Opinión Sobre Cuba

Del sainete nacional

Hay poblados cubanos sometidos a la furia del huracán Irma como Caibarién y Yaguajay que aún no logran levantarse de la devastación. Los llamados polos turísticos, sin embargo, son los que ya están listos para recibir a su clientela foránea. El grupo español Iberostar “opera con total normalidad” según han hecho saber. “Cuba ha sido siempre uno de los destinos más relevantes de nuestro portafolio y figura entre los preferidos de nuestros clientes a nivel internacional”, apunta el jefe de operaciones de la compañía.

Durante el teletón de celebridades organizado recientemente por Jennifer López para recaudar fondos a beneficio de Puerto Rico, el grupo cubano Gente de Zona puntualizó que algo de ese dinero llegaría también a Cuba, tarea ilusoria, muy difícil de acometer, cuando hasta la organización católica Caritas debe mantener un bajo perfil en su auxilio a los necesitados, ante la arrogancia del régimen que dice tener todo bajo control con respecto a la restauración.

Por un lado el gobierno de Panamá se encuentra en el proceso de deportación de los últimos cubanos albergados, que no pudieron seguir viaje a los Estados Unidos. Resulta sumamente generoso el acuerdo, son tratados como personas y no como apátridas, según el decir del castrismo, tan dado a los motes peyorativos para calificar a quienes no comulgan. Se les garantiza el regreso por vía aérea, una visa para retornar a Panamá, así como un estipendio individual de $1,600.

Por otro lado en Quito, Ecuador, donde los cubanos contaron desde el año 2008 con facilidades de entrada y permanencia en el país, hay una Calle 8, que han hecho prosperar con variados negocios, restaurantes, cafeterías, panaderías, talleres de mecánica y agencias de viaje, entre otros establecimientos.

Paradójicamente el barrio donde se asentaron los isleños de todas las procedencias sociales –desde cirujanos hasta carpinteros– se llama La Florida.

Es un modo de demostrar, más bien elemental, que el emprendimiento real ocurre en libertad y no entre kafkianos mecanismos que terminan por agobiar el llamado cuentapropismo en Cuba.

Ahora han arrimado –con nocturnidad y alevosía– las tumbas de Mariana Grajales y el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, al “cambolo” que esconde las cenizas del dictador Fidel Castro en Santa Ifigenia, sin consulta popular.

Mientras tanto los intelectuales cubanos siguen en su acostumbrado silencio ante tanto desatino, si acaso, acontece la protesta en los limitados medios sociales nacionales y no en la prensa oficial, donde no se pueden dirimir esas intimidades, de la esposa de Sara González por la estatua que le han colocado en el Museo de Cera de Bayamo.

“Acabo de ver el horror que hicieron con Sara –escribe la pintora y escultora Diana Balboa, quien compartió 20 años con la trovadora, furiosamente castrista. Hago constar mi desacuerdo desde el principio. Se tomó la decisión, se publicó en el periódico y no fui consultada… solo después se me pidieron fotos de Sara”.

Y hablando de efigies, en otro escenario del sainete nacional, la réplica de la estatua de Martí en el Parque Central de Nueva York, donada por el Museo del Bronx, se coloca de modo desangelado frente al Museo de la Revolución, otrora Palacio Presidencial. Aunque la inauguración oficial ocurrirá el 28 de enero del próximo año, ya el historiador de la ciudad, como si fuera humorista, por sus gestos, adjetivos y ditirambos, habló de inmolarse por los Castro si las cosas no se arreglaban a la manera de la revolución e hizo caso omiso a las faltas de ortografía que abundan en la base de la estatua.

Crítico y periodista cultural.

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