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Opinión Sobre Cuba

RAÚL RIVERO: A paso lento por la guardarraya

Madrid – Los relatos del tránsito del socialismo real al capitalismo de estado que vivieron países como China y Vietnam suelen ocultar la experiencia traumática que padecieron y padecen las familias y la vida privada de los ciudadanos. Esas historias quedan ocultas detrás de la propaganda y de una cortina triunfalista de cifras económicas que tratan de humanizar y embellecer ese frankestein político del siglo XXI.

Los números y los porcentajes –el lenguaje natural de las burocracias–, las comparaciones abusivas de los resultados de las gestiones de las empresas estatales con las de las instituciones privadas y una buena y renovada colección de fotos de nuevos edificios, calles llenas de autos y tiendas de productos de marca, son los elementos claves que han usado los comunistas para celebrar la sabiduría con que han “modernizado” el fracaso de su modelo.

Lo peor del caso es que esa combinación seductora ha conseguido que, al mismo tiempo que se olviden los episodios tormentosos y graves de la ciudadanía, se acepte con normalidad que aquellos hombres y mujeres queden condenados a vivir sin libertad, sin derechos humanos ni prensa libre y bajo el dominio absoluto de un solo partido político.

Pues bien, Cuba avanza hacia ese escenario. A paso lento, como quien se arrastra trabajosamente por la tierra roja de sus guardarrayas enyerbadas, los canarreos de sus caminos vecinales y bajo la chabacanería que propone el realismo mágico controlado por un grupo de marxistas con sexto grado que, gracias al poder de esa hechicería tropical, son fanáticos de los dólares y de la monarquía.

Los promotores de este nuevo país no quieren que nadie reconozca que es el mismo que lleva más de cincuenta años bajo una dictadura, pero con más desigualdades y trabajan para presentar un proyecto de oposición que responda a un guión escrito y revisado por el partido para dar un barniz liberal y de apertura.

Los que modernizan las ruinas del socialismo con inversiones extranjeras preparan, además, brigadas de cederistas y artistas domesticados como representantes de la sociedad civil. Y tratan de mostrar como periodistas sin mandatos a personajes que siguen la línea editorial de los panfletos oficiales con algunas críticas puntuales a funcionarios de bajo nivel y dirigentes tronados o en la tensa espera del plan pijama.

La campaña del poder radica en anular a la oposición pacifica, a los expresos políticos, a la verdadera sociedad civil y los periodistas independientes y dejarlos sin voz y sin espacio en un país que los jefes del comunismo y sus herederos tienen la ilusión de convertir en una copia, desvaída y surrealista, pero copia, de China y de Vietnam.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de mayo de 2015, 0:45 p. m. with the headline "RAÚL RIVERO: A paso lento por la guardarraya."

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