Frustraciones y desgracias ante un video
En referencia a la publicación de unos videos sobre la presentación del vicepresidente cubano Miguel Díaz-Canel ante cuadros del partido comunista, acabo de leer el artículo El misterioso video cubano de Rodiles y Díaz Canel, del señor Jorge Dávila Miguel, quien sin esconder su enojo lanza no solo ataques en lo político sino también en lo personal.
El autor esgrime como principal punto de crítica que el video no es un breaking news pues data del pasado mes de febrero. Ese argumento lo desmonta la propia agencia de noticias para la que trabaja, CNN, cuando hace unos meses develaba un video sobre una conversación privada, con más de diez años de grabado, del actual presidente Donald Trump. CNN difundió el material sugiriendo que los comentarios representaban parte de la conducta actual del entonces candidato.
El video, cuya divulgación ha desatado el enojo de Dávila, fue grabado en febrero, pero los temas tratados en él continúan vigentes, aclarando muchísimas interrogantes sobre la naturaleza del régimen castrista y sus perspectivas y visiones de futuro. La relevancia se debe en gran medida a la curiosidad de los interesados y a su carácter inédito.
Es la primera vez que en casi 60 años de castrismo se puede ver a un alto funcionario hablando sin tapujos o rodeos sobre la visión y actuar de él y del régimen en que milita. En este caso se trata del nuevo delfín del castrismo, uno de los individuos claves en la agenda neocastrista y a la cual, lamentablemente, la vieja admiración norteamericana y Europa habían aceptado e impulsado.
Este video desnuda no solo a la figura de Díaz-Canel, que finalmente es un peón más, sino a toda esa campaña de reformismo y supuesta apertura que únicamente era un acto más de ilusionismo para ir afincando la transferencia de poder dentro de la familia Castro.
Todos aquellos que, desde sus afinidades por el régimen, el oportunismo o sus visiones “buenistas” creyeron encontrar un nuevo camino para lidiar “racionalmente” con la dictadura, han visto que el régimen los desprecia, los engañaba mientras juega burdamente al policía bueno y malo. Con razón algunos deben estar molestos y prefieren atacarnos como responsables de sus frustraciones, ingenuidades o desgracias.
Quienes alimentan que, desde el castrismo, con sus reglas, con sus “instituciones” y agentones, se pueden lograr cambios, se han visto frente al gran ridículo. Quienes sueñan con recibir migajas o pequeños espacios deberán reajustar sus expectativas. El castrismo, consciente de su fracaso y el hartazgo que provoca, sabe que focos supuestamente insignificantes pueden convertirse en el detonante de su colapso.
Quienes desde las democracias justificaban la tolerancia hacia las violaciones del régimen, dentro y fuera de la Isla, quienes por supuestas razones de estabilidad y seguridad han hecho oídos sordos a nuestras denuncias, tendrán que aceptar que siempre serán catalogados como enemigos por la élite en el poder.
Mientras el régimen, como una vez dijera Fidel Castro, pone su sonrisa de Gioconda a sus tontos útiles o consejeros, por detrás los desmoraliza y les ofende. Qué no dirán en círculos más cerrados del expresidente Obama, de entusiastas gobernadores, senadores y congresistas norteamericanos, hombres de negocios o del cardenal Jaime Ortega.
Fidel Castro acuñó el desprecio por todos los que no fueran sus secuaces. Ese es y será uno de los principales signos del castrismo.
Quienes deseamos un cambio real en Cuba, debemos tener al menos vergüenza. Ganar o no esta batalla depende de muchos factores, pero tener decoro y luchar es la opción de cada uno de nosotros.
Disidente cubano.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de agosto de 2017, 5:42 p. m. with the headline "Frustraciones y desgracias ante un video."