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Opinión Sobre Cuba

Cuba y su memoria histórica

Exiliados cubanos se reúnen en diciembre del 2016 en el Memorial Cubano, en Tamiami Park, para rendir tributo a las víctimas del castrismo.
Exiliados cubanos se reúnen en diciembre del 2016 en el Memorial Cubano, en Tamiami Park, para rendir tributo a las víctimas del castrismo. the Miami Herald

El término memoria histórica está de moda. Nada malo en ello. Es bueno que los pueblos rebusquen en su pasado para reparar injusticias y cerrar capítulos dolorosos. Es decir, que sustituyan el olvido por la recuperación de la verdad.

En realidad, todo comenzó en Francia con dos libros. El primero de ellos fue La memoria colectiva de Maurice Halbwachs. Y el segundo La memoria histórica de Pierre Nora. Desde entonces, los conceptos de ambos textos, los recuerdos y memorias que guarda la sociedad en su conjunto y el esfuerzo de los pueblos que buscan encontrar su pasado, han ido evolucionando hasta convertirse en una gran cruzada contra la violación de los derechos humanos y una advertencia sobre la necesidad de no olvidar a las víctimas.

En Europa, por ejemplo, se recuerdan a las de los campos de concentración nazis de Auschwitz y Dachau; a las que sufrieron torturas en la sede de la Autoridad de Protección del Estado en Hungría, y a las que murieron en los calabozos de la Seguridad del Estado en Checoslovaquia. Y en Latinoamérica, a las que fueron llevadas detenidas al Estadio Nacional de Chile y a las que desaparecieron en la Escuela de Mecánica de la Armada en Argentina. Y está bien que se haga: las víctimas son víctimas. No importa si son de la derecha o de la izquierda.

Fueron las ideas de esos dos estupendos libros las que permitieron que muchos países incluyeran en sus debates políticos y sociales el escabroso tema de los asesinados y desaparecidos. A partir de ellos salieron leyes como la promulgada por el Senado argentino en la que se instituyó el 24 de marzo como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. O la creación de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación para esclarecer el número de victimas mortales y el paradero de los detenidos desaparecidos durante la dictadura del general Augusto Pinochet.

No han sido esos los únicos debates ni las únicas leyes. En Sudáfrica se le está exigiendo a las antiguas metrópolis que respondan por sus crímenes. En España se dictó la Ley de Memoria Histórica que, entre sus múltiples apartados, incluye el reconocimiento de todas las víctimas de la Guerra Civil. Y en Francia se crean comisiones para investigar los excesos cometidos por los franceses durante la Guerra de Argelia.

La marea de la memoria histórica crece por día y en casi todos los países hay un reclamo de justicia y reivindicación. Y digo en casi todos porque ¿cuándo se reconocerán las víctimas de la dictadura cubana? ¿Cuándo se creará una comisión para investigar los crímenes cometidos contra el pueblo cubano? La respuesta es sencilla: cuando Cuba sea libre. No puede haber justicia mientras los culpables todavía detenten el poder.

Esas victimas, sin embargo, no han sido olvidadas. Al menos aquí en el exilio. Y es que desde hace años el Instituto de la Memoria Histórica Cubana no solo ha organizado y archivado toda la información que tenga que ver con la lucha del pueblo cubano sino que también, a través de libros y videos, ha denunciado siempre los crímenes cometidos por el régimen totalitario de Cuba.

Otra organización patriótica, el Memorial Cubano, ha logrado rescatar del olvido a las victimas de la dictadura cubana mediante la construcción de un mausoleo que las recuerda. Y el Museo de la Brigada 2506, por su parte, ha mantenido vivo el recuerdo de todos los que murieron durante la invasión de Bahía de Cochinos.

Sí, es cierto; tenemos nuestra memoria histórica aquí en Miami. Pero no en nuestra patria. Por eso, cuando la tengamos, deben crearse comisiones de la verdad y promulgarse leyes como las de Argentina, Chile y España. Pero antes de que los futuros legisladores cubanos comiencen a hacerlo, sobre el Foso de los Laureles de la Fortaleza de la Cabaña, donde tantos hombres fueron fusilados mientras gritaban Viva Cristo Rey, debe colocarse una tarja que diga: Prohibido olvidar.

Escritor cubano. Correo: manuelcdiaz@comcast.net.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de enero de 2019, 11:37 a. m..

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