Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión Sobre Cuba

ROSA LEONOR WHITMARSH: Olga Mallo Lasanta: una vida ejemplar

Murió tal como llevó a cabo su vida, con su gran paz interior y serenidad que influía en todos los que a ella se aproximaron en busca de apoyo y consuelo durante su largo periplo desde Santa Clara, Cuba (1912) a Miami, Florida (2015).

Fue maestra en el aula y maestra en el consejo que prodigó cuando le fue pedido. Le fue natural la vida y las vicisitudes así como el tránsito del espíritu hacia otra dimensión extraterrenal.

Creía en la trascendencia del alma y poseía una bondad única que se percibía de inmediato. Se inició como creyente en el ambiente católico, y a través de un proceso ecuménico transcurrió hacia el yoga y forjó un pensamiento ecléctico. Una vez en el exilio, participó, disfrutó, amplió y ejerció las enseñanzas espirituales de la organización Unity, propiciadora de hacer bien al prójimo y a uno mismo. En ella no cabían preferencias de origen in fronteras; todos éramos hijos de Dios.

Su señorío, su finura y buen gusto llamaban la atención, sin presumir de nada. Olga Mallo fue, desde siempre, una gran dama. Su distinción era exquisita y sin seguir la moda en curso se destacó por su elegancia innata. Sus propios logros fueron producto de su estabilidad flemática, buen carácter y educación impecable.

Fue una hija especial con sus padres Antonia y Manuel, a quienes adoró y con los que salió de Cuba en 1970, ya ellos de edad avanzada. Al salir, dejaron toda una vida de logros personales para reunirse con su hijo Manolo y familia que se encontraban en el exilio.

Los tres pasaron por la triste y humillante experiencia de ver clausurada su casa del Vedado durante los últimos días de su estancia en Cuba y el agradecimiento en compartirlos con la acogida de su bondadosa tía Rosalía y primas hermanas Elina y Chiqui Ruiz- Mesa.

Se graduó de bachiller en el Instituto de La Habana conjuntamente con un buen grupo de jóvenes cubanas que brillaron como ella en la Cuba republicana (Anita Arroyo, Alicia Walter del Río, Asela Rodríguez Kahn, las hermanas Yepe y otras).

Olga siempre amó el conocimiento. Estudió piano durante algún tiempo en el Conservatorio Ramona Sicardó. Fue miembro de Pro-Arte Musical en La Habana. Amó la música clásica y las bellas artes. Viajó por los Estados Unidos, Europa y la América Latina. Hablaba inglés y francés.

En la Universidad de Greensboro en Carolina del Norte hizo el college durante los últimos años del inquieto periodo del presidente Machado, estudios que luego le fueron de gran utilidad para obtener la maestría en la Universidad de Miami. En la Universidad de La Habana se doctoró en Ciencias Físico-Matemáticas. Ejerció la cátedra de Matemáticas en La Habana en el Colegio St. George, donde sus alumnos y alumnas la recuerdan con gran aprecio y con quienes se reunió en el exilio en distintas ocasiones de evocación y regocijo. Ejerció el profesorado en el Sistema Escolar de Miami Dade como profesora de Matemáticas en Coral Park Senior High School y Miami Senior High School hasta su retiro en 1982.

En Miami, ya jubilada y después de haber fallecido sus padres, fue habitueé en la vida cultural de Miami y además con entusiasta dedicación condujo el Instituto de Profesionales Cubanos Retirados del Koubek Center de la Universidad de Miami en calidad de Secretaria Ejecutiva, confeccionando interesantísimos y variados programas, y por cuyo estrado pasaron, año tras año, los más destacados disertantes locales y extranjeros. Asesoró con su conocimiento, prudencia y gran tacto a las amistades que buscaron en ella orientación en sus sendas.

Condujo su automóvil hasta los noventa años. Con su proverbial prudencia en todos sus actos demostró su maravillosa placidez y finura, tal y como recibía a sus amigos en su cálido apartamento de la Ave. 30 del SW de Miami.

Sin embargo, se consideró ciudadana del mundo. No reconoció supremacías por condición social o económica pues el bien de su apoyo lo ejerció a nivel personal y de instituciones benéficas

Olga Mallo Lasanta deja una estela de cariño y aprecio. “Quien la conoció no la pudo ya jamás olvidar”. Gracias, Olga, por el hermoso regalo de tu vida de 102 años.

Periodista y profesora del Miami Dade College.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de marzo de 2015, 1:00 p. m. with the headline "ROSA LEONOR WHITMARSH: Olga Mallo Lasanta: una vida ejemplar."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA