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Opinión Sobre Cuba

El castrismo no es un legado

Un mural presenta la imagen de Fidel Castro y del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. Tanto el castrismo como la fórmula de gobierno de Ortega buscan eternizarse en el poder.
Un mural presenta la imagen de Fidel Castro y del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. Tanto el castrismo como la fórmula de gobierno de Ortega buscan eternizarse en el poder. NYT

En el 2017 mi esposa y yo cumplimos 25 años de haber cruzado la frontera mexicana por el río Bravo en Matamoros.

Poco antes lo habíamos intentado en la ciudad de Tijuana pero fuimos interceptados por la policía de inmigración. En aquella primera oportunidad, una suerte de lugarteniente, como salido de la película Traffic, por su crueldad y alevosía, se dio a la ingrata tarea de torturarnos verbalmente sobre nuestra eventual deportación a La Habana. Nos montó en un avión de vuelta al Distrito Federal y le entregó al piloto nuestros pasaportes.

Por suerte para nosotros, llegamos a la capital mexicana durante una jornada feriada y gracias a la intervención de una buena amiga nos liberaron, no sin antes advertirnos que no podríamos acercarnos otra vez a la frontera.

En México escribí algunas notas críticas sobre la cultura cubana en diarios prominentes. Enseguida “funcionarios” de la embajada hicieron lo posible por ponerse en contacto conmigo para hacerme desistir de tal empeño.

Claro que no le hicimos caso a la advertencia del funcionario de emigración y la segunda incursión a la frontera resultó exitosa. Aunque a veces ni reparen en esa particular circunstancia, porque los que corren del espanto no se detienen en las causas de sus agravios, los cubanos desde 1959 huyen de una dictadura, nadie se llame a engaño.

Ya en Miami, la periodista Ana Santiago de el Nuevo Herald –hoy amiga y funcionaria de inmigración y ciudadanía– nos dedicó un artículo de primera plana donde habló de cierta “familia de desertores”, porque otros dos de mis hermanos habían escapado de la isla utilizando distintas estratagemas.

En aquel glorioso año 1992, con la ayuda de una organización de abogados pro bono, presenté mi caso de asilo político que resultó concedido.

Mi esposa y yo nos ganamos duramente la entrada a la libertad –lo cual agradezco de todo corazón–, pero hemos retribuido el gesto con hijos y descendientes americanos ejemplares, toda una familia de aportes económicos, espirituales y sociales impecables, que prestigian a nuestra comunidad.

Me honra haber descubierto hace mucho tiempo, por otra parte, que somos la norma y no la excepción entre las distintas oleadas del destierro cubano.

Ya lo dijeron los obispos católicos americanos, quienes no son muy pródigos en elogios: se trata del exilio más exitoso que recuerde la sociedad americana y como tal debemos ser respetados.

¿Dónde quedó, entonces, el compromiso histórico con la defensa de la libertad en Cuba por parte de las distintas administraciones americanas que han debido lidiar con 58 años de castrismo?

Los aliados de la democracia viven en Miami y en otras comunidades de los Estados Unidos donde se han asentado los cubanos. En la finca de los Castro, el miedo y la violencia han impedido que allí se respeten los derechos humanos.

La dictadura militar de la isla no puede ser confundida con un legado presidencial civil y democrático. Es una operación condenada al fracaso que solo sirve para dar relevancia internacional a un sistema espurio.

El régimen responde a una caterva de agentes y espías laborando a tiempo completo contra la decencia y la honradez. Muere un ministro del interior y surge otro más taimado, impelido en sus ansias de represión por la carta blanca que le concede el otrora enemigo imperialista.

Las dos partes del diferendo apuestan a que la noticia se disipe y las familias cubanas varadas en tierras ajenas, por un dictamen nada humanitario, retornen a la ignominia o revienten de pesar.

El castrismo no es un legado, sino una aberración por la cual nadie, en su sano juicio, quisiera ser recordado.

Crítico y periodista cultural.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de enero de 2017, 5:42 a. m. with the headline "El castrismo no es un legado."

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