Opinión Sobre Cuba

Se acabó el querer con Amaury Pérez

El cantautor cubano Amaury Pérez en una imagen que compartió en Facebook.
El cantautor cubano Amaury Pérez en una imagen que compartió en Facebook. Facebook

En su mejor personificación, quiso ser como Barry Manilow, de hecho, ha viajado desde Cuba para asistir a sus conciertos en Miami.

En la peor de sus encarnaciones declaró, cierta vez a la prensa oficialista, que era el hijo putativo del dictador Fidel Castro, maldición que lo acompañará al fin de sus días.

Hace cerca de ocho años que Amaury Pérez conduce un programa de entrevistas, Con dos que se quieran, donde invita figuras de diversa procedencia social, totalmente confiables en sus postulados políticos, aunque para no arriesgar un imprevisto, el espacio, después de grabado, se edita.

Esta semana invitó a su propio realizador, el director de fotografía Rafael Solís. Luego de la entrevista, algunos artistas del cine independiente cubano saltaron a la palestra de los medios sociales para incriminarlos por la manera desleal con que habían abordado un tema que ahora mismo ocupa al régimen con su decreto ley 373, llamado a reconocer oficialmente al realizador de cine independiente.

La conversación al principio se fue tejiendo sobre nimiedades personales de la vida de Solis quien, por cierto, elogió el barrio del Cotorro donde había nacido, por su notable y reconocida gestión comercial e industrial antes de 1959.

En otro momento, se lamenta de que el ICAIC, institución para la cual labora, haya perdido prominencia desde el llamado Período Especial y por el advenimiento del cine digital.

Elogió los grupos de creación en el cine de antaño, otras de las formas de coacción y control inherentes al Instituto, y se lamentó de que los cineastas de ahora estaban en lo suyo y escaseaba el sentido de unidad.

El retrato de Solis corresponde a ese lugar ideal que Alfredo Guevara creó al gusto del dictador para complacer sus necesidades audiovisuales de propaganda revolucionaria, que tan buenos dividendos le reportara.

Un sitio siniestro donde hasta no pocos de sus principales directores comulgaban, en secreto, con la policía política, capaces de vigilar y chivatear a sus congéneres.

La productora estrella del cine independiente cubano, Claudia Calviño, explica donde la entrevista, definitivamente, se fue por el barranco del cinismo en un tema que ambos simulan no conocer o lo asumen de mala fe, por problemas ideológicos, o envidia con respecto al movimiento artístico que no se ha rendido y marca la pauta en la cultura cubana contemporánea.

Explica Calviño: “La pregunta de Amaury Pérez y su impresión de que el cine independiente cubano ‘no es tan independiente’ porque ‘el dinero viene de algún sitio y esos encargos vienen por otra parte, y tú solo eres independiente si tu pones tu dinero, y es el tuyo y el de 3 socios, y vamos a echar palante, y en la misma medida en que viene un productor español, o americano o inglés, el asunto de lo independiente cambia un poquito’ y la respuesta de Solis de que ‘nunca ha habido cine independiente en ningún lugar’ y ‘la independencia es relativa’, solo demuestran el desconocimiento que hay sobre lo que es y lo que significa ‘cine independiente’, en el mundo y en Cuba, y muestra también la mirada y el prejuicio que hay sobre este movimiento”.

Muchos otros cineastas agraviados por la entrevista no han sido, en su furia, tan indulgentes como la productora y han tomado a Facebook por asalto para dejar bien claro que estos agentes al servicio de la dictadura, conscientes o no, deben ser desenmascarados y no pueden continuar con su impunidad.

Se ha sabido que Amaury Pérez anda buscando, desesperadamente, un productor mexicano para llevar una novela de su autoría al cine, de modo independiente, y Ricardo Vega reveló un corto de cuando comenzaba el primer movimiento de cine joven contestatario en Cuba, protagonizado por el propio Solis.

Crítico y periodista cultural

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