Opinión Sobre Cuba

Un zíper en la cabeza

Hay un dominio de la vida cubana en el que el gobierno superó ampliamente, en 2016, la cifra que lograron con sus esfuerzos y sus empeños los jefes comunistas durante el año anterior. No lo han publicado en sus múltiples panfletos oficiales, ni lo han reflejado sus amigos extranjeros, pero ya en muchos medios de la prensa y en periódicos y revistas libres del mundo se conoce el dato: la policía política arrestó a mil ciudadanos más que en el 2015.

Las fuerzas policiales llegaron a realizar 9 mil 352 detenciones arbitrarias y dejaron atrás las 8 mil 314 del año pasado y, por el entusiasmo que mostraron en el último trimestre, la jefatura tiene la esperanza de que en el 2017 se alcanzarán planos superiores tal y como dicta la necesidad de reprimir, acallar y tratar de anular a la oposición pacífica, los periodistas sin mandato y los artistas libres.

Los números, divulgados esta semana por el Observatorio de Derechos de Madrid, salen acompañados por una buena reseña de allanamientos, acosos y otros tipos de medidas represivas. Aunque, como se sabe, ningún informe puede recoger la intensidad de las golpizas, las angustias de los calabozos, la indignación de las familias perseguidas y expuestas al rigor de los agentes, las brigadas de respuesta rápida o de los carceleros.

Hay que reconocer, eso sí, que los represores no son selectivos y enfocan su instrumental hacia cualquier sector de la sociedad, hacía las minorías o hacia grupos que han decidido salir del carril estatal. De todas formas, dentro de la oposición pacífica, la policía muestra todos los días un especial ensañamiento con los dirigentes y activistas de Unión Patriótica Cubana (Unpacu), que tiene en la actualidad 48 militantes en prisión y las Damas de Blanco, golpeadas y llevadas a la cárcel a lo largo de los últimos 80 domingos.

Esta realidad, que incluye a un artista como Danilo Maldonado, el Sexto, y a al doctor Eduardo Cardet, coordinador del Movimiento Cristiano Liberación, encarcelados desde noviembre pasado, no sólo se oculta por sus promotores y sus cómplices, es omitida con obscenidad por cierta progresía de los países libres, por grandes líderes demócratas de América Latina y de Europa y, cómo no, por la señora Irina Bokova, directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) que le acaba de enviar un mensaje de felicitación al gobierno cubano por sus 58 años en el poder.

Ellos no tienen los ojos cerrados. El cierre está en la parte más alta de la cabeza.

Poeta y periodista cubano.

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