Para Cuba que sufre, la primera palabra
Ante la muerte del tirano dictador Fidel Castro, el asesino de miles y miles de cubanos y usurpador de la soberanía nacional por casi 60 años, sirvan las palabras de nuestro Apóstol José Martí, para dar título a esta columna y ser su inspiración.
Porque con ellas comenzó el Apóstol el trascendental discurso que la historia llama “Con todos y para el bien de todos” en el Liceo Cubano de Tampa el 26 de noviembre de 1891, dando comienzo a una era de unificación entre los cubanos que culminó en la Guerra de Independencia. Dijo el Apóstol: “Para Cuba que sufre, la primera palabra: De altar se ha de tomar a Cuba para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal, para levantarnos sobre ella”.
Noble e inspirador mensaje de Martí que resalta su patriotismo, sacrificio y desinteresado amor por Cuba en aquellos momentos de profundo debate y confusión entre los cubanos. Ahora, 125 años después, de nuevo un 26 de noviembre y también en momentos de profundo debate, confusión y desunión entre los cubanos, dos presidentes norteamericanos han expresado sus respectivas condolencias a esa “Cuba que sufre”. Y aclaro que sufre, no por la muerte del tirano, sino por la horrenda dictadura bajo la cual él los condenó a vivir.
Barack Obama: “En este momento del fallecimiento de Fidel Castro, extendemos una mano amistosa al pueblo cubano. Sabemos que este momento llena a los cubanos –en Cuba y en Estados Unidos– de poderosas emociones, recordando las incontables formas en las que Fidel Castro alteró el curso de vidas individuales, familias y de la nación cubana. La Historia registrará y juzgará el enorme impacto de esta singular figura en las personas y en el mundo a su alrededor”.
Donald Trump: “Hoy, el mundo marca el fallecimiento de un brutal dictador que oprimió a su propio pueblo por cerca de seis décadas. El legado de Fidel Castro es uno de escuadrones de fusilamiento, robo, sufrimiento inimaginable, pobreza y la negación de los derechos humanos fundamentales. Aunque las tragedias, muertes y dolor causados por Fidel Castro no puedan ser borrados, nuestro gobierno hará todo lo posible porque el pueblo cubano pueda finalmente iniciar su viaje hacia la prosperidad y la libertad”.
No se equivocó el exilio al votar por Donald Trump. Tampoco la gloriosa Brigada 2506, de la cual mi padre formó parte, al darle su apoyo. Está muy claro que en las palabras del próximo presidente hay un verdadero mensaje de aliento y esperanza a esa “Cuba que sufre”.
Sirvan entonces sus palabras para borrar de la historia el infame 17 de diciembre de 2014, y para honrar la memoria de los 4 jóvenes de Hermanos al Rescate asesinados sobre las aguas del estrecho de la Florida cuya sangre fue ofrecida, cual ofrenda, a las bestias que rigen Cuba para liberar a Alan Gross. Sirvan para borrar de nuestras mentes a los cubanoamericanos que viajaron a Washington y La Habana para festejar el restablecimiento de las relaciones con Cuba.
Sirvan también sus palabras como una oda a los cubanos exiliados: al exilio histórico, al de Camarioca, al del Mariel, a los balseros, y a los que llegan a diario después de largas travesías por las selvas que los separan de la libertad. Ese es el legado de Fidel Castro que Obama no quiere ver. Ese, y la destrucción de nuestra patria. ¡Y las 10,000 víctimas cuyos nombres están plasmados en los fríos mármoles del Memorial Cubano!
Pero sirvan también sus palabras como sentencia a los cubanoamericanos que han estado en el lado erróneo de la historia, colaborando con el régimen a sabiendas que perpetúan la esclavitud del pueblo cubano. A ustedes corresponde esa “primera palabra” del discurso de Martí.
Que Fidel Castro haya muerto no altera en sí el orden de las cosas en Cuba. Pero que haya muerto, esté un Donald Trump en la Casa Blanca, y un joven cubanoamericano, Mauricio Claver-Carone, cabildero del US Cuba Democracy PAC, asesore a la administración de Trump sobre la política con Cuba durante la transición, equivale a conseguir una trifecta.
Mis padres y hermano no vivieron para ver este día, el día en que murió Fidel Castro. ¡Yo sí! Tal vez también viva para ver a nuestra Cuba libre. ¡Existe una gran posibilidad ahora!
Escritora cubana y activista de los derechos humanos.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de diciembre de 2016, 11:28 a. m. with the headline "Para Cuba que sufre, la primera palabra."