NICOLÁS PÉREZ: Prisión
Procuro hablar lo menos posible de la cárcel. Detesto hacer artículos derrotistas, dramáticos o con fineza equívocas para llenar espacios de algo que fue demasiado serio, pero es necesario y doloroso aceptar que los ex presos políticos cubanos somos una especie humana en vías de extinción.
El brutal genocidio a que fuimos sometidos en las cárceles castristas durante años han quebrantado nuestra salud, a lo cual se suma el inexorable transcurrir del tiempo, que no perdona.
Es raro que no pasen un puñado de días y no nos avisen de un velorio o de una misa en honor de otro ex compañero de cárcel que desaparece, con el que tuvimos fuertes lazos en las sonrisas y las lágrimas. Con el cual cantábamos cada vez que aquellas bestias asesinaban a un hermano un himno nacional, pero diferente, porque nunca lo he vuelto a cantar con tanta indignación y rabia.
Es difícil de entender para aquellos que no lo hayan vivido el respeto y la solidaridad que nace entre dos hombres cuya vida diariamente les pende de un hilo, y que están trágicamente solos, y que solamente se tienen para su supervivencia el uno al otro.
Ninguna persona en su sano juicio hoy pude comprender hoy como 6000 hombres decidieron hastiados de tanto abuso y violencia ir a una huelga general “hasta sus últimas consecuencias”. ¿Lo habrían hecho? No me cabe la más mínima duda. ¿Hubo un estado tal de locura colectiva entre ellos? Lo hubo, los abusos los enloquecieron. Y en ese instante, porque el castrismo sabía perfectamente hasta donde llegarían, destruyó la prisión de Isla de Pinos y los dispersó en varias cárceles dentro de la isla.
Confieso que escribo este artículo con dolor. En el último año he perdido a algunos de mis hermanos más queridos. El cura Loredo, nuestro capellán franciscano que salvó a la Iglesia Católica con su dignidad frente a la indignidad de un cardenal Jaime Ortega, murió el pasado 10 de enero, y al año de su muerte, no lo recordó nadie.
Aprendí con claridad la diferencia entre este presidio “histórico”, una diáspora, y nosotros, cuando hace unos días murió el preso de más coraje y emblemático de prisión, Alfredito Izaguirre, y en ninguno de los diarios y programas de televisión importantes de este pueblo salvo en el de Roberto Rodríguez Tejera, no le dedicaron ni tres líneas, ni diez palabras.
Sí, estoy lastimado, el pasado 14 de mayo murió mi compañero de lucha y de la Causa 484 de 1962 Raúl Cay, pocos días después Maurilio Márquez, al cual le debemos al menos una misa, mi compañero de trabajo en el Bloque 10 durante el Plan de Trabajo Forzado en Isla de Pinos conjuntamente con “El Zonzo” Roger Hernández y Tebelio San Román.
Para rebosar la copa acaba de morir Eddy Arango. Lo conocí cuando era un importante remero y yo un proyecto de timonel en las Regatas Nacionales de Varadero. Lo volví a ver tras las rejas en la prisión de La Cabaña cuando era mayor de la Galera 17, y lo veía continuamente, porque en su galera estaba preso mi padre. Los tres conversábamos a diario, intercambiando recuerdos. Y el afecto, la atención y la protección que le brindó Eddy a Papi portándose como un hijo no podré olvidarlo mientras viva.
Es una paradoja dar una idea una idea y al mismo tiempo no participar en ella, pero mi salud no me lo permite, ando con un bastón, estoy casi inválido. Pero las organizaciones activas en este exilio, la Brigada 2506, el Instituto de la Memoria Histórica Cubana, Los Plantados, el Presidio Histórico, el Ex Club, la Organización Mundial de Ex Presos Políticos y el Partido Unión Nacional, cuyo director es Ramón Couto, debían reunirse y acordar una misa, una simple misa de 30 minutos una vez al año, la fecha es intrascendente, en algún lugar público de Miami para volver a rezar aquel Padrenuestro y cantar aquel sentido Himno Nacional de Isla de Pinos para rendir homenaje a los fusilados, los muertos en acción de guerra, los asesinados en la cárcel y los que todos los días van desapareciendo en Miami. Ellos se lo merecen, porque lo dieron todo por Cuba.
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de septiembre de 2014, 1:00 p. m. with the headline "NICOLÁS PÉREZ: Prisión."