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Opinión Sobre Cuba

No son sólo tres curas

Fieles llevan en procesión a la Virgen por las calles del pueblo de Regla, en La Habana. La religión en Cuba sobrevivió décadas de marginación.
Fieles llevan en procesión a la Virgen por las calles del pueblo de Regla, en La Habana. La religión en Cuba sobrevivió décadas de marginación. AP

“Son sólo tres curas”, habrán comentado despreciativamente algunas figuras de la nomenclatura cubana. No hay por qué preocuparse. Esa carta dirigida al General Presidente no la firma ningún obispo y menos el cardenal. Pero yo, conociendo el olfato del General para oler el peligro, sé que no debe haber reaccionado igual. Y no es porque estos tres sacerdotes sean peligrosos por sí mismos. Todo lo contrario. La misiva es un llamado de alerta, una campanada anunciando el peligro, para evitar que Cuba “se sumerja en cambios violentos que sólo añadirían más sufrimiento inútil”. Sus autores son como los profetas, que advertían de los graves peligros y de las posibles tragedias si no se rectificaba el rumbo equivocado. Son como mensajeros con la noticia de una catástrofe inminente. Y el poder debería congratularlos por el aviso y comenzar a tomar las únicas medidas pertinentes para que la desgracia no ocurra: rectificar los males y comenzar a gobernar realmente a favor del pueblo.

Pero todos sabemos que generalmente las cosas no ocurren así, que en realidad los profetas y los mensajeros caminan muchas veces por el filo de una navaja, porque dicen a los poderosos lo que no les gusta oír. Juan Bautista, considerado por el propio Jesús como el más grande de todos los profetas, dejó su cabeza ensangrentada sobre una bandeja. ¡Y cuántos mensajeros no perdieron la vida o fueron con sus huesos a parar al suelo de una mazmorra sólo porque el mensaje que traían no era nada agradable para el mandamás todopoderoso! Por eso hay que darles apoyo, aunque sea un respaldo moral, sin pensar en aquellos pasajes de sus propuestas con los que tal vez no estemos de acuerdo, ni en aquellos que pudieron haber hecho esto antes y no lo hicieron. La pastoral El amor todo lo espera, de la Conferencia de Obispos Católicos, hace más de veinte años, fue también un valiente alegato que yo veo como un antecedente de esta carta. Pero entonces eran todos los obispos y ahora se trata de tres humildes párrocos diciendo las verdades con una crudeza sin precedentes.

Y en este caso la misiva dirigida es un fiel retrato de los grandes males que han asolado al país durante casi seis décadas de poder absoluto y vitalicio. Un solo grupo se impone por la fuerza mientras periódicamente convoca una farsa electoral sin admitir oposición alguna, y controla todos los poderes, el ejecutivo, el legislativo, el judicial, los medios masivos de comunicación y las riquezas del país. Todo es “del pueblo”, dicen los de arriba, pero nunca ese pueblo ha sido tan miserable como a partir de que le dijeran que era dueño de todo. Desde entonces se generaron los grandes problemas que en tanto tiempo ese grupo en el poder no ha resuelto, como las precariedades del desabastecimiento, las tormentosas odiseas del transporte público, las pensiones de miseria de los jubilados, el hacinamiento habitacional, no sólo en viviendas normales sino muchas veces en chozas y edificios derruidos. El saldo es demoledor y nadie en la cúpula desearía que ningún súbdito, especialmente los de a pie, pudiese leer esa carta.

Son sólo tres curas. No son los prelados. No es la Iglesia. “No hay por qué preocuparse”, dirán algunos jerarcas. Sólo que esos tres sacerdotes aislados dicen lo que, calladamente, también piensan la inmensa mayoría del clero, casi todos los laicos y casi la totalidad del pueblo, como si los firmantes fueran una minúscula partícula que sobresale del océano, la parte insignificante que puede verse, no de un iceberg, no de una isla, sino de todo un continente a punto de emerger estruendosamente de las aguas. Cuando en la misiva se dice que “el tiempo se está acabando”, significa que para toda desesperación y para toda indignación, hay un tiempo límite. Y el General sabe que hoy son sólo tres, pero que mañana pueden ser tres mil, el mes que viene decenas de miles, y a fin de año quizás cientos de miles rompiendo las barreras del miedo para proclamar abiertamente lo que piensan y sienten. Pero para entonces, General, puede que sea demasiado tarde.

Escritor e historiador.

concordiaencuba@outlook.com

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de febrero de 2018, 7:33 a. m. with the headline "No son sólo tres curas."

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