Opinión Sobre Cuba

Es hora de puentes, no de cizaña

En este momento tan deseado por muchos cubanos y tan temido por tantos otros, los cubanos debieran intentar canalizar todas esas emociones y energías hacia un solo objetivo: la unidad.

Ese objetivo es particularmente difícil de lograr, especialmente para aquellos cubanos que, habiendo vivido prácticamente toda nuestra vida fuera de Cuba, tenemos una visión de Cuba difícil de conciliar con la realidad de la isla. Y el primer obstáculo que nos plantea ese desfasaje es ver en la muerte de Fidel Castro un cataclismo capaz de cambiar esa realidad que no comprendemos a cabalidad.

Es el momento de tender puentes, de ejercitar la tolerancia, y de buscar esa unidad por la vía del acercamiento, del conocimiento y de la solidaridad. Sobre todo, es la hora de darle la espalda a los “expertos” en el sembrado de cizaña, de división, a los arquitectos de la polarización, quienes, en Mayami, nadan cual peces en el mar.

Y no me refiero a quienes celebran frente al Versalles, sino a los pseudo-intelectuales que desde columnas de opinión diseminan su propaganda a favor de posiciones “Anti” que abonan “soluciones” facilistas que no son sino su manera solapada de perpetuar la polarización entre los cubanos, polarización de la que viven estos sujetos. Y es que lo hacen, persistentemente, no solo con respecto al pueblo cubano sino en pos de la polarización de muchos otros pueblos, en el caso más reciente del colombiano.

Los abogados cubanos, de uno y otro lado del estrecho de la Florida, tenemos nuestro propio puente que tender, y el modelo o plano para tenderlo lo tenemos en una frase clave que se encarnó en la transición española tras la muerte de Franco: “De la Ley a la Ley, a través de La Ley”.

El autor de esa frase fue Don Torcuato Fernández Miranda y Hervís, que en el 73, al morir Carrero Blanco en un atentado, quedó al frente del gobierno franquista, y fue también Secretario General de la Falange.

Don Torcuato presidió las Cortes durante lo que se llamó el Pleno de la Reforma, donde se aprobó la Ley para la Reforma Política, casi al año de la muerte del caudillo, anticipada por muchos españoles como una posible “solución biológica”... Pero es esa frase, avalada también por el Ministro de Justicia franquista, Don Laudelino Lavilla, la que encarna la verdadera “solución”: con la biológica nunca alcanza.

Y es en ese terreno en el que tenemos que avanzar los cubanos, siempre que entendamos que la Ley a la que se refiere la frase es la cubana, tanto de un extremo como del otro del puente jurídico que hay que tender: la ley en vigor al momento en que actuó la biología (no la de hace seis décadas) y la ley que facilitará a los cubanos la convivencia en un futuro común.

Abogado cubanoamericano, presidente de World Wide Title Inc.

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