Cuba y las promesas de Trump
La transición presidencial en Estados Unidos este año ha sido enredada y peliaguda. Tanto el actual presidente Barack Obama como el presidente-electo Donald Trump han complicado las cosas.
Algunos dicen que es el ego de ambos el que provoca el choque y otros la política que uno quiere preservar y el otro quiere demoler es lo que crea el problema.
Obama cuida con celo su legado. No quiere que eliminen el plan de salud implementado, el cual es mejor conocido como Obamacare; no quiere que cambien su plan para cerrar la base de Guantánamo y facilitar la entrada a decenas de miles de inmigrantes musulmanes que huyen de la guerra en Siria y Irak. Quiere mantener su liberal plan de inmigración. Y quiere, por supuesto que el acercamiento con Cuba logrado por su administración en diciembre del 2014 dé lugar a mejor relaciones entre los dos países.
Todo esto en medio de peleas internas en ambos partidos.
A nivel nacional es difícil predecir qué bando va a ganar, si los republicanos ahora con Trump en la Casa Blanca, y con una mayoría de dos escaños en el Senado y un par de docenas en la Cámara de Representantes. O si la pelea interna entre ellos impide que tomen decisiones importantes.
Entiendo que a nivel nacional e internacional el caso de qué hacer con Cuba no es de los más importantes. Aquí en el sur de la Florida es crucial, pero fuera de la zona, pocos tienen mucho interés en el tema.
Trump vino a la capital del exilio durante su campaña y su casa de recreo en Mar-A-Lago está a unas 50 o 60 millas de Miami. Vino a reunirse con veteranos de Bahía de Cochinos a los que prometió que todas las acciones ejecutivas tomadas por el presidente Obama con respecto a Cuba serían barridas y volveríamos a las frías relaciones diplomáticas que primaron durante más de medio siglo.
Hay otras opciones.
Es posible que Trump tenga tantas otras cosas que hacer en problemas nacionales e internacionales, que se olvide de las promesas hechas a los cubanos del exilio histórico. Además, Trump cambia tanto de posición como de calzoncillo.
Hoy dice A. Mañana dice lo opuesto.
Pero creo que lo de Cuba le importa y que la posición de los cubanos que fueron de los que más lo defendieron en la contienda electoral es algo con lo cual se siente comprometido.
En este caso Trump tiene dos alternativas sin violar sus promesas de campaña. La primera y la más fácil es eliminar todas las acciones ejecutivas tomadas por el presidente Obama y dejar que las relaciones entre los dos países vuelvan la guerra fría que ha primado desde 1959 a la fecha.
La otra alternativa es más interesante. Hay que partir de la base que Obama le ha regalado a Cuba todo lo que puede sin violar directamente el embargo impuesto por el Congreso de Estados Unidos. Obama le abrió las puertas del turismo americano a los Castro. Permitió la compra de habanos y ron en la isla para traerlos de regreso a Estados Unidos. Es más, le regaló la tienda y la trastienda.
Por su parte, el actual presidente de Cuba, Raúl Castro, no le ha dado ni las gracias a Obama. Ha dicho hasta la saciedad que la revolución cubana no está a la venta y que el socialismo en Cuba tiene sus raíces muy arraigadas en el corazón de los cubanos. Dame, dame, dame, dice Raúl. Pero no me pidas nada a cambio.
Es aquí donde Trump se puede parar bonito y decirle a Castro: Vamos a negociar de nuevo. Durante mi campaña yo dije miles de veces que me gustaba negociar, pero negociar para el bien de Estados Unidos; para ganar. Así que pueden volver a sentarse representantes de los Estados Unidos y Cuba a negociar un nuevo acuerdo; uno que sea más parejo.
Cuba no debe olvidar que Estados Unidos puede sencillamente decidir eliminar la ley que permite la entrada legal a Estados Unidos a los cubanos que huyen de la isla. Muchos de los recién llegados cumplen un año y un día y empiezan a regresar a Cuba con cosas disponibles en el capitalismo y ausentes en la isla. Pueden también mandar remesas en dólares para ayudar a sus familiares en la isla, lo cual de paso ayuda a la maltrecha economía cubana.
Todo esto puede estar en juego.
Nosotros no podemos hacer otra cosa que esperar que Trump cumpla sus promesas de romper con la política de Obama, o negociar un acuerdo mejor con los comunistas en Cuba.
Periodista cubanoamericano.
Guimar123@gmail.com
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de enero de 2017, 6:07 a. m. with the headline "Cuba y las promesas de Trump."