FABIOLA SANTIAGO: Miami-Dade listo para ‘absorber’ a miles de cubanos
Qué coyuntura más irónica: el plan de emergencia de múltiples agencias prepa-
rado para lidiar con un cambio de régimen en Cuba ha sido desempolvado para afrontar otro éxodo.
Se informó a los 8,000 cubanos que se encuentran varados en Centroamérica que ellos (o sus familiares en el extranjero) pueden comprar un boleto aéreo de San José, Costa Rica, a El Salvador, tomar allí un autobús para seguir ruta hacia la frontera con Estados Unidos, y anunciar su llegada como cubanos para recibir la entrada.
Miami, la capital del exilio cubano, no tiene más opción que prepararse para esta relocalización.
No todos tienen familiares en Estados Unidos, y aunque al alcalde de Miami le preocupa que la ciudad no está preparada, el Condado está confiado. Que vengan.
Miami-Dade está listo para recibir a los inmigrantes cubanos que lleguen aquí después de su tránsito por varios países, me dijo un alto funcionario del Condado.
“Estamos extremadamente conscientes”, dice Curtis Sommerhoff, el director de Administración de Emergencias del Condado. “Hay un plan federal, un plan estatal y un plan local. El local es un plan humanitario”.
Concebido después de la crisis de los balseros de 1994 para encargarse de la inmigración que resulte de un cambio de régimen en Cuba, no existen reparos en ponerlo en práctica en un continuo éxodo de cubanos descontentos que no quieren esperar por lo que tal vez nunca ocurra, ni perder la posibilidad de recibir los privilegios de estatus de residencia otorgados por la ley de inmigración de Estados Unidos únicamente a los cubanos.
En el pasado año fiscal, 41,000 cubanos lograron cruzar la frontera mexicana o llegaron al sur de la Florida en improvisadas embarcaciones. Hubo un momento en que fueron tantos los que llegaban que las agencias de relocalización alcanzaron el máximo de su capacidad. Algunos cubanos terminaron convirtiéndose en desamparados sin hogar en Miami y en el Doral, donde se encuentra una de las agencias. El Condado ofreció darles albergue con la ayuda del Fideicomiso para Desamparados. Pero ellos la rechazaron y prefirieron dormir en la calle hasta que aparecieran samaritanos cubanoamericanos con mejores opciones, lo cual ocurrió.
Sommerhoff señala la experiencia de haber atendido a 26,000 víctimas del terremoto en Haití en 2010 como ejemplo de un trabajo realizado con éxito ante una súbita afluencia de personas. Se presumía que todos vendrían a Miami-Dade, dice él, pero miles se trasladaron a Nueva York y a Los Ángeles. Sólo 7,000 necesitaron asistencia de la Florida, aunque 14,000 permanecieron aquí. O sea, que a “8,000, a través de un período de tiempo y con familiares aquí, a un ritmo razonable, nuestra comunidad tiene la capacidad de absorberlos muy bien”, dice Sommerhoff. “Para familias con hijos, tendremos que trabajar bien con las escuelas de Miami-Dade para darles cabida”.
Después del anuncio de que los cubanos podrían ver realizadas sus esperanzas de que Estados Unidos abriría sus puertas, algunas personas comenzaron a llamar al proceso “una inmigración de primera clase”.
Es bastante obvio que la frase no es un elogio.
A la vez que se llegaba a una solución “humanitaria” para los cubanos varados, la administración de Obama anunciaba que reanudaría este mes las deportaciones de centroamericanos indocumentados, entre ellos padres de niños nacidos en Estados Unidos y familiares de los estudiantes con categoría de DREAMers matriculados en escuelas. Ellos son inmigrantes que, igual que los cubanos, aspiran a forjar mejores vidas para sus familias.
Si la historia nos sirve de indicación, la nueva inmigración cubana tendrá un segundo acto en 2016. Un año después de relaciones amistosas, la dictadura de 57 años no muestra señales de democratización. Pero sí está garantizado poder escapar.
Esta historia fue publicada originalmente el 3 de enero de 2016, 2:46 p. m. with the headline "FABIOLA SANTIAGO: Miami-Dade listo para ‘absorber’ a miles de cubanos."