Fabiola Santiago

FABIOLA SANTIAGO: Prepararnos para el ébola

¿Estamos listos en el sur de la Florida para lidiar con el virus del ébola si una persona infectada llega a nuestras costas?

No podemos darnos el lujo de no hacer esa pregunta.

Miami es un importante punto internacional de entrada por aire y por mar. Muchos de nosotros somos viajeros internacionales que vivimos en mundos diferentes, incluyendo los países afectados en Africa Occidental.

Lo único que sorprende sobre el brote del ébola es que el primer paciente en Estados Unidos no se apareció en Miami o Nueva York, sino en Dallas.

Debemos estar más preocupados aquí. Si el caso del ébola en Texas nos enseña algo es que lo único que se interpone entre la comunidad y este virus mortal es la honestidad de una persona al responder un cuestionario de viaje.

¿Estamos haciendo lo suficiente para crear conciencia y proteger a nuestra comunidad?

“La realidad es que mientras hacemos todo lo que podemos, no estamos haciendo todo lo que debemos,” me dijo el viernes la doctora Aileen Marty, profesora de enfermedades infecciosas en la Escuela de Medicina de la Universidad Internacional de la Florida.

Mientras hablábamos, se identificaron otros dos pacientes potenciales, esta vez en el área de Washington D.C. y las personas en contacto con ellos fueron puestas en cuarentena.

Y este fin de semana, un adolescente que visitaba Miami Beach procedente de Africa Occidental fue ingresado en el hospital después de que se sintió mal con síntomas similares a los del ébola, pero los análisis realizados dieron resultados negativos.

La doctora Marty sabe lo que está en riesgo. Ella se pasó un mes en Nigeria trabajando para la Organización Mundial de la Salud con trabajadores en puntos de entrada — desde personal del aeropuerto hasta capitanes de barcos — y ayudó a establecer un sistema para examinar pasajeros que llegaban o salían del país. Ayudó también a educar a trabajadores de salud a identificar síntomas del ébola, contener la mortal enfermedad y protegerse a sí mismos.

Pero aquí no le han pedido que haga lo mismo. Sólo una asociación médica le ha pedido que entrene a trabajadores de salud.

Es increíble que no existan más esfuerzos de prevención.

Considere esto: Ochenta aerolíneas vuelan de Miami a 150 destinos alrededor del mundo. En agosto solamente, cuando se declaró el brote del ébola como una emergencia de salud pública de interés internacional, casi un millón de pasajeros llegaron por avión al Aeropuerto Internacional de Miami. Y cuatro millones de pasajeros de cruceros oceánicos pasaron por el Puerto de Miami, una cifra que sigue creciendo.

Aunque no haya vuelos directos de Monrovia, la capital de Liberia, a Miami, por ejemplo, muchas conexiones de vuelo ofrecen opciones que podrían fácilmente traer aquí pasajeros de Africa Occidental. Es tan fácil como una conexión de Delta en Atlanta. Y algunos de los pasajes más baratos incluyen dos escalas a través de países del Caribe con servicio diario a Miami. El Aeropuerto Internacional de Miami tiene estaciones del Centro de Control y Prevención de Enfermedades y “trabajadores de salud listos para ayudar”, dijo la doctora Marty.

“Sin embargo, eso de ningún modo detendría una situación como la que existe en Dallas donde el individuo pasó por el aeropuerto cuando todavía no tenía síntomas”, dijo ella.

Otro punto de posible conexión que no debe descuidarse es Cuba. A sólo 90 millas al sur, un país extraordinariamente vinculado a Miami está enviando 461 trabajadores de salud a Africa durante seis meses.

Contener el virus requiere que las comunidades de salud y viajes se mantengan alertas a todas las posibilidades.

Si el caso de Dallas demuestra algo es lo fácil que viaja la enfermedad. Es un deber del sur de la Florida estar preparado.

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