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Opinión Sobre Cuba

RAÚL RIVERO: Evocación y recado de Václav Havel

Madrid – Son los más vulnerables y expuestos de Cuba porque desenmascaran, denuncian y trabajan todos los días contra una dictadura. Están dispersos en el hondón de una mayoría marginada que funciona casi como nación aparte, empobrecida y sin esperanzas. Llegaron al punto donde están por diferentes serventías y desde distintos escenarios de injusticias, represión y frustraciones. No siguen una misma corriente ideológica. Los une el peligro y la resistencia.

Escribo sobre la oposición pacífica cubana, el periodismo independiente y las individualidades que tienen dentro de la isla una posición de rebeldía o disidencia. Ellos están en el curso intenso de sus historias personales. Su presencia en el campo político y su búsqueda de la libertad no apareció de pronto después de un proceso de estudios o de adoctrinamiento en una escuela. Los puso allí la experiencia de padecer el totalitarismo.

No tienen la obligación de ser unánimes y ciegos como pretende el gobierno presentar a sus destacamentos de guatacas oficiales y a sus grupos de mando, allá lejos, en los despachos y salones donde se abrazan sonrientes y tensos frente a las cámaras y micrófonos que compraron con dinero ajeno.

La oposición y el periodismo libre descubrieron por cuenta propia, en momentos y circunstancias puntuales, sus veredas para el cambio y caminan por ellas. En esa marcha –con la presión de los cuerpos represivos, la cárcel en el horizonte o en la memoria y las golpizas en cada esquina– pueden coincidir en un tramo el paso y la dirección y después cruzarse o tropezar porque sus métodos de lucha los deciden ellos y no siguen el guión de un partido o la voluntad de un caudillo.

Hay un sitio específico en el que aparecen todos juntos como si fueran un hato de cuidado que el régimen tiene que controlar y destruir: la lista de enemigos del comunismo. Fuera de ese inventario siniestro que responde a la esencia del sistema, cada uno de los opositores y periodistas independientes desarrollan su vida y su labor de acuerdo con sus opiniones privadas y a su voluntad como ser humano. Con esos criterios hacen sus alianzas y marcan sus distancias.

En ese grupo hay personas que comenzaron su campaña por la libertad de Cuba a finales del siglo pasado. Otros que han cumplido muchos años de prisión y aparecen también representantes de las nuevas generaciones que se han afiliado como activistas a alguna institución opositora o escriben periodismo en espacios liberados de la censura gubernamental.

Me gusta, a veces, repasar algunos textos de Václav Havel, aquel hombre sin partido, amante de la poesía experimental, el teatro del absurdo, la ecología y el jazz, que encabezó la batalla contra los comunistas en la antigua Checoslovaquia y llegó a ser el primer presidente democrático de su país.

En su libro de memorias, titulado Sea breve, por favor, Havel resume así el concepto de la unidad de la oposición en el tiempo de su lucha por la libertad: “Era fascinante comprobar que la existencia de un enemigo común y de un programa antitotalitario común basado en la idea de los Derechos Humanos hacía que en cuestiones básicas concretas todos tiraran de la misma cuerda”.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de octubre de 2014, 9:00 p. m. with the headline "RAÚL RIVERO: Evocación y recado de Václav Havel."

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