Opinión Sobre Cuba

Las tentaciones del castrismo

Fidel y Raúl Castro, durante el Sexto Congreso del Partido Comunista, el 19 de abril de 2011, en La Habana.
Fidel y Raúl Castro, durante el Sexto Congreso del Partido Comunista, el 19 de abril de 2011, en La Habana. AP

Unos años de mi juventud los fatigué a la aventura en España, Francia, Inglaterra, norte de Africa y otros lugares distantes en la memoria. Cuando llegué a Londres en el verano de 1971, mi gran sorpresa fue descubrir que una de las tiendas más caras y lujosas de esa ciudad, llevaba el nombre del “Che Guevara”, ese enamorado de la violencia y la represión.

Así ha sido durante seis décadas. Después de oprimir despiadadamente a los cubanos, arruinar su economía, intentar su desmoralización, además de tratar de subvertir la democracia en rincones de América Latina, Asia, África y hasta las propias Europa y EEUU, los hermanos Castro y sus cómplices (el Che y el carnicero Ramiro Valdés), siguen teniendo admiradores, no solo entre muchachos atolondrados, sino también en intelectuales patéticamente amarrados al fantasma de la “revolución”.

Para alertar sobre ese descriterio y explicar su recurrencia, Pedro Corzo, periodista cubano indómito y despierto, acaba de publicar un libro de fácil y rápida lectura: “Las tentaciones del Castrismo, Cuba, Totalitarismo y Resistencia”.

Corzo me hizo el honor de pedirme que escribiera el prólogo. Así comienzo: “En su discurrir diverso, la América Latina conoció tiranías trágicas…Todos esos regímenes en distintos grados, exhiben en común la corrupción, el continuismo y el abuso de poder. Pero el despotismo más feroz, duradero y ruinoso para su propio país y resto del continente, ha sido el de los hermanos Fidel y Raúl Castro de Cuba”.

Aparte de los crímenes deliberados y masivos y el desastre económico y moral, lo más ominoso del tipo de dictaduras totalitarias como la de los Castro, es la desmesurada ansiedad de poder. Un asunto de siquiatría. Por eso Ramón Guillermo Aveledo escribió: “…pués si hay algo hiperbólico es la ambición de mandar a todos en todo y por todo el tiempo”.

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