Opinión Sobre Cuba

¿Dónde está la fuerza de los cubanoamericanos?

Jaime Suchlicki, quien fuera director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, con el director interino del instituto, Andy Gómez, en una foto de archivo de agosto del 2006.
Jaime Suchlicki, quien fuera director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, con el director interino del instituto, Andy Gómez, en una foto de archivo de agosto del 2006. Para el Miami Herald

La controversia con el “elegante” despido del Dr. Jaime Suchlicki como director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos (ICCAS) de la Universidad de Miami, continúa. Se entiende. La decisión del Dr. Julio Frenk, presidente de la Universidad de Miami, de deshacerse de quien dirigió brillantemente y con devoción el Instituto por casi 20 años nos tomó por sorpresa a todos—un enigma rodeado de ambigüedades, sobre todo después del elaborado comunicado de la universidad alabando sus cualidades y labor. Pero ahora todo luce muy claro. Y con mucha razón, los ánimos están caldeados.

Un artículo publicado por el eminente profesor cubanoamericano de Yale, Dr. Carlos Eire, arrojó luz sobre el asunto. En su minuciosa exposición, aprendimos mucho sobre el Dr. Julio Frenk y su esposa, también empleada por la Universidad de Miami. Por ejemplo, los viajes del matrimonio a Cuba y su admiración por el sistema de salud castrista lo cual lo condujo como ministro de Salud de México, su país de origen, a crear fuertes vínculos con el régimen castrista y firmar un tratado de cooperación con el ministro de Salud de Cuba.

Digamos que el Dr. Eire, sin acusaciones, nos proporcionó suficientes detalles y antecedentes para que pudiéramos forjarnos una opinión informada sobre lo sucedido. Otro tanto hizo el popular columnista de este periódico, Andrés Reynaldo, pero fiel a su estilo, sin pelos en la lengua. Y ahora el Dr. José Azel, muy respetado miembro del equipo de ICCAS, confirma en, El ICCAS-gate: es el encubrimiento lo que delata, [Perspectiva, 4 de agosto] que todo el personal del Instituto fue informado de su inminente cesantía en junio, lo cual valida lo sostenido por el Dr. Suchlicki de que se intentaba desmantelar el Instituto.

Parece que ICCAS bajo el Dr. Suchlicki, quien apoya el embargo y se opone a los viajes a Cuba, era una espina en la garganta de Frenk, lo mismo que lo fue en la del difunto Castro, y lo es en la del que continúa vivo. Y si añadimos que entre los miembros de la Junta de Directores de la Universidad de Miami se encuentran dos acaudalados e influyentes empresarios cubanoamericanos muy involucrados en la política de acercamiento de Barack Obama con el régimen castrista, es obvio que había que desmantelar ICCAS. Y de ello no ser posible, eliminar al Dr. Suchlicki para poder encaminar al Instituto por otros rumbos más en consonancia con las pasiones del Dr. Frenk y la agenda de sus asociados.

Es lógico que el exilio diligente proteste indignado ante la usurpación de lo que considerábamos algo nuestro, porque ICCAS fue creado por cubanos anticastristas y se sostenía con fondos propios. Las críticas a nuestra actitud sobran y solo demuestran la antipatía de para quienes ser anticastrista equivale a ser conservador, republicano y trumpista.

Se dice que los cubanoamericanos somos una fuerza política en los Estados Unidos. De hecho, en las pasadas elecciones dos de los nuestros, los senadores Marco Rubio y Ted Cruz, estaban postulados en las primarias presidenciales por el Partido Republicano, el partido que tildan de ser de la élite blanca, y no de las minorías; pero, irónicamente, fue el partido que en dichas elecciones contó con una mujer, un afroamericano, y dos cubanoamericanos buscando la nominación presidencial.

Se comenta también que nos lucimos mucho los cubanoamericanos en las últimas elecciones porque según las malas lenguas, Trump debe su victoria en la Florida a nuestro voto. Yo pregunto: ¿Dónde está esa fuerza ahora? ¿Tenemos músculo o no los cubanoamericanos? Parece que solo sacamos los tanques para las grandes batallas.

ICCAS es solo una escaramuza, pero suficientemente importante como para merecer una estrategia. Demos nuestro apoyo incondicional al Dr. Suchlicki y al nuevo ICCAS que creará, y neguémoslo en cualquier modo, forma o aspecto al que nos han arrebatado. Tiene mucho sentido. Fue nuestro anticastrismo lo que dio vida al Instituto, y su razón de ser.

El ICCAS de Julio Frenk será una aberración, amparando las mentiras del régimen castrista en contubernio con los colaboracionistas del exilio, que por pura conveniencia ,“le hacen la cama” a los Castro.

¿Dónde esta nuestra fuerza? Está en nosotros. ¡Rechacemos el nuevo instituto del Dr. Frenk!

Escritora cubana y activista de los derechos humanos.

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