Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Fabiola Santiago

Legisladores que carecen de orgullo por su herencia inmigrante ayudan a DeSantis a aplastar nuestras comunidades / Opinión

Un grupo de inmigrantes cubanos ingresa a la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU el domingo 8 de enero de 2023 en Marathon, Florida.
Un grupo de inmigrantes cubanos ingresa a la oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU el domingo 8 de enero de 2023 en Marathon, Florida. mocner@miamiherald.com

El gobernador Ron DeSantis, quien odia a los inmigrantes, debería ser persona non grata en el sur de la Florida. Pero los electores ingénuos suelen seguir con avidez a los charlatanes.

Hay muchas razones para quitarle la alfombra de bienvenida. DeSantis ha atacado prácticamente todos los rasgos distintivos que alguna vez defendimos. Y ninguno es más repulsivo que su odio a los inmigrantes indocumentados, encapsulado en un proyecto de ley de inmigración que se abre camino en la Legislatura.

Esta región ha surgido de las lágrimas y triunfos de décadas de inmigrantes —y en los tiempos A.D., Antes de DeSantis— incluso los políticos republicanos nos ponían como ejemplo a imitar de lo que una comunidad diversa puede alcanzar.

Antes del abominable ”proyecto de la Florida” que DeSantis está vendiendo a todo el país —autocracia, medidas contra los derechos de gays, negros, mujeres, e inmigrantes— nos proclamaban como la ciudad modelo del futuro de Estados Unidos.

Pero ahora los legisladores estatales cubanoamericanos del Partido Republicano se solidarizan con la inconcebible intrusión en nuestras comunidades por parte de un gobernador con una ambición política desbocada.

Ambas versiones de la misma propuesta, el Proyecto de Ley 1617 de la Cámara de Representantes y el Proyecto de Ley 1718 del Senado, son una bofetada en la cara de nuestras familias inmigrantes y de los estadounidenses nativos que han acogido a inmigrantes en sus vidas, ya sea a través de la amistad o el matrimonio.

Las familias con estatus migratorio mixto, personas que viven apegadas a dos mundos, son una marca registrada de la Florida.

Pero si estos proyectos de ley se aprueban en ambas cámaras, estos floridanos que conviven con inmigrantes documentados pudieran convertirse potencialmente en delincuentes a los ojos de la ley.

De ser promulgada por el gobernador, la nueva ley, posiblemente inconstitucional, penalizaría que usted acogiera a inmigrantes en su casa y los llevara en su auto a la escuela, el trabajo o cualquier otro lugar.

Hacerlo equivaldría a acoger a un fugitivo y ser su cómplice. Es difícil saber quién y cómo deciden las autoridades quién está aquí ilegalmente y quién no. Y ni DeSantis ni el estado deciden en materia de inmigración, ya que es responsabilidad del gobierno federal.

El proyecto de ley también ordena redadas al azar en las empresas para comprobar el estatus migratorio de los empleados, cosa que tampoco es competencia del gobierno estatal. Y también quieren obligar a los hospitales a pedir a los pacientes su estatus migratorio.

Todas estas propuestas, que deberían haber muerto en el momento de su presentación, han sido aprobadas por dos comisiones de la Cámara de Representantes y el Senado.

Las consecuencias de este proyecto de ley son de gran alcance para los residentes de las grandes ciudades de la Florida, como Hialeah —que tiene la mayor concentración de inmigrantes del país— y, obviamente, otras ciudades de Miami-Dade y Broward. Lo mismo puede decirse de otros centros de inmigrantes, como Orlando, Tampa y Jacksonville, donde los activistas a favor de los inmigrantes realizaron protestas recientemente.

“Este proyecto de ley no solo afectará negativamente a decenas de miles de familias de estatus mixto que viven en Florida, sino que también afectará a miles de empresas en todo el estado”, me dijo la ex congresista de Miami, Debbie Mucarsel-Powell. “Los inmigrantes han sido la columna vertebral de la economía de Florida, desde el sector agrícola hasta la industria hotelera. ¿Hará el gobernador DeSantis una redada en todos los negocios del estado para hacer cumplir esta ley?”

Quizás no los negocios de sus donantes, pero sí apuntará a los de hispanos y otros grupos minoritarios al azar.

Es un juego político para el gobernador con la vista puesta en la presidencia. Para ganar las primarias republicanas, DeSantis tiene que superar el odio a los inmigrantes del ex presidente Trump. ¿Quién habría imaginado que eso fuera siquiera posible? Pero aquí está DeSantis compitiendo para demostrar a la base que es el chico más malo de la cuadra de extrema derecha republicana.

Y se jactará en la campaña proclamando que “la Florida ofrece resultados”, como suele decir.

LEA MÁS: Florida no puede funcionar sin mano de obra inmigrante, así que DeSantis, suerte con su represión | Opinión

Votos anti-inmigrantes

Para lograr sus objetivos legislativos, DeSantis tergiversa el verdadero panorama migratorio de la nación. Ataca a la administración de Biden afirmando falsamente que el presidente está permitiendo una ”frontera abierta” cuando Biden está rechazando, repatriando y deportando inmigrantes a un ritmo que los activistas de la inmigración han denunciado como “similar al de Trump”.

Pero quizá peor que la xenofobia de un gobernador nacionalista cristiano, éticamente hablando, es el hecho de que estos proyectos de ley que perjudican a las comunidades inmigrantes avancen con los votos de los cubanoamericanos republicanos de Miami-Dade.

¿Han perdido el sentido de la decencia?

Ver a senadores con los apellidos García y Rodríguez, hijos de exiliados cubanos, votando para hacer daño a otros inmigrantes es más que vergonzoso.

La senadora Ana María Rodríguez, que preside la Delegación de Miami-Dade, votó a favor de la aprobación del proyecto de ley en la Comisión de Reglas.

Es incomprensible que ella represente a Doral, la ciudad conocida como “Doralzuela” por su enorme comunidad venezolana.

Pero, para esta generación —como también ha demostrado la vicegobernadora cubanoamericana Jeanette Núñez con su apoyo al engañoso traslado de inmigrantes a otros estados por parte de DeSantis— está bien rechazar la propia herencia.

Es el precio de admisión en el club de Tallahassee, al estilo de los años 50, de hombres blancos poderosos y mujeres complacientes.

Tal vez la niña interior de Rodríguez no recuerde cómo nuestros padres acogían con orgullo y calidez al último recién llegado de Cuba, tanto si llegaba con visado en mano a través de los Vuelos de la Libertad como a bordo de un camaronero repleto, y sin papeles, en el éxodo marítimo del Mariel.

Pero yo sí recuerdo cuando el primer caucus hispano fue a Tallahassee con un único propósito: representarnos.

¿Ahora los herederos caminan alegremente en los zapatos de uno que odia a los inmigrantes y hacen su voluntad sin tener en cuenta el impacto en nuestras comunidades?

Son legisladores débiles que llevan un traje que no hace juego con los inmigrantes del sur de la Florida.

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de abril de 2023, 6:46 p. m..

Fabiola Santiago
Opinion Contributor,
Miami Herald
Award-winning columnist Fabiola Santiago has been writing about all things Miami since 1980, when the Mariel boatlift became her first front-page story. A Cuban refugee child of the Freedom Flights, she’s also the author of essays, short fiction, and the novel “Reclaiming Paris.” Apoye mi trabajo con una subscripción digital
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA