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Opinión Sobre Cuba

El cadáver de mi enemigo

La controversia surgida recientemente con respecto al Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos (ICCAS) y la comunidad cubana exiliada parece haberse resuelto de manera satisfactoria para las partes involucradas. La solución es producto de una exitosa operación dirigida por el Dr. Jaime Suchlicki, ex director de ICCAS y fundador de este en 1999, quien acaba de abrir las puertas del Institute of Cuban Studies (ICS), rescatando la esencia del ICCAS y reencarnándola en este nuevo centro cuya sede de conferencias no puede ser mas apropiada, el Museo de la Diáspora Cubana.

Suchlicki no tuvo que recurrir a la sabiduría del rey Salomón y “dividir al niño en dos”; simplemente mudó el centro a otro lugar conservando a los tres bateadores de largo alcance, Carlos Alberto Montaner y los Dres. José Azel y Pedro Roig. Gracias a ello, “l’affaire ICCAS” que provocó la ira del exilio, incluyendo la de la que suscribe, quedó en tan solo una simple zancadilla.

Los cubanos exiliados ya estamos acostumbrados a estas zancadillas, porque ha habido otras, no tan simples, durante nuestra lucha de casi 60 años por un genuino sistema democrático para Cuba. La primera fue la vil traición de John Kennedy a la Brigada 2506 al retirarle la cobertura aérea en Bahía de Cochinos. Después, la horrenda decisión de Bill Clinton de devolver a Elián González a Cuba, privándolo de la libertad por la cual su madre perdió la vida. La tercera fue la infame política de acercamiento al régimen castrista de Barack Obama sin reclamar un solo derecho para el sufrido pueblo cubano.

Si analizamos, existe un elemento común en todas ellas, y es que ocurrieron bajo administraciones demócratas. Ello pudiera explicar, entre otras razones, que la mayoría de los cubanos exiliados profese lealtad al Partido Republicano que además tiene raíces conservadoras, más en concordancia con los valores que desechó la revolución castrista e hizo que nuestros padres tomaran la ruta de la lucha, del exilio o ambas.

Este conservadurismo de los exiliados cubanos que se ha manifestado en apoyo al Partido Republicano pudiera explicar también la antipatía y odio hacia nosotros de parte de otros cubanos “exiliados” que genéticamente o por conveniencia se identifican con la izquierda liberal, o son simplemente, procastristas. Son aquellos que constantemente atacan a locutores de radio que han dedicado una vida entera a luchar a través de las ondas sonoras contra el comunismo que se apoderó de nuestra patria. Los tildan de vividores de la causa de Cuba. ¿De veras? Sin esas voces las injusticias del régimen castrista hubieran pasado al olvido; ellos han mantenido la llama de nuestra rebeldía viva con un mensaje claro y constante que ellos soslayan, y es que en Cuba existe una cruel tiranía que oprime al pueblo. También critican y atacan con saña a nuestros congresistas cubanoamericanos, porque apoyan el embargo y abogan por una verdadera democracia para Cuba.

¿Fue lo de ICCAS parte de esa ofensiva contra el exilio anticastrista? De haber sido, fracasaron. ¿Y el futuro de esa institución? Me parece incierto. En una reunión convocada en agosto con un pequeño grupo de exiliados cubanos se hicieron promesas que generaron optimismo entre los allí reunidos; pero unas recientes declaraciones del Dr. Julio Frenk al St. Kitts & Nevis Observer parece contradecir algunas de ellas. De hecho, la Universidad de Miami tenía programada para el pasado 18 de octubre una conferencia del matancero Dr. Roberto C. Villafranca para disertar sobre el sistema de salud pública cubana. A última hora fue cancelada, pero ello da mucho que pensar.

En la ofensiva contra el exilio anticastrista, sin embargo, tenemos un consuelo. Mientras nuestra resiliencia nos mantiene en pie con nuestra identidad intacta, nuestros enemigos aparecen y desaparecen. Jeff Flake, congresista republicano, enemigo de los cubanos libres, es uno de los más recientes desaparecidos. Y mirando al pasado… John Kennedy descansa en paz; Bill Clinton es solo un mal recuerdo; y Barack Obama ha sido neutralizado al no ocupar ya la Casa Blanca.

¿Y el ICCAS? Solo queda el cascarón. Por lo que teniendo en cuenta lo anterior, quizás sea apropiado un viejo proverbio árabe que recientemente descubrí en el libro Poesía Completa de Dulce María Loynaz:

Me sentaré a la puerta de mi casa para ver pasar el cadáver de mi enemigo”.

Escritora cubana y activista de los derechos humanos.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de noviembre de 2017, 2:20 p. m. with the headline "El cadáver de mi enemigo."

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