ORESTES RODRÍGUEZ: El Sumo Pontífice visitará Cuba
Se ha anunciado por el Vaticano que su Santidad el papa Francisco visitará la isla de Cuba el próximo septiembre. Se trata de un loable acontecimiento, como ya ocurrió en el pasado con los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, respectivamente. Por las noticias llegadas de Cuba, esta visita papal ha despertado entusiasmo en la población, en medio del ruido que ha causado el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, a instancia de la actual administración de EEUU, con el régimen de La Habana.
Sin embargo, cuando se observa a la Iglesia Católica que toma decisiones que conciernen a Cuba, se despiertan los intereses materiales y espirituales. El primero, los materiales, porque coligen o suponen que se avizora un mejor futuro para el pueblo cubano, y el segundo, los espirituales, porque surge la esperanza de que vuelva a reinar en la población el sosiego, la paz y carencia de preocupaciones.
A pesar de esa natural reacción, sin tener en cuenta que el régimen incrementa su legitimación en el poder, el papa Francisco, al igual que sus predecesores, llegará a un país donde el que fuera el dictador mayor se encuentra excomulgado por esa propia Iglesia. En efecto, el 3 de enero de 1962, el Papa Juan XXIII, el papa bueno, mediante interdicto, dispuso la excomunión del Fidel Castro, por haber adoptado la ideología marxista-leninista, luego de la expulsión de un centenar de prelados.
Respecto al comunismo, el papa León XIII lo definió en 1878 como “una herida fatal que se insinúa en el meollo de la sociedad humana solo para provocar su ruina”. Y 59 años después y vistas las consecuencias de la revolución rusa, Pío XI condenó formalmente el comunismo ateo en la encíclica Divini Redemptoris, del 19 de marzo de 1937, punición que alcanzó al régimen nazifascista.
De conformidad con las prescripciones del Derecho Canónico, la excomunión consiste en la exclusión de los sacramentos, que para Castro perdura desde que le fue impuesta hace 53 años.
Por consiguiente, la visita papal anunciada se encontrará con el dictador mayor excomulgado y con una isla envuelta en un erial de miseria y privaciones, a lo que suma la represión que viene sufriendo la oposición interna y el atropello que el domingo pasado sufrieron las Damas de Blanco por agentes del régimen, derivado de la ausencia del cumplimiento de los elementales derechos del ciudadano, según establece la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y de la cual Cuba es signataria, así como de otros instrumentos jurídicos que versan sobre estos aspectos espirituales de la población. Los desmanes de una turba demoníaca castrista en Panamá, en ocasión de celebrarse la VII Cumbre de las Américas, constituye un inequívoco gesto de que tales atropellos no solo se ejecutan dentro de la isla, sino fuera de ella también.
Es muy acertado el criterio del profesor Carlos Eire, según el cual “… la conducta conciliadora de la jerarquía católica cubana no debería sorprender a nadie. Pero la realidad es que le choca a muchos cubanos, porque su iglesia no parece estar poniendo la otra mejilla, ni siquiera haciéndose la vista gorda: en realidad parece apoyar la ideología y las medidas represivas de los dictadores”. Y permanece en la memoria del cubano lo recogido en 1986 por el Encuentro Nacional Eclesial Cubano, que en vez de solicitar el fin de los abusos contra los derechos humanos en la isla, el socialismo “nos ayudó a considerar más a los seres humanos… y nos mostró como dar, por justicia, lo que solíamos dar por caridad”. No es necesario tener un amplio conocimiento “de la teología católica para no tener dificultades para ver todas las herejías en esa declaración”, acotó el profesor Eire.
¿Qué puede esperar el cubano de a pie de esta visita pastoral? El futuro lo dirá, aunque no es difícil predecirlo.
Abogado cubano. Reside en Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de abril de 2015, 9:00 p. m. with the headline "ORESTES RODRÍGUEZ: El Sumo Pontífice visitará Cuba."