ARIEL HIDALGO: Versiones en pugna de sociedad civil
El pasado 8 de abril se enfrentaron en Panamá, en los marcos de la VII Cumbre de Las Américas, dos versiones muy diferentes de la sociedad civil cubana: por un lado representantes de asociaciones oficialmente reconocidas por el gobierno cubano y por otro detractores de ese gobierno, en su mayoría representantes de agrupaciones creadas en Cuba al margen de la legalidad.
Según la canciller panameña Isabel de Saint Malo de Alvarado, su gobierno, anfitrión del evento, invitó a todos los sectores de la sociedad civil cubana para que participaran en el Foro de la Sociedad Civil y Actores Sociales, con la esperanza de que dialogaran entre sí en el mismo tono de los encuentros entre los representantes de los gobiernos de Cuba y Estados Unidos. Pero el miércoles 8, día de la inauguración del Foro, una turba de la delegación oficial esperaba en la puerta del salón a los activistas de los grupos disidentes con actitudes agresivas y gritos infamantes. Asímismo, un grupo de opositores que fue a poner flores en un busto de Martí, fue atacado a golpes por personas provenientes de la embajada cubana.
Los han acusado de asesinos, corruptos, vendepatrias y hasta de terroristas pagados por el Imperio. Pero ni esos “terroristas” deberían entonces estar en Panamá sino en alguna cárcel de Cuba, país donde residen, ni ese gobierno, dialogando cordialmente con el imperio que supuestamente les paga por esos actos de “terror”. Si están libres y no condenados bajo semejantes acusaciones, es porque sería un proceso sin credibilidad alguna, porque esos actos por los cuales se les golpea, no han consistido en otra cosa que no sea pensar diferente a como piensan los representes de ese Partido-Estado.
Sociedad Civil, según definición de líderes de centros de investigación, es una amplia gama de organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro que de manera independiente y voluntaria desarrollan ciertas acciones para incidir en el ámbito público de manera autónoma respecto al Estado. Es muy difícil, casi imposible, que una ONG pueda existir sin donaciones de alguna fundación, institución, o de ayudas personales privadas. Pero los primeros grupos disidentes surgidos a mediados de los ochenta, no sólo no contaban con esas ayudas, sino que nos encontrábamos todos casi desnudos en celdas estrechamente vigiladas.
Habría que preguntar entonces a esos grupos que más parecen destacamentos de respuesta rápida, quiénes los subvencionan, quién pagó su viaje a Panamá. Estos representantes de esa sociedad civil cubana supuestamente legítima, llegaron a ese país en un avión de Cubana de Aviación, encabezados por Abel Prieto, ex ministro de Cultura y actual asesor del presidente Castro. Y según se supo, el propio Prieto se reunió con ellos días antes para instruirlos de cómo debían comportarse en Panamá. Luego, cuando éste califica a los disidentes de “títeres de Estados Unidos”, habría que preguntarle, con la misma lógica, si esos grupos supuestamente no gubernamentales que él encabezó, no serían en realidad títeres del gobierno cubano.
Un gobierno que acepta dialogar con su archienemigo, el imperio al que tanto anatematizó, al que culpó de todos los males del país, el que supuestamente intentó derrocarlo mediante invasiones, sabotajes e incluso el magnicidio, no es capaz, sin embargo, de sentarse a dialogar civilizadamente con otros discrepantes, compatriotas que residen en su propio país y jamás han usado violencia alguna.
Si no querían legitimar a ese sector de la sociedad civil, bien podían haberse limitado a presentar sus ponencias sin dirigir la palabra a sus adversarios, algo ya de por sí inconsecuente, pero escenificar ante tantas cámaras los vergonzosos actos de repudio que en Cuba impunemente armaban contra los discrepantes de la línea oficial, fue un craso error, porque esas imágenes recorrieron el mundo por los medios y las redes sociales, lo cual implicó gran descrédito para la fibra moral de quienes, con semejantes métodos, continúan apoyando a la dirigencia histórica de Cuba.
Aún no se percatan de que los tiempos están cambiando aceleradamente y que con tales actitudes se condenan ellos mismos a quedar fosilizados en los más grotescos anales de la historia, como la mujer de Lot, convertida en estatua de sal por detenerse, con la vista perdida, en lo que ya había quedado para siempre atrás.
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Esta historia fue publicada originalmente el 16 de abril de 2015, 10:18 a. m. with the headline "ARIEL HIDALGO: Versiones en pugna de sociedad civil."