Fantasías consensuadas
Cuando hacia finales de la década de los ochenta se comenzó a hablar del Consenso de Washington, cuyos diez postulados se consideraban tan intachables que hasta el “consensuador” original, un economista británico de apellido Williamson, los equiparaba con el motherhood y el apple pie, escuché una frase que me quedó grabada: es más fácil consensuar fantasías que realidades.
Vivir en Miami es vivir en un mundo(s) de fantasías consensuadas. Uno esos mundos (y Miami es una vasta galaxia de mundos similares) ha sido por años el ICCAS, dirigido hasta hace semanas por el profesor Jaime Suchlicki.
Siempre he sentido gran respeto por las credenciales académicas de don Jaime, y afecto hacia su persona. Aunque no comparto muchas de sus posturas sobre cuál debe ser la política de los EEUU hacia Cuba y hacia otros países de nuestro hemisferio, veo esa diversidad de opinión como algo saludable.
Rechazo la vocación del ICCAS por sostenerse con los aportes en dinero de quienes impulsan ciertas políticas por encima de otras –esa propensión, en mi humilde opinión, demerita las credenciales académicas de don Jaime y su team– pero es algo casi inevitable en una sociedad como la nuestra donde casi todo se decide según el tamaño de las billeteras.
La visión de Cuba (de su pasado, de su presente y de su futuro) que promueve el ICCAS, condicionada como está por la pureza ideológica que le exigen sus patrocinadores, se ha convertido en un obstáculo absurdo e incompatible con la finalidad de cualquier universidad –incluida la de Miami, por muchos acólitos de esa pureza ideológica que estén afincados en nuestro vecindario. Y la reacción de esos acólitos ante la decisión del presidente de UM, el Dr. Julio Frenk, de realizar cambios en la dirección del ICCAS hace aún más visible y risible esa absurda, patética, incompatibilidad.
Según los reaccionarios defensores del status quo, la decisión de UM es un indicio de que el “Castro-Frenkismo” se ha apoderado de la universidad. Hay que investigar, dicen…
Más allá de que son muchos los cubanoamericanos que no ven a Cuba como la ven don Jaime y su equipo de “expertos en Cuba”, son esos expertos, citados constantemente por los medios de difusión por ser parte del ICCAS, los que perpetúan esa fantasía consensuada sobre el pasado, presente y futuro de la isla que prevalece en Miami: durante años se dictó en UM un curso –tan caro como cualquier otro– llamado “Cuba después de Castro” (?!). Para mí es incomprensible que tanto lo del curso como lo del “Castro-Frenkismo” no se analice bajo la lámpara detectora de ridiculeces.
Pero para los apóstoles de las fantasías consensuadas nada resulta ridículo, y están curados de espanto después de tantos papelones (que si los músicos de los Van Van, que si los peloteros de los Industriales, en fin…). No entienden que, como las noches de ronda, esos aquelarres periódicos hacen daño y causan pena…
Hace años, en una de las sesiones del ICCAS en la Casa Bacardí donde el tema era cual sería el rol de los cubanoamericanos en “la Cuba del futuro”, a mí no se me ocurrió ninguno como no fuera el California Rol. El “exilio” ya no es el mismo de entonces, pero sigo sin ver espacio alguno en esa Cuba del futuro para los majaderos, pero aguerridos, “combatientes anti-Castro-Frenkistas”.
La decisión de las autoridades de UM pudiera abrir un resquicio en nuestro mundo académico mayamero para la eliminación de nuestra fantasía consensuada en lo que hace a Cuba, quién sabe; e incluso tener impacto sobre tantas otras fantasías consensuadas mayameras (sobre México, sobre Bolivia, sobre Venezuela, etc.).
Por eso pienso que es sabia la decisión del Dr. Frenk en cuanto a ampliar el panorama de los estudios cubanos y latinoamericanos en UM. Al punto que esta noche me voy a comer un Hurricane Roll en uno de los sushi bars aledaños al campus de UM…, con un mojito on the side.
Abogado cubanoamericano, presidente de World Wide Title Inc.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de agosto de 2017, 8:16 a. m. with the headline "Fantasías consensuadas."