Carta a José Martí
“Sólo para hacer el bien, la fuerza es justa”.
José Martí
Maestro, hoy celebramos el 164 aniversario de tu nacimiento y los cubanos no te olvidamos, los que llevamos en el pensamiento tus enseñanzas fundadas en el amor a la Patria, la cual lleva 58 años sufriendo y en plena exhibición de sus calamidades en todos los órdenes, bajo una dictadura que, irónicamente, también está integrada por cubanos que han secuestrado su libertad.
Sabemos, Maestro, que tú descansas en la Gloria pero conoces de los sufrimientos de tu pueblo. En esta hora crucial que vive Cuba, muchos cubanos hoy desafían en las calles de varias ciudades a la dictadura reinante, sin usar la fuerza, de forma pacífica, acorde con las circunstancias, sin que tan siquiera se cumpla tu postulado de esa fuerza justa, porque se está evitando que ocurran derramamientos de sangre.
Maestro, tus restos mortales reposan en un lugar donde otros héroes y mártires de la Patria te hacen compañía. Tu muerte impactó hasta tus propios enemigos, como se colige de las palabras del coronel Ximénez de Sandoval en tu sepelio en el cementerio de Santiago de Cuba: “Señores: Cuando pelean hombres de hidalga condición, como nosotros, desaparecen odios y rencores. Nadie que se sienta inspirado de nobles sentimientos debe ver en estos yertos despojos un enemigo… Los militares españoles luchan hasta morir; pero tienen consideración para el vencido y honores para los muertos”.
Maestro, en el camposanto donde reposan tus restos, hay una piedra grande que conservan las cenizas del hombre que dijo llevar en el corazón tus doctrinas, pero que al llegar al poder, las convirtió por la desprestigiada doctrina marxista, la misma que tú evaluaste como lesiva para la libertad de los pueblos.
Maestro, los cubanos que estamos en la diáspora tuvimos la fortuna de elegir a esta bendecida nación para escapar de los desmanes del castrismo y su envolvente fuerza que ha secuestrado las ansias de una existencia decorosa. Tu viviste muchos años en la patria de los Padres Fundadores de esta nación, que hicieron un modelo inveterado de libertad para los norteamericanos y cuantas otras etnias han llegado a estas tierras. El estado de derecho ha sido el baluarte de esta gran nación y, por ende, el ejercicio del sufragio universal, conforme a los normas contenidas en su Constitución de 1787, que estableció un equilibrio para evitar que estados de mayor población puedan desconocer a los de menor, y así surge el Colegio Electoral, para salvaguardar las libertades fundamentales y garantizar un proceso electoral justo.
Sin embargo, hemos tenido recientes elecciones presidenciales y llega un presidente con trayectoria ajena a la política tradicional, con un discurso que florece a la luz de tus creencias de que un hombre que dice lo que piensa es un hombre honrado, lo que no es óbice para que, sorpresivamente, hayan surgido voces que lo atacan, que lo vilipendian, como si haya aparecido en el horizonte de EEUU un nuevo leviatán, voces que de hacerlo pacíficamente serían respetadas y hasta aplaudidas porque así lo ampara la Primera Enmienda que establece esos elementales derechos, pero no se puede pasar por alto que también las cortes reconocen que el gobierno puede prohibir toda conducta que altere la paz o provoque violencia, como los actos vandálicos ocurridos en días pasados en Washington.
Maestro, tú rubricaste con tu sangre el propósito de hacer el bien y te valiste de la fuerza justa, para que la independencia de Cuba fuera una realidad, que años más tarde alcanzó tal anhelo y hoy tus compatriotas te rendimos sentido homenaje en el aniversario de tu nacimiento.
Abogado cubano. Reside en Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de enero de 2017, 1:07 a. m. with the headline "Carta a José Martí."