FABIOLA SANTIAGO: ¡Que venga el Papa!
Al sur de la Florida le vendría bien una visita del Papa Francisco, el nuevo defensor del medio ambiente.
El carismático pontífice, que tiene programado en septiembre un viaje a Cuba y un discurso ante el Congreso de Estados Unidos, encontraría entre nosotros un diverso liderazgo político católico semejante a una fruta madura lista para que la arranquen.
Para empezar, tenemos al candidato presidencial Marco Rubio, que invoca a Dios y niega la existencia de cambios climáticos y cuya jornada religiosa lo ha llevado desde el catolicismo a los mormones para regresar de nuevo al catolicismo, y de ahí a los bautistas y terminar otra vez actualmente en el catolicismo, aunque el “efecto de Francisco” — conocido también como “pensamiento liberal” — podría hacerlo cambiar una vez más.
Esta parte de la Florida también sirve de base al amistoso rival de Rubio en la campaña por la nominación presidencial republicana, el católico converso Jeb Bush, quien desea que la religión nos convierta en mejores personas, aunque no necesariamente mejores políticos. Al menos eso es lo que yo pienso que dijo en respuesta a la encíclica del Papa Francisco sobre el medio ambiente, Laudato Si (Alabado Seas), aunque podría muy bien aparecer una respuesta diferente mañana.
Y tenemos también al alcalde de Miami-Dade educado en una universidad católica, Carlos Giménez, quien nunca ha visto un bosque de pinos cuyo espacio no necesite para asfaltarlo y ahora contempla arruinar más todavía a los Everglades.
En lugar de ir a París para asistir a la próxima conferencia de cambios climáticos en el mundo — siendo Miami una zona de impacto de mareas crecientes — el alcalde se va a la Ciudad de las Luces a “investigar” una idea para montar un espectáculo aéreo en un campo de aterrizaje en los Everglades, área que está en la lista de la UNESCO de los sitios de Herencia Mundial en Extinción.
Cada vez que oigo al Papa Francisco hablar de temas que llenan los titulares del mundo y le sirven a Miami como un guante, pienso en estos miamenses.
“Los creyentes”, dijo el Papa Francisco, “deben sentirse desafiados a vivir de una manera que sea consecuente con su fe”.
¿Hay alguien escuchando?
No creo.
Mientras el Papa presentaba la primera encíclica sobre el medio ambiente en la historia de la iglesia, llamando la atención al cambio climático y al saqueo de los recursos naturales del mundo, el alcalde católico del condado y sus poderosos aliados hacían tejes y manejes para traer el caché del espectáculo aéreo de París a los Everglades. El alcalde está dispuesto a atemorizar la vida silvestre con el rugido de los jets, arrojar gases sobre los hábitats en riesgo de extinción y traer plagas de fanáticos entusiastas y fabricantes de aviones a los Everglades en nombre ... ¿de qué? Del dinero.
Esta última idea de despilfarro de nuestros recursos naturales es un regreso a la antigua propuesta — descartada y altamente controversial — de construir un aeropuerto en medio de la vida silvestre del llamado “River of Grass.”
“Esto no es sólo un pequeño espectáculo aéreo”, me dijo Jonathan Ullman, principal organizador de campo del Sierra Club. “Este es el más grande espectáculo aéreo comercial de la industria. Esto significa traer jets comerciales, cohetes. ... Es algo insondable”.
Sin embargo, ni un asomo de verde quedará sin asfaltar en nombre del crecimiento de la economía, sin siquiera molestarse en pensar sobre el daño colateral que sufrirá la comunidad.
El documento educativo de 184 páginas del Papa Francisco sobre el medio ambiente sería una excelente lectura para Giménez durante el vuelo con sus compañeros de viaje veraniego.
Mejor aún, ¿no sería fenomenal ver al Papa Francisco recordarles a estos individuos en persona que no basta con matricular a sus hijos en el Colegio Jesuita de Belén o en el Sagrado Corazón, o que se gradúen de una universidad católica local con un diploma de administración pública?
El Papa Francisco ha inquietado a mucha gente en el mundo — incluyendo a aquellos que lo rodean en el inmensamente opulento Vaticano — y tendría mucho trabajo que hacer aquí para darles una sacudida a católicos en posiciones de mando.
“Los líderes del Condado de Miami-Dade están en estado de negación en torno a muchos temas”, dice Ullman. “Todas las áreas de desarrollo van a inundarse, desde Virginia Key, donde están situando el espectáculo marítimo, hasta el downtown desarrollado de la ciudad. El condado simplemente no está tomando en serio el cambio climático y eso es muy peligroso”.
Hará falta un milagro para que nuestros líderes católicos dejen tranquilo a Los Everglades y le presten atención al cambio climático. Pero, ¿quién sabe? A lo mejor el Papa Francisco es capaz de realizarlo.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de junio de 2015, 6:35 p. m. with the headline "FABIOLA SANTIAGO: ¡Que venga el Papa!."