No se dejen confundir por los republicanos, Biden toma acciones correctas sobre Cuba | Opinión
Prometiendo que “esto es solo el comienzo”, el presidente Joe Biden hizo estallar la burbuja partidista que los republicanos de la Florida están tratando de crear en Miami en torno a las históricas protestas de Cuba.
El demócrata mantuvo intactas todas las sanciones del ex presidente Donald Trump contra el régimen cubano —y agregó las suyas propias.
Pero no, Biden no va a invadir a Cuba así como Trump tampoco invadió a Venezuela.
No, Biden no está lanzando ataques aéreos, como sugirió que debería considerarlo, en un comentario frívolo a los medios el alcalde republicano cubanoamericano de Miami, Francis Suárez.
Los llamamientos a la intervención militar son una distracción delirante fabricada en Miami, que a menudo proviene de gente desesperada que no tienen todo el contexto; otras veces, es solo galimatías partidista para avivar los fuegos del exilio.
No dejes que la palabrería republicana te confunda, Miami.
Condena los juicios falsos
El presidente Biden, que no le gustan los dictadores de ninguno de los lados del espectro político y habla con una autoridad moral mayor que el antiguo ocupante de la Casa Blanca, enamorado de Putin, no se anda con rodeos.
“Condeno inequívocamente las detenciones masivas y los juicios falsos que condenan injustamente a prisión a quienes se atrevieron a hablar, para intimidar y amenazar al pueblo cubano y silenciarlo”, dijo Biden en un comunicado el pasado jueves. “El pueblo cubano tiene el mismo derecho a la libertad de expresión y a los encuentros pacíficos que todos los pueblos”.
Y, tan importante como llamar la atención sobre el trato brutal a los manifestantes por parte del régimen de Miguel Díaz-Canel, Biden remató sus palabras con acción.
Aquí tenemos lo significativo: por fin escuchamos a un presidente enérgico, a la Casa Blanca y a funcionarios de la administración que se ponen manos a la obra, que implementan medidas específicas y más integrales y dan su palabra de que “la situación actual en Cuba es una prioridad para la Administración Biden-Harris.”
Biden no vino a la Florida para promocionar su agenda, como querían los demócratas locales y estatales, una muestra del mismo artilugio de captación de votos que los republicanos han perfeccionado junto con la implementación de políticas. Pero, si responsabilizó a los líderes cubanos, denunció el comunismo y tildó a Cuba de “estado fallido”.
Biden toma acciones
Bajo la Ley Global Magnitski sobre Responsabilidad de Derechos Humanos, Biden promulgó sanciones selectivas contra el ministro de defensa cubano, Álvaro López Miera, y como también hizo lo Trump en enero contra la “Brigada Especial” del Ministerio del Interior, el grupo de operaciones especiales que se ve en un video tomando brutales medidas enérgicas contra los manifestantes.
La Casa Blanca también esbozó acciones más importantes por venir, que incluyen: contratar nuevo personal para la Embajada de Estados Unidos en La Habana; asociarse con el sector privado para romper la censura del gobierno y proporcionar internet gratis a la bloqueada Cuba; revisar los procedimientos de envío de remesas para asegurar que el pueblo cubano reciba la asistencia humanitaria, no las arcas del gobierno represivo.
“Estados Unidos apoya al pueblo cubano”, prometió un comunicado la Casa Blanca. Y el lunes, el secretario de Estado Antony J. Blinken, anunció que 20 otros países se han unido para respaldar el reclamo de libertad del pueblo cubano e instó al resto de la comunidad internacional a que se suman.
La semana pasada, notables demócratas también se unieron a los republicanos de Miami en una enérgica resolución bicameral y bipartidista que condena la respuesta violenta del régimen a las protestas. En ella se incluyeron los senadores demócratas Dick Durbin de Illinois y Tim Kaine de Virginia, quienes, antes de las protestas del 11 de julio, eran partidarios del levantamiento del embargo.
“Vemos décadas de profunda y desbordante frustración cubana ante un gobierno inepto, corrupto y cruel. Si bien durante mucho tiempo he abogado por un cambio en la política fallida de Estados Unidos hacia Cuba, el pueblo cubano sabe que el verdadero origen de la pérdida del potencial de su isla recae directamente sobre la dictadura gobernante”, dijo Durbin.
Y agregó: “En este noveno aniversario de la sospechosa muerte del activista democrático cubano Oswaldo Payá, apoyo al pueblo cubano en su reclamo pacífico por un mejor futuro”.
No obstante, todos los republicanos que han aparecido en televisión en Miami siguen repitiendo como loros lo que parece ser la línea del partido: “No es suficiente”.
El gobierno de Biden también se ha estado reuniendo con cubanoamericanos con experiencia en políticas sobre Cuba, incluyendo al senador Bob Menéndez, demócrata de Nueva Jersey, quien describió a otros en las reuniones como “personas dentro y fuera de la isla que ayudan a promover la democracia, los derechos humanos y la sociedad civil en Cuba”.
“El mensaje de hoy no podría ser más claro... habrá consecuencias para quienes tengan las manos manchadas de sangre”, dijo el senador. “Las acciones concretas del presidente Biden demuestran que su administración —y todos los que creemos en una Cuba democrática— somos una sola voz; no estamos divididos por políticas personales, sino unidos por una profunda creencia de que el pueblo de Cuba debe ser libre para elegir cómo vive, y quién lo gobierna”.
Si tan solo esto último fuera cierto en Miami.
Miami fue “una sola voz” el 11 de julio cuando decenas de miles de cubanos de un extremo a otro de la isla salieron valientemente a las calles.
Pero las fisuras políticas surgieron a la superficie cuando el grupo promotor del odio Proud Boys hizo sentir su presencia en la Calle Ocho; cuando se desplegaron gigantescas banderas que promovían la falsedad “Trump won” (“Trump ganó”) donde antes había un mar de banderas cubanas, y un espectáculo ridículo de Sean Hannity fue montado en Versailles.
En lugar de que la atención se concentrara en Cuba, el circo se convirtió en un mitin de Trump y un festival de ataques a Biden.
Fue una invitación para que la causa de Cuba perdiera seguidores, gracias a políticos como el gobernador de la Florida, Ron DeSantis, que continúan construyendo capital político utilizando el sufrimiento —y ahora también la sangre — del pueblo cubano.
Cuba no debería ser el balón de fútbol político de nadie, pero en la Florida, jugar el juego de quién es más duro con Cuba es un deporte a todo dar.
Afortunadamente para la causa de una Cuba libre, Biden está jugando en el equipo correcto: el del pueblo cubano.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de julio de 2021, 4:12 p. m..