FABIOLA SANTIAGO: Un cartel para la Comisión
En una “ciudad de clase mundial” donde el edificio de tribunales conocido como “Cielito lindo” está literalmente deshaciéndose en pedazos, la Comisión del Condado de Miami-Dade — que ha sido negligente en realizar urgentes reparaciones alegando falta de fondos — planea ahora invertir en instalar un cartel simbólico en su sala de reuniones.
Después de funcionar casi 30 años en espacios perfectamente decorosos, los comisionados añoran un cartel en lo alto de su estrado que proclame a los cuatro vientos: “En Dios Confiamos”.
Yo diría que me siento tan aliviada de saber eso, excepto que no confío en la gente que usa a Dios con propósitos comerciales o de estado o, de igual manera, que se envuelven convenientemente en la bandera para impulsar su propia agenda. Tienen el mismo propósito: manipular a las masas evocando símbolos que les son preciados.
Como todo el que no esté profundamente dormido sabe, la conocida afirmación religiosa no es solamente el lema nacional estadounidense — verifíquenlo al dorso del todopoderoso billete de un dólar — sino también el lema del estado de la Florida.
Este recordatorio que ahora invocan los comisionados de Miami-Dade — “En Dios Confiamos” — no es algo que no sepamos ya.
Lo que sí es nuevo es que el Comité de Seguridad Pública y Servicios a Animales de la comisión votó el miércoles a favor de prohibir toda discriminación contra personas transexuales en una emotiva sesión que incluyó por parte de sus detractores invocaciones a maldiciones bíblicas y en la que los que hablaron estuvieron a punto de llorar.
Podemos imaginar las llamadas y los correos electrónicos enviados a los comisionados después de este enérgico show montado por conservadores religiosos, quienes superaban en número a las víctimas de discriminación que hablaban de aislamiento, inhabilitación y tristeza. Los discursos de evangélicos hacían un llamado al condado a prohibir conductas inmorales y amenazas a la seguridad de personas que utilizan los baños públicos. Una mujer lloraba en televisión sobre las humillaciones a las que serían expuestos sus hijos en público.
Al próximo día, los comisionados tomaron en otro comité el plan de colocar el letrero religioso — hecho a la medida para aplacar a la multitud —aunque al hacerlo revertían esencialmente su acuerdo anterior de inclusión al excluir ahora a ateos, agnósticos, budistas y cualquier otra persona que no llame “Dios” al poder supremo en el que cree.
Aunque no de igual importancia, es también relevante el tema del dinero de los contribuyentes que se malgasta en cosas innecesarias. ¿El costo del letrero en dólares? Todavía se desconoce, al menos entre el público.
Cuando pregunté el viernes en la oficina del comisionado que auspició la resolución — José “Pepe” Díaz (el que en el estrado acariciaba a un lindo perrito para pedir que votaran por la organización Pets’ Trust, que nunca ha recibido fondos) — no pude obtener una cifra ni lograr que me devolvieran la llamada. Me dijeron que la directora de comunicaciones del comisionado estaba demasiado ocupada para contestar el teléfono.
Pero aparentemente la ausencia de una cifra de su costo no impidió al Comité de Desarrollo Económico de la comisión votar el jueves a favor de montar el cartel. La preocupación monetaria sólo se tiene en cuenta en los temas que ellos no apoyan. Permítanme, sin embargo, hacer esta pregunta de manera filosófica: Si el edificio del juzgado que se está deteriorando pertenece al condado, no sería mejor emplear el dinero que se está gastando en este cartel, digamos, para reparar la gotera de un baño?
En fin…
El comisionando Juan C. Zapata me dice que el va a proponer buscar fondos privados para el letrero. Pero eso no es lo que más me preocupa, si no el costo a la comunidad: Más división, esta vez en torno al tema religioso.
Tal vez se puede confiar en Dios, pero nunca en políticos y burócratas.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de noviembre de 2014, 5:57 p. m. with the headline "FABIOLA SANTIAGO: Un cartel para la Comisión."