Opinión Sobre Cuba

JOSÉ MANUEL PALLÍ: Cuba y el exilio: arando en el mar

Alan Gross, junto a su esposa, Judy, es aplaudido en el Capitolio, el pasado 20 de enero.
Alan Gross, junto a su esposa, Judy, es aplaudido en el Capitolio, el pasado 20 de enero. AP

Es cada vez más evidente la incapacidad de muchos de nuestros vecinos miamenses a la hora de escaparse de o superar los viejos esquemas que los llevan a vivir en una pesadilla permanente (justificada en muchos casos por el sufrimiento personal) en la cual no hay espacio alguno para lo que es, a todas luces, un esquema totalmente nuevo que rige y regirá por un buen tiempo (y salvo que a alguien en la isla se le ocurra un nuevo disparate) la relación entre Cuba y EEUU.

El ultimo eslabón en nuestra larga cadena de frustraciones y desengaños (con las expectativas de una inminente “hora final” del régimen, con las promesas incumplidas de varios presidentes de EEUU, con la falta de solidaridad de las naciones hermanas, con la OEA, con la ONU, con el Vaticano, en fin…) es la vocación de Alan Gross por volver a Cuba y por trabajar por una mejor relación entre la isla y su patria.

Para los presuntos "líderes" del exilio –los que revisan dentaduras y ensalzan las bondades de las cárceles americanas (que seguramente serían privatizadas si de ellos dependiera)– resulta incomprensible que Gross actúe como lo está haciendo. Muchos de estos voceros del anticastrismo, desde una posición irreductiblemente conservadora, tienen una visión del ser humano (y del mundo) que se basa en un esquema exclusivamente economicista que los lleva a pensar que Alan solo puede estar actuando por interés, es decir, a sueldo de alguien, pues, para ellos, todo ser humano que se precie no es sino un "self interested" homo economicus...

Su ceguera es tan grande que ni siquiera caen en cuenta de que esa visión tan perniciosa (y caprichosa) de la naturaleza humana debiera, por necesidad, aplicarse a ellos mismos. Si Gross está haciendo lo que está haciendo por dinero, qué otra cosa puede haber sino dinero detrás de la persistencia de estos presuntos "líderes" del exilio (cabilderos anticastristas, politólogos, cubanólogos y tanto "experto" que anda suelto por ahí) en mantener posturas –como la cuarentena de buques y aviones que atracan o incluso sobrevuelan ciertos terrenos en Cuba– basadas en la tontería, la majadería caprichosa y el eterno ridículo de pretender que son eficaces las actitudes y las políticas mantenidas durante más de cincuenta años sin alterar en nada la situación imperante en Cuba.

Es importante observar que Alan Gross hizo varios viajes a Cuba antes de caer preso, y que seguramente conoce la Cuba actual y a su pueblo infinitamente mejor de lo que la conocen muchos de estos patriotas que se desgañitan clamando por su libertad, y que, por el solo hecho de sus raíces cubanas y de las historias que les han hecho sus mayores y otros, creen que sus opiniones de segunda o tercera mano valen mas que las de alguien como Gross.

Algunos de estos voceros de la causa por la “libertad” de Cuba son, además de conservadores, “libertarios”, y aun así se mantienen impertérritos en su apoyo al bloqueo o embargo (“blobargo”, para que nadie se moleste) que más del 90 por ciento de los habitantes de la isla desea ver levantado ya. Estos apóstoles de la no injerencia del estado en las decisiones de los individuos justifican, créase o no, que el estado le impida a los ciudadanos de EEUU viajar a Cuba, y a las empresas americanas invertir y hacer negocios en la isla. ¿Serán bipolares?

La influen$ia de estos personeros del anticastrismo (y de los muchos intereses que el anticastrismo esconde detrás de sí) es tan grande entre nosotros que Ron Magill, el vocero de nuestro Metro Zoo, tuvo que ir a Cuba para comprobar que no era cierto que los cubanos estén pasando tanta hambre que se comen hasta a los animales del zoológico:

https://www.youtube.com/watch?v=vdLEfYrKoI4

El único camino que nos queda a los cubanos de Miami que realmente queremos ser efectivos incidiendo, dentro de lo posible, sobre los cambios que se están dando en Cuba es, ante todo, procurar liberar a Cuba de la política interna de EEUU.

Aunque para eso tengamos que fletar varios aviones para llevar a la isla a muchos de estos presuntos "líderes", en la seguridad de que muchos verán y sentirán lo que vio, sintió y cuenta con tanta elocuencia Ron Magill.

Abogado cubanoamericano.

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