Trump y los negocios en Cuba
En 1998 la guerra fría con Cuba estaba en uno de sus momentos más álgidos. Durante ese momento, la aplicación de las leyes y regulaciones establecidas por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) formaban una parte integral de la política hacia la isla, así como de la política exterior de los Estados Unidos. La finalidad de estas políticas era aislar al régimen cubano, especialmente durante su peor crisis económica en la historia (lo que se conoce como el “Periodo especial”) tras la caída de la Unión Soviética, y que tuvo siempre el propósito de lograr que adoptara una apertura democrática.
Bajo las leyes del momento, para poder tomar parte en dichas acciones, era necesario obtener una licencia de la OFAC. Este procedimiento no era común en la mayoría de las compañías estadounidenses y las organizaciones que realizaban viajes a la isla, tenían casi siempre una finalidad humanitaria, para ayudar al pueblo.
El reciente reportaje de la revista Newsweek indica que justamente durante esos años, una compañía hotelera de Donald Trump violó las reglas dispuestas por la OFAC. A través de una compañía consultora, Trump envió a un grupo de personas a Cuba para explorar posibilidades de establecer negocios en la isla, sin tener licencia ni permiso de hacerlo. En ese esfuerzo, la compañía de Trump gastó casi 70,000 dólares en la isla. La legislación de la OFAC de 1993 se llamó “Comercio con el Enemigo” y éste determinaba que las personas que violaran las reglas establecidas serían consideradas como participantes en negocios con un enemigo de los Estados Unidos. El candidato a la presidencia de parte del Partido Republicano violó conscientemente las leyes de nuestro país y después mintió sobre ello ante la comunidad cubanoamericana de Miami, al anunciar su primera campaña presidencial en Miami en 1999 y decir que apoyaba el embargo por conveniencia política.
Este nuevo reporte nos confirma la forma en la que Trump maneja sus negocios, manteniéndose al margen de las leyes o sacando provecho de ellas, como ha hecho al declararse en bancarrota. Estas transacciones de compañías asociadas a Trump en Cuba en 1998 se agrega a una lista creciente de preocupaciones que demuestran la falta de temperamento en el nominado republicano, quien parece tener en mente sólo su propio beneficio económico con todo lo que hace.
No olvidemos que ya esto lo habían advertido recientemente los mismos republicanos, cuando 50 de ellos, expertos en Seguridad Nacional, publicaron una carta, en la que señalan que Trump no representaría los intereses del pueblo estadounidense y en la que concluyen que “sería el presidente más peligroso en la historia de Estados Unidos”. Esto se suma al apoyo que ha recibido Hillary Clinton de parte de prominentes republicanos, como la ex Secretaria del Tesoro Rosario Marin, y el ex Secretario de Comercio Carlos Gutiérrez.
Parece irónico que Donald Trump haya iniciado su fallida candidatura en Miami en 1999 mintiendo a los cubanoamericanos acerca de sus intereses con Cuba y que hoy, diecisiete años más tarde, vuelva a vernos a la cara para mentirnos. Nosotros, los cubanoamericanos de Florida y de todo el país, debemos unirnos en contra de esta amenaza para el gran país que nos ha dado las oportunidades que jamás pudimos tener en una Cuba oprimida por dictadores, y que, como Trump, sólo piensan en su beneficio personal, sin importarle el pueblo. Es hora de que despertemos.
Ex representante permanente de Estados Unidos ante la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de octubre de 2016, 1:41 p. m. with the headline "Trump y los negocios en Cuba."