el condado Miami-Dade ha estado activo fuera del ciclo de elecciones durante años con un fuerte protagonismo del elenco de líderes estatales. No dan por sentado, como suelen hacerlo los demócratas, que el voto latino está asegurado. Hacen conexiones con la comunidad y nombramientos hispanos de alto nivel.
Los latinos del país pueden inclinarse por los demócratas y ser predominantemente mexicanos, pero los latinos de la Florida son disímiles de muchas maneras. Sin embargo, están unidos por un profundo apego a la patria que quedó atrás, tanto por la geografía como por el afecto.
La política exterior aquí importa mucho.
Miami-Dade no es suficientemente azul
Los demócratas de Miami-Dade sí presionaron fuertemente para contrarrestar la etiqueta socialista republicana, y estaban legítimamente enojados con los expertos que, después de que Biden perdiera la Florida, rápidamente culparon a los cubanoamericanos, haciendo caso omiso de otros factores, como la campaña de Trump dirigida a las comunidades negras para evitar que votaran.
“Según mi cuenta de Twitter, uno pensaría que todos los votantes de Florida son cubanos. ¿Qué tal si responsabilizas a tu propia gente y nosotros haremos lo mismo con la nuestra? También pregúntale al partido por qué su trabajo de base fue inexistente y cómo el Partido Republicano privó de sus derechos a 775,000 ex convictos”, tuiteó Carmen Peláez, una voluntaria de Cubanos para Biden.
“¿Qué tal si miras los condados demócratas con baja participación?”, agregó. “O podrías simplemente ignorar todo el trabajo que yo y otros demócratas cubanos hicimos en medio de una atmósfera feroz, sin apoyo real. Eso es más fácil”.
Es cierto que la privación del derecho al voto por parte del Partido Republicano también jugó un papel en la victoria de Trump.
Y no solo a los ex convictos, a los cuales los votantes de la Florida les devolvieron el derecho al voto.
La campaña de desinformación en general fue brutal, particularmente en algunos medios y blogs en español, donde la teorías de conspiracións de QAnon se trataban como un hecho cierto.
Demasiado poco y demasiado tarde
Biden podría haber ganado, debería haber ganado una mayor proporción del voto hispano en la Florida, especialmente este año cuando los demócratas en ciudades que alguna vez fueron de color rojo rubí como Jacksonville, que favoreció a Biden en un 51%, obtuvieron avances.
Pero cuando Biden y Harris llegaron a Miami, cuando Bloomberg financió anuncios vigorosos en español por parte de un veterano de Bahía de Cochinos y un escritor prominente que atacaba la etiqueta de socialismo y comunismo y respaldaba a Biden, el Partido Republicano tenía asegurados sus votos.
Ciertamente, Biden no siguió mi consejo en septiembre de que no solo viniera a la Florida, sino que mirara a los cubanoamericanos a los ojos y hablara nuestro idioma de manera convincente, y no me refiero al español.
Necesitaba presentar soluciones a la contienda en Cuba y Venezuela. Necesitaba hablar de la economía, no con su guión nacional en mente, sino utilizando el lenguaje de inmigrantes de Miami, donde el sueño son los negocios, la vivienda propia y el espíritu empresarial.
Tanto él como Harris necesitaban mostrar más brillo, más dinamismo, más conexión con el lugar.
No solo necesitaba Biden decirlo, sino ser el unificador en jefe en esta desgarrada Florida.
Ya tendrá la oportunidad durante su mandato.
El sábado 7 de noviembre de 2020, Biden confirmó su victoria a la presidencia al ganar los 20 votos electorales de Pennsylvania.
Pero el camino de Biden a la Casa Blanca no pasó por la Florida.
Se estancó en Miami-Dade.
Twitter: @fabiolasantiago. Correo: fsantiago@miamiherald.com.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de noviembre de 2020, 1:24 p. m..