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Opinión Sobre Cuba

JOSÉ MANUEL PALLÍ: La percepción de la Justicia como pilar del Estado

En un mundo cada vez más cercado por el consumismo, la capacidad de venta –de lo que sea: productos, servicios, ideas (Miami rebasa de hustlers de ciertas ideologías) u otras modas– es la clave para conseguir el dinero y el poder en cualquier sociedad.

En EEUU existe un compendio de ideas actualmente “vigentes” como parte del statu quo, y que se venden como cualquier otro objeto de consumo por los interesados en mantener ese statu quo; pero la venta de esas ideas se acompaña con una amañada simplificación de las mismas. Esa simplificación facilita, a través de la repetición ad nauseam de dichas ideas, invariablemente maniqueas a la hora de competir con cualquier otro ideario, el lavado de los cerebros de la vasta mayoría de mis conciudadanos.

Entre los muchos componentes de ese ideario “populista” de consumo masivo en EEUU encontramos la veneración por las “instituciones”, las cuales, según North, justifican nuestro buen pasar, al compararnos con los pueblos del South.

Lo cierto es que, de un tiempo a esta parte, el argumento según el cual en EEUU tenemos un mejor pasar que en el resto del mundo se ha venido deteriorando, cuando no desvaneciendo en el caso de muchos de mis conciudadanos. Y ese deterioro se manifiesta a través de la percepción que muchos tenemos de un marcado aumento en la desigualdad, de una merma sensible de las oportunidades que, supuestamente, todos tienen en “el país de las oportunidades”. Se manifiesta, en otras palabras, en un clamor cada vez más elevado –aunque todavía bien controlado por los hustlers de ideas– por la restauración de una Justicia que se percibe como disminuida.

Entre las instituciones más cacareadas por estos ideólogos se cuenta el estado de derecho, supuestamente encargado de hacer perceptible la vigencia de la justicia en una sociedad.

Y es en este contexto en el cual se inician las conversaciones entre Cuba y EEUU para intentar normalizar sus relaciones cincuenta años después. Y se me hace evidente que el lado cubano en esa negociación está perfectamente consciente de ese contexto. De ahí que Cuba esté dispuesta a conversar y a negociar sobre todos los temas, incluida esa percepción de una Justicia desnivelada, de una disminución en el alcance parejo de la misma –que en EEUU se refleja hasta en la preocupación por que el acceso a la Justicia sea cada vez más limitado por su encarecimiento, que la pone fuera del alcance de muchos de mis conciudadanos–, percepción que sería igualmente dañina de darse en cualesquiera otras sociedades, Cuba incluida.

Cuba señala a la Ley de Ajuste Cubano (que privilegia a los cubanos que emigran a EEUU por sobre los inmigrantes de otras nacionalidades) como injusta, y como detonante de conductas punibles tanto bajo la ley cubana como la de EEUU, como ser el secuestro de naves.

Si Cuba quiere reforzar su crítica a la Ley de Ajuste Cubano y exigir su derogación una manera de hacerlo es eliminando la percepción de injusticia que sobrevuela al caso del secuestro de la lanchita de Regla, ocurrido en abril del 2003.

Las sentencias dictadas en ese incidente, en el cual no se derramó una sola gota de sangre, fueron tan descomedidas como para muchos lo fueron las que se dictaron contra los cinco cubanos condenados por espionaje en EEUU. Apropiarse por la fuerza de una nave para alterar su curso es un acto de terrorismo bajo las leyes cubanas –y bajo las de muchos otros países–, y así debe ser. Pero la mayoría de los casos como el de la lanchita de Regla son motivados por esa Ley de Ajuste Cubano que, como tantos otros vestigios de la Guerra Fría, han dejado de tener sentido.

La severidad de las sanciones contra este grupo de secuestradores, según las autoridades cubanas, se debió a la necesidad de frenar una ola de incidentes similares que se estaban tramando en diversos puntos de la isla por esos días del año 2003, incidentes que obligaban a Cuba a demostrar su capacidad para controlar sus fronteras bajo la presión de las autoridades de EEUU, que así se lo exigían. Para mí es evidente el contrasentido entre esa presión que EEUU ejercía (y ejerce, presumiblemente) sobre Cuba y el mantenimiento de la Ley de Ajuste Cubano. Pero me parece también injusto continuar ignorando la situación de cinco cubanos (cuatro de ellos condenados a prisión perpetua) que ya llevan cerca de 12 años tras las rejas por el incidente de la lanchita de Regla.

Abogado cubanoamericano.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de marzo de 2015, 11:00 a. m. with the headline "JOSÉ MANUEL PALLÍ: La percepción de la Justicia como pilar del Estado."

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