NICOLÁS PÉREZ: Las incongruencias de la política internacional
Hay incongruencias que se explican y otras no.
Estamos ante situaciones nuevas que confunden al más pinto de la paloma. Desde que Barack Obama decidió recomponer sus relaciones con Cuba comunista, rotas desde hace medio siglo, muchos están desconcertados, entre ellos algunos dirigentes oficialistas de este exilio.
Nuestros representantes federales y estatales que intentan ser capaces de revertir esas decisiones, equivocadas o no, de Obama, ¿hablan en serio? A los políticos de Miami no los subestimemos, tienen un altísimo nivel de cultura e instinto político, pero con sus declaraciones repletas de pirotecnia y estrategias políticas de simple dilación, con argumentos unos válidos, otros no, la reanudación, algo que ha aplaudido un mundo insensible e hipócrita, ¿son sinceros cuando piensan que podrán cambiar lo que se produjo el 17 de diciembre del 2014, algo que se sabe es imparable hasta para el más bobo de la yuca, o solo luchan por conquistar el voto del exiliado histórico de línea dura, que cada día que pasa, desaparecemos, porque la naturaleza y el pasar de los años son implacables?
Si bien es cierto que en Miami no sabemos a dónde vamos, más sorprendidos y como el pescado en tarima, con los ojos abiertos y sin ver absolutamente nada, están importantes segmentos del poder castrista en la isla, que después de años convencidos de Patria o Muerte, Venceremos, y Abajo el Imperialismo Yanqui, lo cual significó que sus vidas y futuro estaban más seguros que los de un topo poco sociable en el fondo de su cueva, ahora sienten en sus huesos que todo ha cambiado, la tierra se mueve bajo sus plantas y sobre todo, que se les puede echar a perder la piñata cuando desaparezcan próximamente los dos padres de la infernal criatura cubana.
Es cierto que hay una incongruencia de carácter moral en Barack Obama cuando le ha abierto los brazos a la dictadura castrista, la más brutal y antinorteamericana de la historia de este continente. Un presidente norteamericano debe defender la democracia, la libertad de expresión y los derechos humanos en todo el mundo sin excepción.
Pero hacer lo contrario no es nuevo en los Estados Unidos.
Franklin Delano Roosvelt, uno de los ex presidentes más admirados en la historia de este país, dijo en 1945 del dictador de derecha Anastasio Somoza, el más repugnante de América Latina después de Rafael Leónidas Trujillo: “Somoza es un hijo de puta pero es nuestro hijo de puta”.
La dictadura es dictadura, el dictador es dictador, ¿hay alguna incongruencia que en 1925 el HP al que Washington le tiró un cabo haya sido un dictador de derecha y hoy en el 2015 el cabo se lo tiró Obama a un dictador de izquierda? No hay ninguna. Pero que se sorprendan quienes quieran sorprenderse. Porque olvidan que en 1925 Roosevelt no era el presidente de Nicaragua y en el 2015 Obama no es el presidente de Cuba. Y quien preside la primera potencia del mundo actúa según los intereses de 318.9 millones de norteamericanos, no de 1,785,547 exiliados cubanos.
Para mí este inicio de relaciones de relaciones con Cuba es congruente. Para quien presida la Oficina Oval, por sobre todas las cosas están los intereses imperiales. Lo que no entiendo, lo que para mí sí es incongruente, quizás me lo explique alguno de mis lectores, es, ¿por qué Barack Obama graciosamente le entrega caballos y torres a Raúl Castro sin recibir ni siquiera un peón a cambio, mientras mantiene en un constante jaque al rey Nicolás Maduro, cuando sabe perfectamente que el pajarito que le sopla al oído al presidente de Venezuela todas sus locuras y fantasías no es el difunto Hugo Chávez sino el vivito y coleando Raúl Castro?
Desde lejos todo indica que Cuba está entregando atado de pies y manos a Maduro en manos de Washington. ¿Cómo es posible que después de estar recibiendo durante un largo tiempo ayuda económica sin pagar un céntimo, con lo cual han logrado una precaria supervivencia, ahora La Habana vende a Caracas por 30 monedas de petróleo? ¿La situación de PDVSA es tan desesperada que el castrismo no se quiere hundir con un inevitable perdedor? ¿Serán ciertas las especulaciones de algunos expertos sobre que Seguridad del Estado le envía información privilegiada a agencias de inteligencia norteamericanas sobre la exacta situación económica y política del chavismo? ¿Estará huyendo Raúl de una próxima confirmación en primera plana de todos los diarios del mundo con nombres, cifras y números sobre la participación del gobierno venezolano en el narcotráfico? ¿Por qué Maduro, como en el manual del perfecto lacayo, guarda silencio y no se rebela contra la inconcebible traición del castrismo?
Demasiadas preguntas para responderlas en un artículo de 800 palabras.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de mayo de 2015, 0:00 p. m. with the headline "NICOLÁS PÉREZ: Las incongruencias de la política internacional."