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Opinión Sobre Cuba

Trump: ¡mano dura contra Cuba!

La Florida es uno de los estados clave para las elecciones 2016 y Donald Trump bajó hace una semana a Miami para cortejar a los cubanoamericanos. Les prometió que anularía las medidas ejecutivas de Obama con La Habana y con ello el proceso de normalización, a menos que hubiera “libertad religiosa y política”.

Lo de la libertad política tiene mucha tela por donde cortar, pero ¿lo de la religiosa? Donald, como es costumbre, dice cosas sin pensarlas o sin siquiera conocerlas, porque si en vez de mandar a la isla a sus empleados hace un tiempito para averiguar sobre la posibilidad de construir campos de golf, hubieran visitado Centro Habana, se habrían enterado que al gobierno cubano le da exactamente igual un papa que un babalao.

Pero el Donald quiere acabar con el legado de Barack. No Obamacare, no TPP, no acuerdos con Irán. Es su manera de borrar de la historia al primer presidente negro de Estados Unidos después de que tuvo que aceptar que había nacido americano.

Pero a los que también pone Trump en tres y dos[i], para usar un término beisbolero, es a los congresistas, ex congresistas y políticos cubanoamericanos. Todos ellos casi en bloque le siguen negando el pan y el agua porque marchan en la siempre compungida procesión del clan Bush. Si algo hay que reconocer es que son fieles. ¿Pero qué van a hacer ahora que el dorado magnate americano se ha bañado en olor de Calle Ocho? La pregunta es fácil, tal vez la respuesta no.

Pero están en tres y dos por razones muy sencillas. Los barones republicanos (y los condes y capitanes y notarios) que se oponen ferozmente a Trump ––al margen de otras posibles y honorables convicciones––, están jugando a que el magnate pierda las elecciones de noviembre. Así podrían recuperar o hacerse con el control del Partido Republicano después de la pesadilla de este advenedizo. A la cabeza de ese movimiento, o al menos como más visible adalid, se encuentra John Ellis “Jeb” Bush, en su calidad también de representante familiar. Y los políticos cubanoamericanos hasta el momento, con la posible excepción del representante federal Mario Díaz Balart, se mantienen al lado de dicha aristocracia partidista. Lo que quiere decir que si Ileana Ros-Lehtinen, Marco Rubio, Carlos Curbelo, etc., se suman a Donald Trump porque este ha prometido tener mano dura con La Habana, al más joven de los Bush no le iba a gustar. Pero además, no sería nada aconsejable porque como todos ellos saben perfectamente bien desde que Trump anunció su candidatura en Nueva York, el magnate era solo un celebrity epatante que no podía prosperar y en consecuencia nunca iba a ganar. Por lo tanto, para qué disgustar a Jeb y sumarse a Trump, aunque proclame en Miami los principios y la lucha por la libertad de Cuba tal cual ellos mismos los entienden: mano dura, borrar la distensión, el loco endemoniado. Claro que no debe ser así. Nosotros con el tío Bush. Pero entonces miran las encuestas, a Hillary, a Obama y piensan: “¿Y si gana Trump? ¿Me quedaré fuera del juego? ”

El discurso del candidato republicano en el James L Knight Center de Miami la semana pasada cabe perfectamente dentro de la tradicional categoría “Viva Cuba Libre en el Versalles”. Todos los candidatos vienen, dicen más o menos lo mismo y después hacen más o menos igual. Y eso lo saben nuestros representantes cubanoamericanos. La gran diferencia ahora es que el candidato llega a Miami sin que la alfombra roja la hayan puesto ellos. Así que, mirándolo bien, están dentro y están fuera. ¿Decidirán algo?

Comentarista político y columnista de CNN en Español.

[i] En béisbol: estás al bate, tienes tres bolas y dos strikes. En el próximo lanzamiento se decide si te ponchas o avanzas a una base.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de septiembre de 2016, 4:35 p. m. with the headline "Trump: ¡mano dura contra Cuba!."

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