Recordando al Titán de Bronce
“La idea de la inmortalidad es sublime, porque prolonga la existencia de los individuos más allá del sepulcro, y la nacionalidad es la inmortalidad de los pueblos y el origen más puro del patriotismo”.
José Antonio Saco
En este 7 de diciembre se cumplen 121 años de la caída en combate de Antonio Maceo y Grajales (1845-1896), en Punta Brava, en momentos en que encabezaba un pequeño grupo de reconocimiento tras las líneas españolas en misión sumamente peligrosa, suscitándose una escaramuza en la cual encontró la muerte y también Panchito Gómez Toro, hijo del Generalísimo Máximo Gómez. La muerte de Maceo estremeció a los cubanos tanto como la del Apóstol José Marti. De origen humilde, Maceo simbolizaba a la nación y a su aspiración de independencia.
Al recibir la noticia de tan infausto desenlace, Máximo Gómez, en carta de condolencia a la viuda de Maceo, María Cabrales, a la sazón exiliada en Jamaica, expresaba: “Llore, llore, María, por ambos, por usted y por mí, ya que a este viejo infeliz no le es dable el privilegio de desahogar sus tristezas íntimas destándose en un reguero de llanto”.
El siglo XIX fue pródigo en cubanos prominentes y de marcado heroísmo y entrega a la causa de la libertad de la isla. Sin lugar a dudas, uno de ellos fue Antonio Maceo y Grajales, no solo por su coraje y valor, sino también por tener un pensamiento político ajustado a la esencia de lo que significaba la independencia de Cuba, en momentos en que no habían desaparecido insinuaciones de anexionismo y convertir a Cuba en una estrella más de este país. Al respecto, es conocida la anécdota según la cual en 1890 Maceo pudo visitar Cuba, con el pretexto de vender algunas propiedades de su madre, pero en realidad tenía por objeto promover la guerra y el exterminio del régimen colonial. En Santiago de Cuba, su ciudad natal, fue recibido con todos los honores del héroe y en una cena ofrecida durante la conversación de sobremesa, un joven nombrado José Hernández se acercó a Maceo y le sugirió que “probablemente el destino de Cuba era ser una estrella más en la gran constelación americana”.
“Creo, joven –le respondió Maceo con voz queda y hablando lentamente–, aunque me parece imposible, que ése sería el único caso en que tal vez estaría yo al lado de los españoles”.
Como se conoce, en 1848 el presidente de EEUU Polk decidió comprar la isla y ofreció cien millones de pesos por ella a su negociador en Madrid, el ministro Saunders. La Metrópoli, a través de su ministro de Estado, respondió que acoger la proposición de vender a Cuba era inaceptable y que “el sentimiento del país se inclinaba a ver la Isla, antes que cedida a otra potencia, hundida en el Océano”.
Sin embargo, es atinente expresar que la anexión siempre fue extraña al pensamiento de la mayoría de los próceres cubanos de aquella época y no así la ayuda de la administración norteamericana, y en tal sentido es dable recordar que a los delegados del Partido Republicano que estaban reunidos en San Luis, Missouri, en junio de 1896, para su convención anual, algo les recordaba todos los días la lucha en la distante Cuba: colgando, bastante visible, en el techo de la sala de dicha convención había una bandera cubana de considerable dimensión. El presidente de la convención, Charles Fairbanks, en su discurso de apertura señaló que la independencia de Cuba concita la simpatía ardiente del Partido Republicano, y hoy ese mismo Partido que ocupa la presidencia de esta nación, a través de su presidente, se ha ocupado de desandar el camino de la actuación inconsulta del ex presidente Obama, no solo con restablecer Obama las relaciones diplomáticas con un régimen totalitario y que pone énfasis en no realizar ningún cambio en lo político, económico y social, sino que maltrata a su pueblo y lo mantiene en la más deprimente miseria. Las medidas rectificadoras de nuestro presidente todavía no llenan las expectativas para privar a dicho régimen de fuentes y recursos que le permitan sobrevivir.
La antorcha de Maceo ha sido levantada cuando Cuba ha padecido de dictaduras y así que la flamante revolución de 1959 dio un giro hacia el socialismo con las consecuencias archiconocidas, hoy la isla cuenta con un abultado legado del régimen castrista integrado por los fusilados, prisioneros políticos, desafíos de las aguas del Estrecho de la Florida, etc., han sido y es la gran tragedia de Cuba desde hace casi sesenta años, con un exilio compuesto por más de dos millones de cubanos en todo el orbe. Precisamente, un canal de TV hispano de Miami viene ofreciendo un serial dominical, Leyendas del Exilio, con la participación de valerosos cubanos que explican las circunstancias y los avatares que motivaron sus gestos de rebeldía en función de rescate de la libertad patria.
¡Gloria eterna al Titán de Bronce!
Abogado cubano. Reside en Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de diciembre de 2017, 6:48 p. m. with the headline "Recordando al Titán de Bronce."