Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión Sobre Cuba

ALEJANDRO RÍOS: Ciudad sin alma

Me cuenta un amigo que en cierta ocasión concurrió a cierta casa en Miami donde agasajaban pantagruélicamente, como saben hacerlo los cubanos de esta ciudad, al actor Vladimir Cruz.

Aquel grupo bullicioso de lechón y bebida en abundancia, sin cuotas ni miramientos, no guardaba una relación consanguínea con el artista. Eran compatriotas desprendidos que, sobre todo, lo recordaban por el personaje de David en el filme Fresa y chocolate dirigido por Tomás Guitérrez Alea (Titón) y Juan Carlos Tabío en 1993, donde Cruz interpreta a un guajirito militante, quien un buen día se cruza con Diego, homosexual que lo inicia en el conocimiento de la tolerancia y en valores de la cultura cubana e internacional prohibidos por el régimen.

Aprovechando la fama que derivó de aquella película, tanto Titón, como Cruz, Jorge Perugorría –quien interpretó a Diego– y el guionista Senel Paz, pudieron reclamar la ciudadanía española cuando todavía no era posible hacerlo resucitando ancestros ibéricos.

Cruz participó luego en las filmografías de Tabío, Daniel Díaz Torres y Eduardo del Llano. Recientemente codirigió Afinidades con Perugorría y participó en la biografía del Che, del cineasta Steven Soderbergh, y en Siete días en La Habana, como parte de la historia El Yuma, de Benicio del Toro. También ha incursionado en el teatro y la televisión.

En el diario El País, de España, hay una sección conocida como En Corto, donde aparecen breves entrevistas que tratan de revelar los intereses personales de figuras con reconocimiento mediático.

En el texto introductorio del cuestionario respondido por Vladimir Cruz, hace unas pocas semanas, lo describen de tal modo: “Contento consigo mismo y su trabajo, a veces le gustaría ser más simpático y tolerante, y menos impaciente”.

Dice que la música que le gusta es la de Silvio Rodríguez, no tiene un libro en su mesa de noche, pues está al tanto de la literatura cubana contemporánea, y prefiere la comida italiana. Refiere la forma alegre que tiene para comenzar el día con música y tiene miedo de no contar con el tiempo necesario para hacer todas las cosas que quisiera.

Cuando la periodista le pregunta dónde no querría vivir, dice Bruselas por ser gris y fría; Torrevieja, Alicante, porque le parece un lugar horrible y “ni en Miami, porque es un lugar sin alma”.

Hechos ambientales y arquitectónicos lo hacen rechazar las ciudades europeas mencionadas. A Miami, donde vive cerca de millón y medio de sus coterráneos, la rechaza, sin embargo, de manera espiritual, más profunda, como para que no quede duda de su singular aversión. Es como una declaración de principios.

Curiosamente, la prensa electrónica cubana, tan pródiga en reproducir consideraciones peyorativas sobre la ciudad maldita para el castrismo, lo ha ignorado –tal vez no como él hubiera preferido–, porque en la cumbancha con los Estados Unidos cualquier error de cálculo puede arriesgar la llegada de los verdaderos y salvadores “yumas”.

Si se exceptúa aquel día glorioso cuando se llenaba el estómago en un cordial patio miamense, algo traumático y desconocido para el público debió ocurrirle a Vladimir Cruz para afirmar que ese escenario pertenecía a una ciudad desalmada.

La Cuba que él prefiere, siempre que pueda escaparse de ella por temporadas, sobrevivió a duras penas el fin del mantenimiento ruso gracias a la intervención oportuna venezolana y ahora mismo trata de buscar una solución con los americanos ante la eventual decadencia del chavismo.

Hubiera sucumbido, sin remedio, con solo veinticuatro horas de ausencia de la “desalmada” Miami, la única prueba fehaciente de que los compatriotas de Vladimir Cruz son capaces de prosperar y ser felices en libertad.

Esta historia fue publicada originalmente el 20 de mayo de 2015, 0:00 p. m. with the headline "ALEJANDRO RÍOS: Ciudad sin alma."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA