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Opinión Sobre Cuba

DORA AMADOR: La misión de los ancianos

Hace años estaba una noche en el Centro Cultural Español para escuchar una ponencia sobre el tema cubano. El lugar estaba lleno y muy ameno. Me hallaba a unos pasos de la entrada y de pronto veo a Carlos Saladrigas, presidente del Cuban Study Group. Al verme, con una sonrisa que resplandecía en un rostro feliz, me dijo que acababa de tener una nieta, de nuevo era abuelo. Lo felicité y después de unas palabras, cada uno fuimos por nuestro lado a escuchar la conferencia.

Sé que ser abuelo o abuela llena el corazón de alegría: son hijos de los hijos que se han tenido, tu descendencia.

Saladrigas, que es un hombre bueno, ha de ser muy querido por sus hijos y sus nietos. Tiene 66 años, como yo, ¿somos viejos?

Voy a decirles por qué hablo de esto. Porque la semana pasada el papa Francisco le dedicó su catequesis de los miércoles a los viejos, a su supuesta inutilidad en esta cultura “del descarte”, que los considera un peso, un lastre, seres no productivos que hay que descartar. Sobre eso escribí el viernes, y esperaba la próxima catequesis, en que el Santo Padre dijo que hablaría de nuevo sobre el tema, pero se referiría a la vocación, la misión que tienen los ancianos.

Coincidió que el Cuban American Democratic Club me invitó a un desayuno el sábado 7 en el que Saladrigas hablaría acerca de los cambios que se están produciendo en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Decidí ir, y fue un gran acierto.

Mientras lo escuchaba de pronto me vino a la mente lo que había dicho el papa. No pude evitar una sonrisa. Quien conozca a Saladrigas, comprueba que las palabras de Francisco son certeras:

“Queridos hermanos y hermanas:

La catequesis de hoy está centrada en la importancia que los abuelos tienen en la familia y en la sociedad. Ciertamente, se trata de una etapa especial de la vida y, hasta cierto punto, novedosa, también para la espiritualidad cristiana… Las personas mayores también tienen una misión que cumplir y una gracia especial para llevarla a cabo. Los abuelos de hoy están llamados a infundir ánimo con su testimonio a cuantos luchan en el campo de la vida. Sus palabras son una inyección de sabiduría para la sociedad”. Francisco afirmó que el corazón de los abuelos, libre de resentimientos pasados y de egoísmos presentes, tiene un atractivo especial para los jóvenes, que esperan encontrar en ellos un apoyo firme en su fe y sentido para su vida.

Saladrigas, entusiasmado y –intuyo libre de resentimientos pasados– muy comprometido con dejarle a las nuevas generaciones de cubanos una nueva Cuba, era la prueba viva de que, “los viejos”, tenemos una misión.

Con qué vitalidad y lucidez animaba a los presentes a prestarle atención a los cambios que, en efecto, están sucedido entre Cuba y Estados Unidos. Haciendo hincapié en que los que se oponen al restablecimiento de relaciones son un pasado muerto.

“La labor de nuestra generación es legarle a la que viene nuestra experiencia y abrirles el camino, las puertas al futuro”, dijo. Pensé en la diferencia, por ejemplo, de un Saladrigas, y un Pérez Roura, lleno de resentimientos, destilador de veneno por excelencia a través de un micrófono al que le tengo lástima. Ya nadie sigue esa retórica del rencor y el anquilosamiento. El exilio es otro, lleno de nuevas generaciones que no vivieron el 59, muchos ni los 60.

“Todo cambió el 17 de diciembre de 2014”, dijo Saladrigas. “A partir de ese día hubo una revolución de las expectativas en los cubanos”, apuntó. Explicó cómo la política dejó de ser unilateral y se convirtió en multilateral. “Es la hora de reinventarse en Cuba; el mejor espaldarazo que se le ha podido dar a las élites de cambio que apoyan fuertemente ese cambio fue el restablecimiento de relaciones diplomáticas.

La pregunta, expresó el empresario, es ¿cómo podemos los cubanoamericanos demócratas ayudar a los cubanos de la isla en este momento? Estableciendo cercanía, alimentar esas expectativas para que se vaya destruyendo el daño antropológico, como lo definió brillantemente Mons. Meurice, con que los ha dañado el sistema paternalista, en el que esperan que el estado será el proveedor de todo.

La sociedad civil sería entonces la protagonista de esa renovación, de esa confianza creada a través del libre mercado. El pequeño empresario rompe lo que lo ha detenido y puede garantizar su propio futuro. Es la fuente del capital social, de las relaciones horizontales de confianza que se van creando, en el que yo confío en el otro, porque tú me vendes a mí, yo le vendo a ellos, y se va institucionalizando una nueva Cuba.

Carlos Saladrigas y el prolífico Cuba Study Group, integrado por miembros expertos en la misión, son la respuesta formidable de Francisco, nuestro admirado y querido Francisco. Que nadie se deja descartar.

Palabracubana.org

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de marzo de 2015, 1:30 p. m. with the headline "DORA AMADOR: La misión de los ancianos."

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