Opinión Sobre Cuba

Díaz-Canel, échale la culpa a Dorian del desastre en Cuba

Imagen de archivo del 11 de septiembre de 2017 que muestra parte del daño causado por el huracán Irma en Isabela de Sagua, Cuba.
Imagen de archivo del 11 de septiembre de 2017 que muestra parte del daño causado por el huracán Irma en Isabela de Sagua, Cuba. AP

Basta con que pase una leve ráfaga de viento y levante una ola de un pie de altura en el mar Caribe para que pague la naturaleza todo el incumplimiento intrínseco al Castro comunismo cubano desde 1959.

Cuba comunista aprovecha cada temporada ciclónica, comprendida entre el 1 de junio y el 30 de noviembre, para apañar el fracaso de su modelo antieconómico.

Estos dictadores siempre tienen una justificación a flor de boca, si no son los americanos y el bloqueo, para eso están los ciclones.

Después del paso de un huracán por Cuba se pierde casi todo, menos la vergüenza de los Castro Ruz, nacieron sin ella. Los precios suben y baja la oferta de productos que no han sido abundantes desde hace seis décadas.

Pero los hoteles para turistas extranjeros siguen funcionando a todo tren. Jamás servirán en sus platos un plátano fuera de tiempo y con tamaño prematuro porque pasó un ciclón, como le toca al pueblo de la isla.

En Cuba hay frigoríficos de primera para estos avatares naturales. Aunque haya un apagón mundial tienen garantizados estos almacenes climatizados con paneles solares o con plantas eléctricas que consumen todo el petróleo que les quitan al pueblo cubano y al de Venezuela.

La crápula cúpula comunista cubana tampoco tienen desvelo ante un desastre natural, como ellos son los autores del desastre humano de Cuba y de gran parte de las Américas, poseen el cetro del mal y todos los privilegio a sus pies, excepto dos: ni vida eterna, ni la aprobación de la mayoría de los cubanos.

Para esta “gente de arriba” no hay susto. El estrés es para los pobres. Tienen La Habana llena de túneles repletos de armamentos, y de lo que quieran. No son simples subterráneos, tienen hasta edificios bajo tierra, fortalezas con aire acondicionado incluido, como uno muy famoso ubicado en Punta Brava, una zona suburbana al suroeste de la capital del archipiélago cubano.

No sé si estos roedores en el poder se atreven a vivir en un búnker como el de Hitler. Es probable que el subsuelo les recuerde sus lugares de orígenes.

No recuerdo haber escuchado noticia alguna que informara la muerte de un turista extranjero en Cuba por causa de un huracán. Los cuidan como a la niña de sus ojos porque deben mantener este rubro para desbordar sus arcas después de estar repletas por el negocio #1: las remesas familiares enviadas por cubanos desde todas partes de este planeta.

Recuerdo a Fidel Castro pasear con su capa de agua negra por todos los lugares que se le ocurrieran en pleno paso de los huracanes, arriesgando a escoltas y choferes a la muerte; él no temía, (de seguro) por su pacto satánico.

Las medidas repetidas constantemente en la televisión cubana para estar preparados ante un huracán son al estilo de tiempos de guerra.

Ensayan un despliegue militar durante estos temporales y el ciclón lo miran como un ataque del “imperio yanqui”.

El occiso Fidel actuaba guiado por su mente delirante al estilo del emperador romano Calígula, cuando este último pagó a sus soldados de la guardia pretoriana para combatir un enemigo invisible con sus espadas, sin saber que el enemigo era su propia guardia.

Los huracanes de Birán, lugar de nacimiento de los dos dictadores Castro han destruido a Cuba con vientos sostenidos durante 60 años, rompiendo récord en la escala de Saffir-Simpson que mide la intensidad del 1 al 5 como categoría máxima de estos fenómenos naturales.

Nada ha sido más nocivo para Cuba que la revolución cubana de 1959. Es un fiasco por donde quiera que la mires. Lo siguen demostrando en Venezuela, Nicaragua y Bolivia.

El modelo comunista aplicado a una nación que debe ser compadecida desde el primer segundo por tal maldición, supera en erosión destructiva de desastre a huracanes, tifones, tsunamis, volcanes activos, tornados, terremotos o todos ellos juntos.

Los pueblos de estas naciones en desgracia emigran para donde rige el capitalismo, por lógica y en intento de conservación de los nativos de estas tierras donde se ha ensañado el hombre con el modo más brutal de la existencia humana: el comunismo.

Por ello, en el papelón de dictador de Miguel Díaz-Canel en Cuba, donde ni reina ni gobierna, debe repetir por estos días de Dorian y hasta el próximo huracán, que Cuba ha fracasado en todo un año más, echándole la culpa a Donald o a Dorian, da igual.

Escritora cubana. Twitter: @idaysicapote.

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