Ultraje a los símbolos de un Estado extranjero
El Primero de Mayo de este año sirvió para celebrar el Día Internacional del Trabajo en varios países del orbe, incluyendo EEUU, como veremos más adelante, porque la fecha tiene su historia y fue promovida por anarquistas, comunistas y socialistas.
En Cuba ha tenido esa tradicional celebración y resulta que la de este año tuvo un episodio sui géneris, cuando un cubano nombrado Daniel Llorente, en momentos antes de comenzar el desfile, burló el cordón de seguridad y salió a la amplia vía con una bandera de Estados Unidos frente a la tribuna gritando consignas, por lo que fue enseguida sacado del lugar por las fuerzas de seguridad, y según las imágenes que salieron a la luz pública, este humilde cubano fue golpeado, arrastrado y atropellado, junto con la bandera, es decir, una vez más, la fuerza bruta del régimen se ensañó con un pacífico hombre, quien no cometió ninguna violación legal y, mucho menos, atentar contra alguien en ese desfile.
Usted, lector, toma en sus manos el Código penal cubano y lee el artículo 205.1, que dice: El que arranque, destruya o en cualquier forma ultraje la bandera, insignias u otro símbolo oficial de un Estado extranjero…. incurre en sanción de privación de libertad de uno o tres meses o multa hasta de cien cuotas. Quiere decir, que si la intención fue reprimir a ese cubano por avanzar hacia el gentío del desfile con una bandera estadounidense, no se produjo ningún acto de ultraje a dicha bandera. Pero si usted, lector, cambia el escenario y vio como los esbirros del régimen le cayeron encima a dicho cubano junto con la bandera, con las consecuencias explicadas anteriormente, son estos y no aquel, quienes han incurrido en la violación de esa norma penal, porque desde que el presidente Obama restableció las relaciones diplomáticas a nivel de embajada con el régimen castrista y la bandera de EEUU ondea en la sede del edificio de dicha embajada, obviamente no existían razones para vapulear al mencionado cubano que llevaba en sus manos ese símbolo de la patria de los Padres Fundadores.
Desde luego, para aquellos ingenuos que creyeron que las relaciones diplomáticas restablecidas entre ambos países eran fuente de mejora en todos los aspectos para los que residen en la isla, especialmente el cubano de a pie, entendieron mal ese insólito restablecimiento, porque la dictadura ha repetido hasta el cansancio que allí nada cambiará y menos aún tolerar el ejercicio de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.
Por consiguiente, el incidente del primero de mayo en La Habana fue un show con consecuencias desagradables para nuestro compatriota Daniel Llorente, quien sufrió en carne propia el efecto del abuso policial, con su secuela de marcas corporales producto de los golpes.
También el primero de mayo fue celebrado en EEUU, pero no para abogar por lo que supuestamente significa esa conmemoración cuyo origen viene, vuelve a repetirse, de comunistas, anarquistas y socialistas, sino que no se enarboló ningún pedimento relacionado con el trabajo, al contrario, fue con temas ajenos al mismo, específicamente, los vinculados con la inmigración ilegal, y se conoce que el presidente Trump solo auspicia la deportación de los extranjeros que hayan cometido delito y constituyan una amenaza para la seguridad nacional. También se conoce que fue Obama el que más ha deportado inmigrantes y de ahí que haya sido bautizado como el “Deportador en Jefe”. Ningún inmigrante ilegal que esté vinculado laboralmente y cumpla con las normas de convivencia y carezca de antecedentes penales, puede preocuparse por su status migratorio, porque en su momento vendrá la reforma que este país necesita al respecto.
Abogado cubano. Reside en Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de mayo de 2017, 8:24 a. m. with the headline "Ultraje a los símbolos de un Estado extranjero."